Tarta de queso, para días caprichosos.

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Yo siempre decía (y lo sigo diciendo), que soy más de salado que de dulce, pero últimamente, el dulce me atrae mucho más de lo normal en mi.

Supongo que descubrir el mundo de los cupcakes y de la repostería en general, ha generado este transtorno. 😛

Intenté, sin éxito, hacer esta receta por primera vez, pero no me salió nada bien, ya que no había dado con la receta perfecta. De textura y forma sí, pero no de sabor.

A la segunda va la vencida en mi caso (y no a la tercera), pero todo gracias nuevamente a mi querida Alma Obregón. Todo lo que hace es perfecto, lo explica tan bien y lo hace tan fácil, que es imposible que no salga bien.

Ahora los domingos tiene un mini- programa, “Cupcake maniacs” en Divinity. Yo seguí la receta de este programa, adaptándola sobretodo en cantidades, ya que no tengo un molde de 18 cm. como en la receta de Alma, sino de 22 cm. de diámetro. Os dejo el enlace para que lo veáis.

Y lo clasifico en un nuevo momento, días caprichosos. También podría ser días antojosos, aunque claro, teniendo en cuenta que yo casi siempre cocino por capricho, tendría que clasificar todas las recetas en este momento… Bueno, orígenes a parte, en este caso lo clasifico así porque me encanta la tarta de queso y me encapriché en que quería comer una hecha por mi. ¡Y lo conseguí!

INGREDIENTES (para una tarta de 22 cm.):

Para días en los que te encaprichas con algo y no paras hasta conseguirlo.

  • 200 gr. de galletas. Pueden ser María o de otro tipo. Yo usé galletas tipo Digestive.
  • 3 cucharadas de azúcar moreno.
  • 110 gr. de mantequilla.
  • 1000 gr. de queso cremoso, no light. Yo usé Philadelphia.
  • 180 gr. de azúcar blanco.
  • 3 cucharadas de harina
  • 3 huevos L.
  • 75 ml. de nata de montar
  • 1 cucharadita de vainilla en pasta o extracto de vainilla.

Lo primero de todo es engrasar el molde. Yo usé un molde de 22 cm. de diámetro. Lo engrasamos con mantequilla y reservamos. Precalentamos el horno a 180ºC.

Trituramos las galletas en la picadora. Si no tenéis picadora, lo podéis hacer en un mortero, por ejemplo. Fundimos la mantequilla en el microondas y la añadimos a las galletas trituradas junto el azúcar moreno. Mezclamos bien hasta formar una pasta. Extendemos esta mezcla en el molde, chafándolo bien, para formar la base de la tarta. Más o menos tiene que tener un grosor de 3 cm. Al acabar, lo dejamos en la nevera mientras hacemos el relleno de la tarta.

Ahora vamos a hacer el relleno. Batimos el queso con el azúcar blanco y la harina, hasta que esté todo bien mezcladito. Después iremos añadiendo los huevos, uno a uno, batiendo bien hasta que quede la mezcla homogénea. Por último, agregamos la nata y el extracto de vainilla y acabamos de batir.

Sacamos el molde de la nevera y añadimos el relleno.

Para hornearla lo vamos a hacer en 2 fases. Primero la dejaremos 15 minutos a 180ºC y luego 1 hora a 120ºC. Sabremos que la tarta está lista cuando esté la superficie cuajada y sólo quede el centro húmedo. Podéis probar moviendo la tarta y si veis que solo se mueve un poco el centro, es que ya está lista.

Para servir, la podéis comer tal cual o bien poniendo vuestra mermelada favorita por encima. Y para el tupper es ideal, siempre y cuando tengáis nevera para poder conservarla en el trabajo.

Así quedó mi tarta 🙂 :

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Cupcakes de vainilla, para días tristones.

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Hoy toca un post dulce. Ya sabéis que si se trata de dulce, lo que más suelo hacer son cupcakes. Y como se pueden hacer de casi todo, la variedad es muy extensa.

Y para hacerlos, como ya he comentado alguna vez, siempre o casi siempre uso el libro Objetivo: Cupcake perfecto de Alma Obregón, desde que me lo regaló mi hermana. Es perfecto, con las cantidades justas para que te salgan unos cupcakes buenísimos. Usé la receta que aparece en el libro, adaptándola un poco.

