Lemon pie, para días caprichosos (en Cuisine Companion).

Lemon pie, para días caprichosos.

Como bien sabéis, prefiero el salado mucho más que el dulce. Cuando empecé con el blog hace ya casi año y medio, si hablaba de receta dulce casi siempre (por no decir siempre) me refería a cupcakes. Sí sí, me dio por allí, y de vez en cuando sigo haciéndolos, pero ya no tanto como antes. Se me fue la fiebre de los cupcakes. Digo fiebre porque me dió fuerte. Creo que hacía cupcakes casi cada fin de semana, para practicar y mejorar. Evidentemente tenía que llevarlos al trabajo o llevarles a mis hermanas porque nosotros solos no podíamos con tanto cupcake y al final, como todo en exceso, cansa. Me envolvió por completo el mundo cupcake. Si es que se pueden hacer de tantos sabores, tiene tanta cosa para poder decorarlos y quedan tan y tan cuquis, que claro, a mí, amante de lo cuqui, no me pude resistir.

Ahora mi afición repostera ha ido evolucionando y me animo a hacer otro tipo de cosas dulces que no sean cupcakes. He hecho varias cosas pero la receta que os traigo hoy, me quedó…uffff. No hay palabras que describan bien cómo me quedó, así que lo voy a describir con un uffff, porque no encuentro la palabra ideal (no tengo abuela).

Creo que la primera vez que probé esta receta, fue en un restaurante peruano al cual fui con mi Caulli y su Marki, y con mi Mixto of course. Comimos súper bien, estábamos llenos, pero no podíamos irnos de allí sin pedirnos algo de postre porque, nada más entrar, estaban expuestas todas las tartas y cosas ricas que tenían de postre. Y se notaba que era casero casero, por lo que nos decidimos a compartir un lemon pie. Es mucho más ligero de lo que parece ya que cuando ves la tarta, piensas, uy, que empalagoso, pero no, todo lo contrario. Entra súper bien.

Y cómo no, chafardeando en Cookbooth vi una receta de Lemon Pie que me llevó directamente a ese momento en el restaurante peruano y se me metió en la cabeza que tenía que hacer uno. La receta que vi no me convenció mucho, así que me puse a buscar y encontré esta receta para Thermomix, que adapté a mi súper Cuisine Companion, así que esta receta la hice con Cuisine, pero como ya sabéis, se puede hacer perfectamente sin, aunque con ella, todo es mucho más fácil. Subí la receta a Cookbooth también, por si queréis ver el paso a paso con fotos. Podéis verla aquí.

INGREDIENTES:

Para días en los que quieres volver a un momento pasado.

PARA LA MASA QUEBRADA:

  • 300 gr. de harina
  • 130 gr. de mantequilla
  • 70 gr. de agua
  • 1 cucharadita de sal
  • 1 cucharadita de azúcar
  • 1 cucharadita de levadura química

PARA LA CREMA DE LIMÓN:

  • 130 gr. de azúcar
  • La piel de un limón
  • 100 gr. de zumo de limón
  • 200 gr. de agua
  • 4 yemas
  • 50 gr. de maizena
  • 40 gr. de mantequilla

PARA EL MERENGUE:

  • 4 claras de huevo
  • 50 gr. de azúcar
  • Unas gotas de zumo de limón
  • 1 pizca de sal
  • Azúcar glass al gusto

Precalentamos el horno a 200ºC.

Primero preparamos la masa. Ponemos la harina, la mantequilla, la sal, el azúcar y la levadura química y añadimos el agua en la Cuisine o en la batidora que tengáis con el accesorio para amasar. Mezclamos a velocidad media, en Cuisine velocidad 7-8 hasta formar una bola. Envolvemos en papel film y metemos en la nevera. Mientras, engrasamos un molde con mantequilla.

Pelamos el limón con la ayuda de un pelador, con cuidado de no coger la parte blanca, sólo la piel.

Extendemos la masa con la ayuda de un rodillo y forramos el molde. Pasamos el rodillo por encima del molde para “cortar” la masa sobrante según la forma del molde. Pinchamos con un tenedor la masa, para que no suba. Metemos en el horno hasta que veamos que la masa está doradita.

