Mousse de moras, para días caprichosos.

Mousse de moras

Mi hermana pequeña se fue a vivir el año pasado a Galicia y estas Navidades, cuando volvió a casa por Navidad, me trajo un tupper lleno de moras del pueblo y las he tenido hasta ahora congeladitas hasta decidir qué receta hacer.

Primero había pensado en hacer una mermelada, pero finalmente me decanté por una mousse, ya que en casa no somos de mermelada, no porque no nos guste, sino porque no tenemos costumbre de desayunar o merendar tostadas con mermelada. Somos más de salado.

Y buscando buscando por la red, encontré esta receta de mousse de frambuesas de Kuinetes y la he seguido casi al pie de la letra, con unas pequeñas modificaciones y cambiando las frambuesas por moras evidentemente.

Os va a encantar, garantizado, si os gustan las moras claro. A mi niño no le gustan y no probó ninguna. Mucho mejor, todas fueron para mi 🙂

Os dejo una foto de las moras. ¿A qué tienen buena pinta?

moras

INGREDIENTES (Para 4-5 raciones):

Para días en los que tus caprichos imaginarios se vuelven realidad.

  • 200 ml. de nata para montar.
  • 2 claras de huevo.
  • 200 gr. de moras.
  • 40 gr. de azúcar.
  • Azúcar glass.
  • 3 láminas de gelatina.

Ponemos las láminas de gelatina en un cuenco con agua fría.

Preparamos las moras. Yo usé un robot que tengo, tipo Thermomix y del cual os hablaré más adelante. Puse las moras con la cuchilla picadora y lo puse a 50 grados durante 5 minutos a velocidad 9. No lo he probado en una olla, pero se puede hacer seguro. Si lo hacéis en una olla o cazo, poned las moras trituradas previamente con la batidora y dejarlo al fuego unos minutos, hasta que veáis que está calentito el puré de moras.

Una vez tengamos el puré de moras listo, escurrimos las láminas de gelatina, las añadimos, mezclamos y reservamos.

Ahora toca montar la nata. Es importante que la nata esté fría antes de montarla, por lo que os recomiendo la metáis en la nevera horas antes o incluso el día anterior. Si podéis, os recomiendo también que metáis en la nevera el recipiente donde vais a montar la nata horas antes.

Para montar la nata, la vertimos en el recipiente de la batidora o en el bol que usemos, y batimos. Si tenemos batidora de mano usamos las varillas para montar. Cuando ya veamos la nata casi montada, añadimos azúcar glas al gusto y acabamos de batir y montar.

Ahora añadimos el puré de moras a la nata montada, mezclando con una espátula o cuchara, suavemente de arriba a abajo hasta que quede homogéneo.

Montamos las claras. Ponemos las claras con una pizca de sal y batimos hasta que veamos que esté casi montada. Echamos el azúcar y continuamos batiendo hasta que queden las claras a punto de nieve. Las claras tiene que quedar de tal forma que si giramos el bol, no se caigan.

Añadimos las claras a la mezcla anterior, con la ayuda de la espátula mezclamos nuevamente bien hasta que quede todo bien integrado.

Por último, vamos rellenando los vasitos con la mousse y decoramos con alguna mora por encima.

Dejamos en la nevera mínimo 4 horas antes de consumir.

Yo usé recipientes sin tapa y para llevármelos al trabajo, envolví el vasito con papel de aluminio y listos. Al tener textura mousse, no se cayó ni se vertió.

Al contener claras crudas, hay que consumirlas en unos días, para que no se pongan malas. 4 o 5 días duran perfectamente en la nevera.

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Ñoquis con espinacas, bacon y nata, para días creativos.

Ñoquis con espinacas, bacon y nata, para días creativos

Un día haciendo la compra en el súper, vi un paquete de ñoquis de El Gallo, y decidí comprarlos e innovar.

La verdad es que no los he probado nunca, al menos que yo recuerde, así que lo único que podía hacer en este caso es improvisar. Y por eso clasifico esta receta en Días Creativos.

