Pincho de berenjena, tomate y queso de cabra, para días interminables.

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Ya estoy aquí con una nueva receta. Siento la tardanza, pero la vuelta a la rutina, dejar de hacer intensiva y tener que acostumbrarme de nuevo al ajetreo de la semana, me tiene un poco descolocada y cansada.  Pero más vale tarde que nunca 🙂

Hoy os traigo una receta que un día chafardeando, encontré por internet. Un día de esos que parece que no se van a acabar nunca… Evidentemente, la he adaptado un poco a mi gusto, aunque básicamente es igual. La receta la vi aquí.

Es ideal para los días que parecen que no terminan nunca. Un bocado y ya te sientes mucho mejor 😛

INGREDIENTES (para unos 8-10 pinchos):

Para esos días largos.

  • 2 berenjenas.
  • 2 tomates.
  • 1 cebolla.
  • Rulo de queso de cabra.
  • Azúcar, sal y aceite.

Primero de todo, cortamos la berenjena y el tomate en láminas y la cebolla en juliana. Cortamos el queso de cabra en láminas también.

En un bol o plato hondo, salamos la berenjena, mezclamos y dejamos reposar durante 30 minutos, para que suelten todo el agua.

Precalentamos el horno a 220ºC.

Mientras, en una sartén con un poco de aceite, rehogamos la cebolla. Vamos mezclando y cuando empiecen a cambiar de color, añadimos una cucharada generosa de azúcar. Mezclamos bien hasta que veamos que el azúcar se ha derretido. Bajamos el fuego y tapamos y dejamos que se cueza del todo durante unos 10 minutos, removiendo de vez en cuando. Reservamos.

Pasados los 30 minutos de reposo de la berenejena, secamos cada lámina con papel de cocina.

A continuación, forramos la bandeja del horno con papel de horno y colocamos las láminas de berenjena y tomate. Las regamos con un chorrito de aceite y añadimos un poco de sal. Dejamos en el horno durante 12 minutos a 220ºC. También podéis poner la verdura sin necesidad de usar papel de horno. En ese caso, añadir aceite y repartir con la ayuda de un pincel o papel de cocina por la bandeja, para evitar que se pegue.

Una vez pasado el tiempo, sacamos la verdura del horno y montamos los pinchos. Ponemos una lámina de berenjena, una de tomate, otra de berenjena, un poco de cebolla caramelizada, un trozo de queso de cabra y pinchamos con un palillo en medio.

Cuando tengamos todos los pinchos, ponemos en el horno a 220ºc durante 5 minutos más, para que se derrita un poco el queso de cabra. Podéis dejarlo unos minutos más, según os guste.

¡Y ya tenemos estos ricos pinchos listos!

Risotto de gambas y calabacín, para días creativos.

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Hoy os traigo una receta improvisada de las mías 🙂

En casa nos gusta mucho el arroz (como no) y antes de irnos de vacaciones ya nos quedaban poquitas cosas en la nevera, con lo cual, hice lo que pude con lo que tenía.

Rebuscando en el congelador y en la nevera, encontré unas cuantas gambitas peladas y tenía también un calabacín que se pondría malo si no lo usaba ya.

Y me salió esta receta tan buena.

¡Espero que os guste!

INGREDIENTES (para 3-4 raciones):

Para días apañados.

350 gr de arroz redondo.

1 calabacín.

150-200 gr. de gambitas congeladas.

1 vasito de vino blanco.

1 litro de caldo de pescado.

Queso parmesano en polvo.

Aceite, sal, pimienta y orégano.

Primero ponemos a hervir las gambitas en un cazo con agua. Cuando rompa a hervir, metemos las gambas, dejamos unos minutos hasta que veamos que están más o menos hechas (cuando se vuelven más blancas) y retiramos. Reservamos el agua donde hemos cocido las gambas.

Cortamos el calabacín en pequeños dados.

En una paellera con un chorrito de aceite, añadimos el calabacín con un poco de sal y pimienta y removemos. Tras 5 minutos, añadimos las gambitas y removemos unos minutos más.

A continuación, añadimos el arroz y doramos y mezclamos bien. Cuando esté todo bien mezclado, ponemos el vaso de vino blanco y subimos el fuego para que reduzca. Una vez casi reducido el vino, añadimos el caldo de pescado y 1 vasito del agua donde hemos hervido las gambas, cubriendo lo justo el arroz y vamos removiendo muy frecuentemente, para que quede esa textura cremosa del risotto. A medida que vamos removiendo y se nos va acabando el caldo, vamos añadiendo más y continuaremos mezclando.

Tras unos 20 minutos removiendo, el arroz estará listo. Añadimos el queso parmesano en polvo y mezclamos bien. Gracias al queso conseguiremos que esté aún más cremoso.