En esta ocasión, quería estrenar el nuevo colorante que me había comprado, que como veis en la foto es así como violeta oscuro. ¡Me encanta el color! Aunque sea un color tristón, comerte un cupcakes como éste, te levanta el ánimo rápido. No sé si será por la cantidad de azúcar y calorías que debe contener o por lo buenos que están, pero os garantizo que después de comerte uno, te sientes un poquito más animad@. 😉

¡Vamos allá!

INGREDIENTES (para 12 cupcakes):

Para días en los que piensas que hubiese sido mejor no haberte levantado.

Para el bizcocho:

  • 115 gr. de mantequilla.
  • 220 gr. de azúcar blanco.
  • 3 huevos.
  • 200 gr. de harina.
  • 1 y 1/2 cucharadita de levadura.
  • 120 ml. de leche semidesnatada.
  • 1 cucharadita de extracto de vainilla.

Para el almíbar:

  • 100 gr. de azúcar blanco.
  • 100 ml. de agua.
  • 1 cucharadita de extracto de vainilla.

Para la crema de mantquilla (buttercream):

  • 250 gr. de mantequilla.
  • 250-325 gr. de azúcar glas (se puede variar la cantidad en función a que te guste más o menos dulce).
  • 1 cucharadita de extracto de vainilla.
  • 2-3 cucharadas de leche semidesnatada.
  • Colorante en pasta, del color que queráis. (Yo usé el color violeta de Wilton).

Precalentar el horno a 180ºC. Disponemos los moldes de papel en la bandeja para cupcakes. Yo en esta ocasión usé unas cápsulas de Wilton, blancas, que me encantaron. Tienen como un plástico que recubre el interior, con lo cual el bizcocho, en lugar de quedar rallado por la forma arrugada del molde de papel, queda plano y liso. Estoy enamorada de estas cápsulas.

Tamizamos la harina con la levadura y reservamos en un bol.

Batimos la mantequilla ablandada a temperatura ambiente, con el azúcar, hasta que se integren. Añadimos los huevos, uno a uno. hasta que se mezclen bien. Echamos la mitad de la harina y batimos a velocidad baja hasta que se integre bien. Añadimos la leche con el extracto de vainilla disuelto y removemos. A continuación echamos la otra mitad de harina y batimos a velocidad baja hasta que la mezcla quede homogénea.

Repartimos la mezcla en las cápsulas de papel. Yo uso una cuchara para helados, consejo también sacado del libro de Alma, ya que así, echamos la misma cantidad en todos los moldes y quedan iguales en tamaño. Horneamos 22-25 minutos.

Ahora hacemos el almíbar, calentando en un cazo el agua con el azúcar hasta que hierva. Apartamos del fuego, añadimos el extracto de vainilla y dejamos templar.

Inmediatamente después de sacar los cupcakes del horno, pinchamos su superficie con un palillo varias veces y los pintamos con el almíbar. Dejar enfriar completamente antes de decorar con la buttercream.

Para hacer la crema de mantequilla, tamizamos el azúcar glas y lo colocamos en un bol junto con la mantequilla, el extracto de vainilla y la leche. Batimos a velocidad baja 1 minuto para después subir la velocidad a media-alta y seguir batiendo durante 5 minutos. La crema de mantequilla estará casi blanca y con textura cremosa. Ahora añadimos una pizca de colorante en pasta y mezclamos bien hasta que se tiña bien la crema.

Colocar la crema en la manga y decorar al gusto. Yo usé la boquilla 1M de Wilton. Me encanta también porque da una forma muy bonita a la crema y es grande. Ideal para decorar cupcakes.

Para llevarlo en tupper, yo lo llevo o bien en un tupper redondo y hondo, o bien mi otro truco para que no se estropee es coger un trozo de cartón, doblarlo formando una “u”, colocar el cupcake como pisando el cartón, como hacen en las pastelerías, y envolver con papel de plata, sin tocar el cupcake sino que siguiendo la forma redondeada del cartón. Y llevarlo con cuidado para que no se chafe.

Si tienes un día depre, esta es tu receta 😉