Quedaron buenos, aunque personalmente prefiero la pasta. Los ñoquis engañan mucho: llenan mucho más de lo que parece y me quedé como empachada después de comerme mi plato. Aunque es posible que fuera porque comí demasiados, así que ricos sí estaban 😛

INGREDIENTES (para 2-3 raciones):

Para días en los que inventas recetas con lo que tienes a mano.

  • 250 gr. de ñoquis (yo usé de El Gallo).
  • 250 gr. de espinacas frescas.
  • 400 ml. de nata para cocinar.
  • 120 gr. de bacon en taquitos.
  • Aceite, pimienta y sal.

En una olla, ponemos agua a hervir con una pizca de sal. Cuando el agua bulla, añadimos los ñoquis y esperamos a que “suban”. Colamos y reservamos.

En una sartén honda con un chorrito de aceite, ponemos las espinacas con un poco de sal y removemos hasta que veamos que están hechas. Como sabéis, las espinacas encogen muchísimo, así que al principio puede parecer que tengamos muchas espinacas, pero luego se quedan en nada.

Una vez hechas las espinacas, añadimos el bacon y removemos unos minutos. Finalmente, añadimos la nata, salpimentamos y bajamos el fuego. Dejamos unos 15 minutos a fuego lento. Pasado este tiempo, agregamos los ñoquis a la salsa, removemos hasta que se mezcle todo bien, esperamos 2-3 minutos más y listos.

La verdad es que quedan muy bien para el tupper, así que os animo a que probéis a hacer esta receta y me contéis qué tal 🙂

Bizcocho de nata y nueces, para días tristones.

bizcocho

Hace tiempo que vi esta receta en Isasaweis y la he hecho exactamente igual. Compré un molde y todo para la ocasión 🙂

Me levanté un día sin muchas ganas de nada, esos domingos en los que te torturas porque es domingo, porque al día siguiente hay que ir a trabajar y no te apetece nada. Esos días en los que sin motivo aparente, estás de bajón. Y para curar un bajón puntual, nada mejor que algo dulce, aunque sea más de salado.

Aún hace calorcillo así que hacer cupcakes no es una buena opción ya que se me derretiría todo el frosting, así que me decanté por esta receta, sobretodo porque es facilísima de hacer. Isasaweis lo hace todo fácil. ¡Me encanta su blog!

INGREDIENTES (para un bizcocho hermoso):

Para esos días de bajón.

  • 400 ml. de nata para montar (taza grande).
  • 2 tazas grandes de harina de repostería.
  • 1 taza grande de azúcar.
  • Nueces.
  • Ralladura de un limón.
  • 1 sobre de levadura química en polvo.
  • 3 huevos grandes.
  • Mantequilla para untar el molde.

Primero precalentamos el horno a 180ºC.

Troceamos un poco las nueces para que sean más pequeñitas y en un bol las mezclamos con un poco de harina, para evitar que se queden en la parte de abajo del bizcocho.

En otro bol grande, ponemos los 3 huevos. En una taza grande añadimos los 400 ml. de nata para montar y añadimos al bol. Tomamos esa taza como medida, más o menos quedará llena. Con la misma taza, ponemos 1 taza de azúcar y 2 de harina y añadimos también el sobre de levadura a la mezcla. Con la ayuda de la batidora, lo batimos todo bien hasta que quede una mezcla homogénea.

Una vez tengamos la mezcla, añadimos la ralladura del limón y las nueces y mezclamos bien con la ayuda de una cuchara o espátula. Es importante al rallar el limón no llegar a la parte blanca, sólo rallar la parte amarilla ya que la parte blanca es amarga.

Una vez lo tengamos todo, cogemos un molde alargado y lo untamos con mantequilla. Una vez untado, ponemos un poco de harina y vamos dando golpecitos al molde para que se extienda la harina por todo el molde (al haber untado el molde con mantequilla, la harina quedará pegada en las paredes del molde) y desechamos la harina sobrante.

Por último rellenamos el molde con la mezcla. Lo ideal es llenarlo 3/4 partes, para que no suba tanto. Yo como soy un poco bruta, me pasé un poco y lo llene casi por completo, con lo cual me salió un bizcocho enorme.