Finalmente rectificamos de sal y pimienta y añadimos el orégano. ¡Y listo!

Ensalada de lentejas, para días “tengo que comer más sano”.

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Cuando nos hablan de lentejas, automáticamente pensamos en esas lentejas con caldito y chicha, que solemos comer en invierno. Esas que se cocinan a fuego lento y esas que comemos con cuchara…

Pero se pueden hacer de otras muchas maneras. Hoy os traigo una de ellas.

Es ideal para verano y entra súper bien. Con el calor, no nos apetece comer nada copioso, así que siempre apetece.

Ahora en verano en casa comemos todo tipo de ensaladas. Ensalada de lechuga, de tomate, de patata, de garbanzos, de arroz y también de lentejas.

Hoy os traigo la receta de mi ensalada de lentejas. Evidentemente le podéis echar o quitar lo que queráis, ya que es una ensalada y las ensaladas son muy versátiles.

INGREDIENTES (para 2-4 raciones):

Para días ligeros.

  • 200 gr. de lentejas cocidas (peso ya escurridas).
  • Un puñado de rúcula.
  • Queso curado de cabra.
  • Tomates cherry.
  • 1 pimiento verde.
  • ½ pimiento rojo.
  • ½ cebolla.

Escurrir las lentejas. Yo las escurro bajo el grifo, para quitarles el líquido con el que viene y así queden bien limpitas.

Cortar en dados el queso, partir los tomates cherry por la mitad, picamos la cebolla y cortamos en cuadraditos los pimientos.

Ponemos todo en una ensaladera y mezclamos bien.

Por último, la aliñamos al gusto. Yo personalmente a la ensalada de lentejas, aparte del aceite, vinagre, sal, pimienta y orégano, le suelo echar un poco de limón. Y queda muy rica 😉

Y lista para el tupper :

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Pastel de salmón y Philadelphia, para días caprichosos.

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Un día, hablando con una amiga (con mi churry para ser más exactos), me envío una foto de esta receta y me quedé anonadada con el resultado.

Me encantó y pensé en que había tenido una idea genial.

Ella me dijo que se le había ocurrido gracias a mi Pastel de atún, que era parecida.

Como podéis imaginar, al día siguiente pedí los ingredientes necesarios en mi compra on-line y decidí hacer esta rica receta. La adapté un poco, tomando como base la foto que me envío.

¡Muchas gracias mi churry por la idea! ¡Te dedico este post! 🙂

INGREDIENTES:

Para días en los que ves algo y te apetece mucho.

  • 3 rebanadas de pan de molde rectangulares, yo usé Bimbo enrollados. Si no, podéis usar pan de molde sin corteza, 6 rebanadas en este caso.
  • 2 paquetes de salmón ahumado. Yo usé en concreto 300 gr.
  • Queso Philadelphia o cualquier otra marca de queso para untar.
  • Huevas de lumpo negras.
  • Rúcula.

Es una receta súper fácil.

Colocar una rebanada de pan recatngular o dos normales. Untar con el queso y repartir por toda la superficie las huevas de lumpo.

Poner otra rebanada de pan, la cual untaremos de queso también. La cubrimos con el salmón y luego repartimos la rúcula por encima del salmón.

Disponemos otra rebanada de pan, la cual untamos con una capa más fina de queso que en los anteriores pisos para que no sepa tanto a queso y la cubrimos con salmón.

Por último, extendemos por la zona central huevas de lumpo y ya está listo el pastel.

¿Fácil o no? Y ahora en veranito entra súper bien.

Y así quedo mi pastel. Espero que os guste. 🙂

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Tarta de queso, para días caprichosos.

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Yo siempre decía (y lo sigo diciendo), que soy más de salado que de dulce, pero últimamente, el dulce me atrae mucho más de lo normal en mi.

Supongo que descubrir el mundo de los cupcakes y de la repostería en general, ha generado este transtorno. 😛

Intenté, sin éxito, hacer esta receta por primera vez, pero no me salió nada bien, ya que no había dado con la receta perfecta. De textura y forma sí, pero no de sabor.

A la segunda va la vencida en mi caso (y no a la tercera), pero todo gracias nuevamente a mi querida Alma Obregón. Todo lo que hace es perfecto, lo explica tan bien y lo hace tan fácil, que es imposible que no salga bien.

Ahora los domingos tiene un mini- programa, “Cupcake maniacs” en Divinity. Yo seguí la receta de este programa, adaptándola sobretodo en cantidades, ya que no tengo un molde de 18 cm. como en la receta de Alma, sino de 22 cm. de diámetro. Os dejo el enlace para que lo veáis.

