Huevos rellenos de taquitos de jamón, para días creativos.

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Un día no hace mucho, me levanté inspirada. Me apetecían mucho unos huevos rellenos, pero quería innovar y hacerlos diferentes que siempre, rellenos de carne o de atún y surimi.

Así que abrí la nevera y vi que tenía un paquete de taquitos de jamón serrano, y se me ocurrió hacerlos así.

La verdad es que quedaron buenísimos y son muy fáciles de hacer e ideales para esta época del año.

INGREDIENTES (para 2 raciones):

Para días en los que te levantas inspirad@.

  • 4 huevos.
  • Un paquetito de taquitos de jamón.
  • Queso para gratinar. Yo usé queso emmental.
  • Orégano y un chorrito de aceite.

Ponemos a hervir los huevos en agua con un chorro de aceite, para que al pelarlos sea más fácil y no se nos enganche la cáscara al huevo y nos llevemos medio huevo al pelarlo. Yo los dejo más o menos 10/15 minutos, creo. Lo hago a ojo. No me he parado a mirar el reloj nunca, pero calculo que serán esos minutos más o menos.

Mientras se hacen, en una sartén sin aceite pero que tenga antiadherente, salteamos los taquitos de jamón, hasta que estén doraditos. No es necesario que pongamos aceite porque el propio jamón suelta aceite y es suficiente para dorarlos.

Cuando los huevos estén listos, dejamos enfriar y los pelamos. Partimos por la mitad, sacamos las yemas y las ponemos en un bol.

Con una cuchara, chafamos bien las yemas y añadimos los taquitos de jamón y mezclamos bien.

Rellenamos los huevos con la mezcla, ponemos queso para gratinar por encima, espolvoreamos con orégano y ponemos a gratinar en el horno o en el microondas unos 4-5 minutos.

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¡Y listos! ¿Fácil no? No cabe decir que son ideales para el tupper ;):

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Croquetas de gallina y jamón, para días “cuando era niñ@”

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El otro día fuimos a un restaurante al cual tenía muchas ganas de ir, Kilo Restaurante. Nos gustó mucho, la verdad. La comida estaba bien rica, un poco escasa para nuestro gusto, pero todo lo que pedimos, estaba muy bueno. Y la decoración del local estilo vintage sumado al esmerado cuidado del más mínimo detalle, nos encantó. Os lo recomiendo, eso sí, para ocasiones especiales, ya que no es barato que digamos, asequible pero no barato. Siempre se puede ir al mediodía, ya que tienen un menú por 15 euros, creo.

Pues bien, unos de los platos que pedimos fueron croquetas, concretamente de gallina y jamón. Y estaban espectaculares.

Y como en casa usamos gallina para el caldo, aproveché la ocasión para “copiar” la receta del restaurante :P, tomando como base de nuevo a mi querido Cocinero Fiel, quién tiene varias recetas de croquetas.

¿A quién no le gustan las croquetas? A mi de niña me chiflaban, y me continúan chiflando. Sólo que da mucha pereza hacerlas, pero una vez haces una tanda, tienes croquetas para rato.

INGREDIENTES (para un montón de croquetas):

Para días en lo que te sientes como un niñ@

  • 250 gr. de carne de gallina ya cocida (yo aproveche la carne del muslo de la gallina que usé para hacer caldo)
  • 150 gr. de taquitos de jamón serrano.
  • 100 gr. de harina.
  • 1 litro de leche.
  • 75 gr. de mantequilla
  • 250 gr. de pan rallado y 3 huevos batidos, para empanar.
  • Sal y pimienta.

En un cazo, calentar la leche y reservar.

Derretir la mantequilla en una olla. Freír los taquitos de jamón primero y luego añadir la carne de gallina.

Una vez dorada la carne, añadir la harina y remover bien, para que se tueste. A continuación, añadir la leche caliente en tres tandas, es decir, añadir una tercera parte primero, remover hasta que se integre bien e ir añadiendo las otras dos partes de leche, sin dejar de remover. El secreto es no dejar de remover.

Si después de añadir toda la leche vemos que ha quedado demasiado espesa la mezcla, podemos añadir un poco de caldo de pollo, aunque la mezcla no tiene que quedar líquida totalmente. Tiene que quedar más bien espesa que líquida, un punto medio, algo así como una crema.

Y ya tenemos lista la mezcla. La colocamos en un recipiente y ponemos papel film a ras de la mezcla, para evitar que forme costra, y dejamos que enfríe a temperatura ambiente. Una vez fría, dejar en la nevera al menos, durante toda la noche. Yo la dejo durante un día entero.

Después del reposo en la nevera, toca empanarlas. Simplemente hay que coger un trocito de masa y darle forma de pelotita. Pasar la pelotita por el pan rallado, darle forma alargada, pasarla por el huevo batido y por último nuevamente por el pan rallado. Repetir este procedimiento con toda la masa. Se hace un poco pesado, pero como os comentaba antes, una vez las tengáis todas, tendréis muuuuchas croquetas. 🙂

Ya sabéis que son ideales para congelar, de hecho no hace falta descongelarlas antes de freírlas.

Para freírlas, os recomiendo hacerlo en la freidora, si tenéis. Si no, en una olla con abundante aceite bien caliente, y dándole la vuelta muy frecuentemente (para que no se peguen ni se quemen), ayudándoos con dos utensilios de cocina. Yo usé uno que es como un tenedor en grande y una cuchara tipo pala. Y cuando veamos que están doraditas, ya las podemos sacar.

Son ideales para el tupper y quedan buenísimas.

Espero que os haya gustado la receta.