El tiempo de cocción depende de lo grande que sea el bizcocho y del horno. Yo en mi caso lo deje a 180ºC 50 minutos, tal como dice Isasaweis en su receta, pero al pinchar con un palillo en el centro no salía limpio todavía, con lo cual lo bajé de temperatura a 160ºC y lo deje 10 minutos más, revisando cada 5 minutos para que no se pasara.

Para saber si está hecho el bizcocho, como ya os comentaba antes, hay que pinchar con un palillo o brocheta en el centro y si sale limpio, estará listo.

Se mantiene bien si lo dejáis tapado. Yo lo puse en una bandeja y lo tapé con papel de aluminio y me duró unos 5 días más o menos.

No me llevé ningún trozo en el tupper, lo dejé en casa para desayunar, pero es ideal llevarse un trocito para desayunar o merendar en el trabajo. ¡Espero que os haya gustado!

Tarta de queso, para días caprichosos.

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Yo siempre decía (y lo sigo diciendo), que soy más de salado que de dulce, pero últimamente, el dulce me atrae mucho más de lo normal en mi.

Supongo que descubrir el mundo de los cupcakes y de la repostería en general, ha generado este transtorno. 😛

Intenté, sin éxito, hacer esta receta por primera vez, pero no me salió nada bien, ya que no había dado con la receta perfecta. De textura y forma sí, pero no de sabor.

A la segunda va la vencida en mi caso (y no a la tercera), pero todo gracias nuevamente a mi querida Alma Obregón. Todo lo que hace es perfecto, lo explica tan bien y lo hace tan fácil, que es imposible que no salga bien.

Ahora los domingos tiene un mini- programa, “Cupcake maniacs” en Divinity. Yo seguí la receta de este programa, adaptándola sobretodo en cantidades, ya que no tengo un molde de 18 cm. como en la receta de Alma, sino de 22 cm. de diámetro. Os dejo el enlace para que lo veáis.

Y lo clasifico en un nuevo momento, días caprichosos. También podría ser días antojosos, aunque claro, teniendo en cuenta que yo casi siempre cocino por capricho, tendría que clasificar todas las recetas en este momento… Bueno, orígenes a parte, en este caso lo clasifico así porque me encanta la tarta de queso y me encapriché en que quería comer una hecha por mi. ¡Y lo conseguí!

INGREDIENTES (para una tarta de 22 cm.):

Para días en los que te encaprichas con algo y no paras hasta conseguirlo.

  • 200 gr. de galletas. Pueden ser María o de otro tipo. Yo usé galletas tipo Digestive.
  • 3 cucharadas de azúcar moreno.
  • 110 gr. de mantequilla.
  • 1000 gr. de queso cremoso, no light. Yo usé Philadelphia.
  • 180 gr. de azúcar blanco.
  • 3 cucharadas de harina
  • 3 huevos L.
  • 75 ml. de nata de montar
  • 1 cucharadita de vainilla en pasta o extracto de vainilla.

Lo primero de todo es engrasar el molde. Yo usé un molde de 22 cm. de diámetro. Lo engrasamos con mantequilla y reservamos. Precalentamos el horno a 180ºC.

Trituramos las galletas en la picadora. Si no tenéis picadora, lo podéis hacer en un mortero, por ejemplo. Fundimos la mantequilla en el microondas y la añadimos a las galletas trituradas junto el azúcar moreno. Mezclamos bien hasta formar una pasta. Extendemos esta mezcla en el molde, chafándolo bien, para formar la base de la tarta. Más o menos tiene que tener un grosor de 3 cm. Al acabar, lo dejamos en la nevera mientras hacemos el relleno de la tarta.

Ahora vamos a hacer el relleno. Batimos el queso con el azúcar blanco y la harina, hasta que esté todo bien mezcladito. Después iremos añadiendo los huevos, uno a uno, batiendo bien hasta que quede la mezcla homogénea. Por último, agregamos la nata y el extracto de vainilla y acabamos de batir.

Sacamos el molde de la nevera y añadimos el relleno.