Y lo clasifico en un nuevo momento, días caprichosos. También podría ser días antojosos, aunque claro, teniendo en cuenta que yo casi siempre cocino por capricho, tendría que clasificar todas las recetas en este momento… Bueno, orígenes a parte, en este caso lo clasifico así porque me encanta la tarta de queso y me encapriché en que quería comer una hecha por mi. ¡Y lo conseguí!

INGREDIENTES (para una tarta de 22 cm.):

Para días en los que te encaprichas con algo y no paras hasta conseguirlo.

  • 200 gr. de galletas. Pueden ser María o de otro tipo. Yo usé galletas tipo Digestive.
  • 3 cucharadas de azúcar moreno.
  • 110 gr. de mantequilla.
  • 1000 gr. de queso cremoso, no light. Yo usé Philadelphia.
  • 180 gr. de azúcar blanco.
  • 3 cucharadas de harina
  • 3 huevos L.
  • 75 ml. de nata de montar
  • 1 cucharadita de vainilla en pasta o extracto de vainilla.

Lo primero de todo es engrasar el molde. Yo usé un molde de 22 cm. de diámetro. Lo engrasamos con mantequilla y reservamos. Precalentamos el horno a 180ºC.

Trituramos las galletas en la picadora. Si no tenéis picadora, lo podéis hacer en un mortero, por ejemplo. Fundimos la mantequilla en el microondas y la añadimos a las galletas trituradas junto el azúcar moreno. Mezclamos bien hasta formar una pasta. Extendemos esta mezcla en el molde, chafándolo bien, para formar la base de la tarta. Más o menos tiene que tener un grosor de 3 cm. Al acabar, lo dejamos en la nevera mientras hacemos el relleno de la tarta.

Ahora vamos a hacer el relleno. Batimos el queso con el azúcar blanco y la harina, hasta que esté todo bien mezcladito. Después iremos añadiendo los huevos, uno a uno, batiendo bien hasta que quede la mezcla homogénea. Por último, agregamos la nata y el extracto de vainilla y acabamos de batir.

Sacamos el molde de la nevera y añadimos el relleno.

Para hornearla lo vamos a hacer en 2 fases. Primero la dejaremos 15 minutos a 180ºC y luego 1 hora a 120ºC. Sabremos que la tarta está lista cuando esté la superficie cuajada y sólo quede el centro húmedo. Podéis probar moviendo la tarta y si veis que solo se mueve un poco el centro, es que ya está lista.

Para servir, la podéis comer tal cual o bien poniendo vuestra mermelada favorita por encima. Y para el tupper es ideal, siempre y cuando tengáis nevera para poder conservarla en el trabajo.

Así quedó mi tarta 🙂 :

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Patatas rellenas de carne, para días tristones.

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He tardado más de lo normal en subir un nuevo post, pero he tenido una semana ajetreada, con mi cumple de por medio. Pero como se dice, más vale tarde que nunca.

Como ya sabéis, me encantan los rellenos.

Mi primera receta en el blog fue de algo relleno, concretamente champiñones rellenos, como bien sabéis.

Pues bien, un día mirando cositas en Twitter, me topé con esta receta de Tweets and Food, de Patatas rellenas de longanizas y provolone. Después de verla, se me hizo la boca agua al instante, así que pensé, “esta noche las hago para cenar, a ver si me alegro un poco”. Y así fue, eso sí, adapté la receta a lo que tenía en la nevera y la hice un poco más a mi manera.

La voy a clasificar en “Días tristones”, porque después de comerte una patata de éstas, se te quitan todas las penas y tristezas 😛

INGREDIENTES (para 2-3 raciones):

Para esos días en los que te cuesta sonreír.

  • 3-4 patatas medianas o grandes.
  • 200-250 gr. de carne picada.
  • Tomate frito (yo usé Solís, aunque si tenéis tiempo, siempre es mejor usar tomate casero)
  • Queso parmesano en polvo.
  • Queso para gratinar.
  • 2-3 cucharadas de harina.
  • 2-3 cucharadas de leche.
  • Hierbas provenzales.
  • Aceite, pimienta y sal.

Precalentar el horno a 240ºC y colocar las patatas enteras hasta que se hagan. Estarán hechas cuando al pincharlas con un palillo o tenedor estén blandas. En mi caso fueron 30 minutos.

Una vez hechas, vaciamos en un bol las patatas, dejando una pared de 0,5-1 cm. más o menos, chafamos con una cuchara o tenedor y reservamos.

Por otra parte, ponemos la carne en una sartén con un poco de aceite y doramos. Añadimos un poco de pimienta, sal y las hierbas provenzales. Mezclamos y cuando veamos que está bien doradita la carne, agregamos un poco de tomate frito al gusto, pero no demasiado, como mucho 2 cucharadas. Dejamos que reduzca un poco. A continuación, ponemos el queso parmesano en polvo y removemos bien.