Separamos la yema de la clara de los 4 huevos.

Mientras se hace la masa, lavamos el recipiente de la Cuisine o batidora y secamos bien. Ponemos el azúcar para la crema con la cuchilla ultrablade y pulverizamos a velocidad máxima durante 1 minuto. Añadimos la piel del limón bien seca. Añadimos el resto de ingredientes para la crema de limón. Ponemos 10 segundos a velocidad 6 en la Cuisine o en vuestra batidora. Después programamos velocidad 4 a 90 grados durante 6 minutos. Acabado el tiempo, ponemos 2 minutos más a velocidad 4 sin temperatura. Sin cuisine lo podéis hacer en una olla.

Rellenamos la masa con la crema de limón, repartiéndola bien uniformemente con la ayuda de una espátula.

Ahora toca hacer el merengue. Ponemos las claras en la Cuisine y batimos a velocidad 7 durante 8 minutos sin tapón. A los 4 minutos, añadimos el azúcar glass para el merengue y unas gotitas de zumo de limón, hasta tener las claras montadas a punto de nieve. Sin Cuisine, montamos las claras a punto de nieve como hacemos normalmente.

Rellenamos una manga con la boquilla que queramos. Yo usé una en forma de estrella cerrada. También podéis poner el merengue por encima sin manga, con una espátula. Con la manga y la boquilla, ir haciendo florecitas hasta cubrir la tarta.

Por último, ponemos en el horno a gratinar el tiempo justo para que coja colorcito o quemamos la superficie con la ayuda de un soplete. Yo lo hice con el horno, que aún no tengo soplete 😛

Dejamos enfriar a temperatura ambiente y conservamos en la nevera.

Se puede llevar perfectamente en un tupper, de postre. ¿Qué mejor postre que éste? Vais a ser la envidia de la oficina. Garantizado.

lemon pie

 

 

Anuncios

Bizcocho de nata y nueces, para días tristones.

bizcocho

Hace tiempo que vi esta receta en Isasaweis y la he hecho exactamente igual. Compré un molde y todo para la ocasión 🙂

Me levanté un día sin muchas ganas de nada, esos domingos en los que te torturas porque es domingo, porque al día siguiente hay que ir a trabajar y no te apetece nada. Esos días en los que sin motivo aparente, estás de bajón. Y para curar un bajón puntual, nada mejor que algo dulce, aunque sea más de salado.

Aún hace calorcillo así que hacer cupcakes no es una buena opción ya que se me derretiría todo el frosting, así que me decanté por esta receta, sobretodo porque es facilísima de hacer. Isasaweis lo hace todo fácil. ¡Me encanta su blog!

INGREDIENTES (para un bizcocho hermoso):

Para esos días de bajón.

  • 400 ml. de nata para montar (taza grande).
  • 2 tazas grandes de harina de repostería.
  • 1 taza grande de azúcar.
  • Nueces.
  • Ralladura de un limón.
  • 1 sobre de levadura química en polvo.
  • 3 huevos grandes.
  • Mantequilla para untar el molde.

Primero precalentamos el horno a 180ºC.

Troceamos un poco las nueces para que sean más pequeñitas y en un bol las mezclamos con un poco de harina, para evitar que se queden en la parte de abajo del bizcocho.

En otro bol grande, ponemos los 3 huevos. En una taza grande añadimos los 400 ml. de nata para montar y añadimos al bol. Tomamos esa taza como medida, más o menos quedará llena. Con la misma taza, ponemos 1 taza de azúcar y 2 de harina y añadimos también el sobre de levadura a la mezcla. Con la ayuda de la batidora, lo batimos todo bien hasta que quede una mezcla homogénea.

Una vez tengamos la mezcla, añadimos la ralladura del limón y las nueces y mezclamos bien con la ayuda de una cuchara o espátula. Es importante al rallar el limón no llegar a la parte blanca, sólo rallar la parte amarilla ya que la parte blanca es amarga.