Para hornearla lo vamos a hacer en 2 fases. Primero la dejaremos 15 minutos a 180ºC y luego 1 hora a 120ºC. Sabremos que la tarta está lista cuando esté la superficie cuajada y sólo quede el centro húmedo. Podéis probar moviendo la tarta y si veis que solo se mueve un poco el centro, es que ya está lista.

Para servir, la podéis comer tal cual o bien poniendo vuestra mermelada favorita por encima. Y para el tupper es ideal, siempre y cuando tengáis nevera para poder conservarla en el trabajo.

Así quedó mi tarta 🙂 :

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Quiche de bacon, cebolla y queso, para días amorosos.

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Antes en casa de mi padre, el horno de la cocina no funcionaba, por lo que no tenía horno. Al independizarme con mi niño, empecé a descubrir y experimentar con el horno.

Un día decidí innovar y hacer una quiche, pero no una quiche normal, sino una quiche “inventada”. No me salió muy bien, no estaba mala pero tampoco mataba. A mi niño no le gustó nada, y desde ese día tiene prejuicios contra las quiche.

Pues bien, decidí un día quitarle esos prejuicios, haciendo una quiche más normalita, con ingredientes que le chiflan, como es el bacon, la cebolla y el queso. Por este motivo, he clasificado la receta en días amorosos, ya que la hice para sorprender a quien quiero, que en mi caso es mi niño, pero puede ser cualquier otra persona, como familiares o amigos.

Realmente es muy fácil de hacer. Al verla hecha parece laboriosa y complicada de cocinar, pero no es así. Y todo gracias al horno 🙂

INGREDIENTES:

Para arrancar una sonrisa a la persona que quieres.

  • Masa brisa (yo uso de La Cocinera, la cual ya viene redonda), o masa quebrada.
  • 300 gr. de bacon cortado en dados o tiras. (podéis comprarlo ya en tiras).
  • 1 cebolla grande.
  • Queso parmesano, gruyere o emmental, o el que más os guste. (yo en este caso usé queso en polvo, que es lo que tenía en la nevera).
  • 200 ml. de nata líquida para cocinar.
  • 3 huevos.

Lo primero que hay que hacer es poner en una olla con aceite la cebolla cortada en juliana, coger papel de aluminio (truco que he visto en algún vídeo del Cocinero Fiel) y tapar la olla para dejar que se poche a fuego lento la cebolla. Dejar unos 30-40 minutos, hasta que veáis que la cebolla tenga un buen color y esté bien pochada. Remover de vez en cuando para que no se queme.  Cuando esté lista, colocar papel de cocina en un plato y poner la cebolla encima, para que suelte el aceite sobrante.

Poner a precalentar el horno a 180-200ºC. Seguid las especificaciones del paquete de la masa, ya que depende de la marca puede variar la temperatura de cocción.

Mientras se calienta el horno, preparar la masa y forrar un molde bajo y redondo con ella. En mi caso, el molde ya tiene la forma de los pliegues en el borde, pero si el tuyo no tiene forma, puedes hacer los pliegues tu mism@.

Una vez calentado el horno, introducir el molde y esperar unos 10-15 minutos, hasta que se dore la masa. Retirar y reservar.

Batir los huevos con la nata en un bol grande.

Por otra parte, freir en una sartén el bacon. Yo no le hecho aceite, ya que el bacon ya suelta aceite y no es necesario echarle a la sartén para dorar las tiras de bacon.

Añadir el bacón y la cebolla pochada a la mezcla de huevos y nata, remover bien y echar la mezcla sobre la masa. Introducir en el horno a 180ºC durante unos 15 minutos o hasta que el relleno cuaje. A mi personalmente me gusta tostadito, así que lo dejo y cuando me entra por la vista, evitando que se queme, por supuesto, la saco.

Cuando la hice, comimos algún trozo para cenar y yo me llevé algunos trozos para comer en el tupper. No se ponen malos y no se nota mucho la diferencia, así que, conclusión, la quiche es apta para tupper.

En esta ocasión, como era mi primera quiche bien hecha, me guié gracias a la receta de “The Cook Rocker”, y me salió estupendamente. Mi niño se relamía y no paraba de decir, pero qué buena está 🙂

Os animo a hacerla y que me contéis qué tal os sale.