Ahora toca añadir la harina. Removemos y cuando esté bien integrada la harina con la carne, ponemos la leche. Seguimos mezclando y veremos como se espesa la carne, formando como una masa. En lugar de poner harina y leche, podemos usar directamente nata líquida para cocinar también, pero como yo no tenía, lo hice de esta manera para espesar la carne.

Disponemos la carne en un bol y añadimos la mitad o 3/4 del bol de patata que habíamos reservado antes. Mezclamos bien, rellenamos las patatas con la mezcla, ponemos queso rallado para gratinar por encima y colocaremos las patatas en el horno 5-8 minutos en modo gratinar.

Y ya las tenemos listas. Están ricas no, lo siguiente. Las podéis llevar en el tupper sin problemas, ya que no se resecan después de calentarlas en el microondas, aunque os tengo que confesar que en mi caso, no llegaron a llevarse en tupper, ya que nos las acabamos en el mismo momento en el que las hice.

Espero que os haya gustado la receta 🙂

Caracolas al pesto con tomates cherry, para días creativos.

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Soy una caprichosa, en todos los aspectos. Y cuando se trata de comida, aún más.

Cada día cuando me levanto, pienso en lo que voy a comer y sobretodo, qué sacar del congelador para cocinar algo que me apetezca, tanto para cenar como para el tupper del día siguiente.

Un día me levanté encaprichada en algo con salsa pesto. Digo “algo” porque lo único que me importaba era que llevara salsa pesto. El resto, no era relevante para mi. La verdad es que no la he hecho muchas veces, creo que una vez aparte de esta, pero probar sí que la he probado, sobretodo fuera, en restaurantes.

Pues bien, me decidí por mezclar mi salsa pesto con pasta, en este caso caracolas de colores, y añadir algo que me encantara, como los tomates cherry, para que no fuera tan aburrido el plato.

Lo clasifico en “Días creativos” porque nunca había hecho esta receta. Me la inventé sobre la marcha, como suelo hacer. 😉

Perdonadme por las cantidades, y más cuando hago pasta. Me salen raciones para un montón de personas y por eso no os puedo especificar para cuántas raciones pongo los ingredientes. También varía en función de cuánto es para cada uno 1 ración. Pero en fin, lo tengo asumido, cuando cocino pasta ya tengo preparado varios tuppers más, porque sé con certeza que me va a sobrar.

INGREDIENTES (para muchas raciones):

Para días en los que se antoja algo y empiezas a apañártelas con lo que tienes.

  • 300 gr. de caracolas de colores. (Yo usé de Gallo, especial ensaladas, pero podéis usar cualquier otro tipo de pasta)
  • Un puñado de tomates cherry (Yo usé tomates cherrys de pera. ¿Los habéis probado? Si no es así, tenéis que probarlos).
  • Albahaca fresca (no vale de bote).
  • Queso paremsano en polvo.
  • Almendras tostadas (Normalmente se usan piñones, pero como no tenía, los sustituí por almendras)
  • 1 diente de ajo (o 2, según gustos).
  • Aceite de oliva y sal.
  • 2 o 3 hojas de laurel.

Primero de todo, poner a hervir abundante agua con sal, aceite y unas hojas de laurel. Cuando rompa a hervir, añadir la pasta y remover. Cocinar al gusto.

Mientras se hace la pasta, “limpiar” la albahaca, separando las hojas y quitandole los “nervios” y la rama en sí. Partir las hojas en trozos más pequeños con los dedos, e ir poniendo los trozos en el vaso de la batidora. Cortar el ajo, partirlo en varios trozos y añadirlo al vaso.

Picar la almendra en un mortero y ponerlo en el vaso de la batidora. Por último, poner un buen chorro de aceite (cubriendo los ingredientes) y batir. Vamos batiendo hasta que se vaya espesando. Si véis que está demasiado espeso, podéis añadir un poco más de aceite.

A continuación, añadir queso parmesano en polvo y mezclar bien.

Una vez cocinada la pasta a nuestro gusto, colarla. En la misma olla (yo uso la misma, podéis usar otra limpia si queréis), poner un chorro de aceite y saltear los tomates cherrys partidos por la mitad. Cuando estén bien doraditos, añadir la pasta y echar por encima la salsa pesto. Mezclar bien con una cuchara de madera para que todo se integre bien y, listo.

En este caso, queda bastante bien tras haberlo congelado. La pasta en general, queda bien tras haberla congelado. Justo hoy me he llevado un tupper con esta receta para comer. Y le he añadido más queso en polvo por encima, ya que me encanta.

Espero que os haya gustado. 😉