Una vez lo tengamos todo, cogemos un molde alargado y lo untamos con mantequilla. Una vez untado, ponemos un poco de harina y vamos dando golpecitos al molde para que se extienda la harina por todo el molde (al haber untado el molde con mantequilla, la harina quedará pegada en las paredes del molde) y desechamos la harina sobrante.

Por último rellenamos el molde con la mezcla. Lo ideal es llenarlo 3/4 partes, para que no suba tanto. Yo como soy un poco bruta, me pasé un poco y lo llene casi por completo, con lo cual me salió un bizcocho enorme.

El tiempo de cocción depende de lo grande que sea el bizcocho y del horno. Yo en mi caso lo deje a 180ºC 50 minutos, tal como dice Isasaweis en su receta, pero al pinchar con un palillo en el centro no salía limpio todavía, con lo cual lo bajé de temperatura a 160ºC y lo deje 10 minutos más, revisando cada 5 minutos para que no se pasara.

Para saber si está hecho el bizcocho, como ya os comentaba antes, hay que pinchar con un palillo o brocheta en el centro y si sale limpio, estará listo.

Se mantiene bien si lo dejáis tapado. Yo lo puse en una bandeja y lo tapé con papel de aluminio y me duró unos 5 días más o menos.

No me llevé ningún trozo en el tupper, lo dejé en casa para desayunar, pero es ideal llevarse un trocito para desayunar o merendar en el trabajo. ¡Espero que os haya gustado!

Cupcakes de algodón de azúcar, para días “cuando era niñ@”.

20130516_131120

Un día, comprando en la tienda online de María Lunarillos un molde muy chulo de tabletas mini de chocolate, tenía que rellenar el pedido para que los gastos de envío no fueran más que el pedido en si y me decidí por comprar un potecito de aroma concentrado de algodón de azúcar.

El algodón de azúcar me recuerda a cuando éramos niñas y mi madre nos llevaba a la feria y nos compraba algodón de azúcar. ¡Me encanta! Y cómo se te quedaban los dedos pegajosos después de coger el algodón, pero no pasaba nada, porque estaba buenísimo. 🙂

Y como no, consulté con Alma. Hojeando su libro, me encontré con esta receta. La he hecho exactamente igual que en su libro.

¡Os va a encantar!

INGREDIENTES (para 12 cupcakes):

Para días en los que lo único en que piensas es en jugar, como cuando éramos niños.

Para el bizcocho:

  • 200 gr. de harina.
  • 200 gr. de azúcar blanco.
  • 125 gr. de mantequilla a temperatura ambiente.
  • 120 ml. de leche semidesnatada.
  • 1 y 1/2 cucharaditas de levadura.
  • 2 o 3 gotas de aroma concentrado de algodón de azúcar. Yo usé el de la marca LorAnn.
  • 3 huevos.
  • Colorante en pasta rosa. Yo usé el color Rose de la marca Wilton.

Para el merengue de algodón de azúcar:

  • 3 claras.
  • 180 gr. de azúcar blanco.
  • 100 ml. de agua.
  • 1 cucharada de sirope de maíz. Yo usé el de la marca Karo y lo compré en Maria Lunarillos.
  • 2 o 3 gotas de aroma concentrado de algodón de azúcar. Yo usé el de la marca LorAnn.
  • Colorante en pasta rosa. Yo usé el color Rose de la marca Wilton.

Precalentamos el horno a 180ºC y ponemos las cápsulas de papel en nuestro molde metálico o de silicona.

Tamizamos la harina y la levadura y reservamos.

Batimos la mantequilla con el azúcar hasta que quede todo homogéneo. Añadimos los huevos, uno a uno, y batiendo a velocidad baja. Después añadimos la harina y levadura tamizadas. Una vez mezclado todo bien, incorporamos la leche. A continuación ponemos el aroma de algodón de azúcar, 2 o 3 gotas. Pensad que es muy concentrado y con poco es suficiente. Por último, con un palillo cogemos un poco de colorante en pasta y añadimos a la mezcla y removemos bien hasta que el color sea uniforme.

Repartimos la mezcla en las cápsulas de papel y horneamos durante 20-22 minutos. Para comprobar si están hechos, cogemos un palillo y pinchamos. Si el palillo sale limpio, es que ya está listo el bizcocho.

