Tempura de costillas de cerdo a la pimienta negra, para días creativos.

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Hoy os traigo una receta inventada por mi, bueno, más bien es una adaptación de una receta que se servía en el restaurante que antes tenía mi madre.

Ya sabéis que me encanta innovar y mezclar cosas en la cocina. Creatividad tengo, pero sólo en la cocina, en otros aspectos mi creatividad es nula…

Pues bien, en el restaurante había un plato que me gustaba mucho, costillitas fritas. Se hacían rebozadas, acompañas de pimiento y cebolla picadas y con gusto a pimienta.

Las he hecho alguna vez así en casa, y quedan buenísimas, pero como os decía, hoy toca una adaptación de esta receta.

Ahora que os he explicado de dónde me vino la idea…¡Manos a la obra!

INGREDIENTES (para 2 o 3 raciones):

Para días en los que quieres hacer una receta a tu manera.

  • 400-500 gr. de costillas de cerdo cortadas.
  • Harina para tempura.
  • Viandox o en su defecto, salsa de soja.
  • 1 pimiento verde.
  • 1 cebolla.
  • Arroz para acompañar.
  • Aceite, sal y pimienta.

Salpimentamos las costillas.

Preparamos la mezcla para la tempura. Es importante usar agua bien fría para prepararla. Yo la pongo en la nevera unas horas antes para que este muy fría y utilizo palillos chinos para mezclar. Podéis remover con unas varillas si no. En un bol, ponemos harina para tempura y vamos echando agua, mezclando cada vez que echamos un poco de agua para ver cuánta agua hace falta para que quede bien. La consistencia tiene que ser espesa tirando a líquida y siempre lo hago a ojo, así que siento no poneros las cantidades exactas, pero el truco es echar cada vez poquita agua y mezclar y ver cómo queda y poner más agua si hace falta, pero muy importante que cada vez que pongamos agua, sea poca cantidad, para no pasarnos. A muy malas, si nos pasamos, podemos poner un poco más de harina para arreglarlo…

Una vez hecha la mezcla, le añadimos pimienta negra molida, en abundancia.

A continuación, ponemos las costillas en la mezcla y removemos hasta que todas queden bien impregnadas.

En una sartén honda con abundante aceite caliente, ponemos a freír las costillitas. Primero por un lado, después las giramos y por el otro. Cuando veamos que están bien doraditas, las retiramos y las disponemos en un plato con papel de cocina, para que absorba el aceite sobrante. Mientras, picamos la cebolla y el pimiento.

En una sartén con un chorro de aceite, ponemos las verduras y salteamos. Añadimos pimienta negra de nuevo, bastante cantidad y un chorrito generoso de viandox, y si no tenéis, de salsa de soja. Removemos unos minutos hasta que veamos que la verdura ha cogido color, retiramos del fuego y reservamos.

Ponemos las costillas en un plato o en nuestro tupper, y le echamos las verduritas por encima. Para acompañar, lo ideal es el arroz blanco. Yo en el tupper el arroz lo pongo en otro tupper separado, más que nada porque no cabe en uno solo todo, y voy acompañando las costillitas con el arroz… Se me hace la boca agua solo de pensarlo…

Tempura de verduras, para días interminables.

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Los que me conocéis sabéis que me encanta la comida japonesa, bueno, en realidad me gusta la comida en general (para qué me voy a engañar) y como me gusta probar y sobretodo “copiar” algo que he probado y me ha gustado, hice este plato hace unos días.

La tempura se caracteriza por lo crujiente que está por fuera y lo tierno que queda por dentro y además, es muy versátil, ya que se puede hacer tempura de muchas cosas, no solo de verduras.

Lo he clasificado en días interminables porque para mi, comer tempura en casa o en el tupper me recuerda a noches de cenas japonesas fuera y eso hace que mi día interminable o malo, mejore considerablemente 🙂

INGREDIENTES (para 2-3 raciones):

Para días que no acaban nunca.

  • Media berenjena.
  • 1 calabacín mediano o medio calabacín grande.
  • 1 pimiento verde.
  • 1 pimiento rojo pequeño.
  • 2 zanahorias.
  • 200-250 gr. de harina para tempura.
  • 150-200 ml. de agua fría.
  • Aceite de oliva.
  • Salsa de soja.

Lo primero de todo es preparar la harina. No es necesario huevo, sólo hay que mezclar la harina con el agua, hasta que formen una mezcla espesa, pero algo líquida. Yo lo hago a ojo, pongo la harina y echo el agua fría poco a poco, para no pasarme y voy mezclando hasta conseguir la consistencia deseada. Tiene que ser líquida, pero espesa a la vez.

Cortar las verduras al gusto. En mi caso corté el calabacín, la berenjena y la zanahoria en bastoncitos y los pimientos en rectángulos o cuadrados grandes.

Poner las verduras en la mezcla y remover hasta que las verduras estén impregnadas. Id echando poco a poco las verduras en la mezcla. De esta manera quedarán bien impregnadas.

Freír las verduras en abundante aceite caliente. Dejar 2 minutos y darle la vuelta para dejarla 2 minutos más. Si os gusta más hecho, podéis dejarlo más tiempo, aunque pensad que la tempura se hace enseguida y dejarla más tiempo del necesario puede hacer que no quede bien. Es importante que el aceite esté bien caliente y sacar las verduras una vez veamos que la harina se ha transformado en rebozado crujiente.

Ahora sólo hacer falta servirla en nuestro tupper y llevarnos aparte un poco de salsa de soja, para mojar la tempura. Y muy importante, os recomiendo comer la tempura con palillos, que si no, no es lo mismo. 😉