Mientras se hornean los cupcakes, preparamos el merengue.

Mezclamos el azúcar con el agua y el sirope de maíz en un cazo y lo ponemos a calentar hasta que la temperatura medida con un termómetro de azúcar, alcance los 115ºC- 120ºC. Mientras, batimos las claras de huevo a punto de nieve. Hay que tener paciencia para montarlas, os aviso.

Cuando tengamos el almíbar a punto, lo vamos añadiendo a las claras montadas poco a poco, en un hilillo, sin tocar las varillas y sin dejar de batir. Batimos hasta que el merengue esté brillante. Añadimos el aroma de algodón de azúcar al gusto. Yo puse 3 gotas. Podéis ir añadiendo, mezclando y probando y si notáis que falta, le podéis echar más. 😉

Por último, de nuevo con la ayuda de un palillo, añadimos el colorante rosa en pasta y mezclamos bien hasta que lo veamos rosita rosita.

Volvemos a los cupcakes. Una vez hayamos comprobado que estén hechos, los dejamos en el molde 5 minutos al sacarlos del horno. Pasados estos minutos, los pasamos a una rejilla para que se acaben de enfriar.

Preparamos las mangas con las boquillas que queramos. Yo usé una grande redonda y una grande de estrella cerrada. Para poner el merengue en el cupcake, yo en esta ocasión lo hice de dos maneras. Una desde el centro hacia fuera con la boquilla de estrella cerrada y de fuera hacia dentro con la boquilla redonda, acabando en punta.

Para acabar de decorarlos, podéis usar decoraciones varias. Yo usé corazoncitos rosas y blancos. Y quedaron así:

20130516_145718

IMG-20130516-WA0000

¡Espero que os guste!

Tarta de queso, para días caprichosos.

20130504_144948

Yo siempre decía (y lo sigo diciendo), que soy más de salado que de dulce, pero últimamente, el dulce me atrae mucho más de lo normal en mi.

Supongo que descubrir el mundo de los cupcakes y de la repostería en general, ha generado este transtorno. 😛

Intenté, sin éxito, hacer esta receta por primera vez, pero no me salió nada bien, ya que no había dado con la receta perfecta. De textura y forma sí, pero no de sabor.

A la segunda va la vencida en mi caso (y no a la tercera), pero todo gracias nuevamente a mi querida Alma Obregón. Todo lo que hace es perfecto, lo explica tan bien y lo hace tan fácil, que es imposible que no salga bien.

Ahora los domingos tiene un mini- programa, “Cupcake maniacs” en Divinity. Yo seguí la receta de este programa, adaptándola sobretodo en cantidades, ya que no tengo un molde de 18 cm. como en la receta de Alma, sino de 22 cm. de diámetro. Os dejo el enlace para que lo veáis.

Y lo clasifico en un nuevo momento, días caprichosos. También podría ser días antojosos, aunque claro, teniendo en cuenta que yo casi siempre cocino por capricho, tendría que clasificar todas las recetas en este momento… Bueno, orígenes a parte, en este caso lo clasifico así porque me encanta la tarta de queso y me encapriché en que quería comer una hecha por mi. ¡Y lo conseguí!

INGREDIENTES (para una tarta de 22 cm.):

Para días en los que te encaprichas con algo y no paras hasta conseguirlo.

  • 200 gr. de galletas. Pueden ser María o de otro tipo. Yo usé galletas tipo Digestive.
  • 3 cucharadas de azúcar moreno.
  • 110 gr. de mantequilla.
  • 1000 gr. de queso cremoso, no light. Yo usé Philadelphia.
  • 180 gr. de azúcar blanco.
  • 3 cucharadas de harina
  • 3 huevos L.
  • 75 ml. de nata de montar
  • 1 cucharadita de vainilla en pasta o extracto de vainilla.

Lo primero de todo es engrasar el molde. Yo usé un molde de 22 cm. de diámetro. Lo engrasamos con mantequilla y reservamos. Precalentamos el horno a 180ºC.

Trituramos las galletas en la picadora. Si no tenéis picadora, lo podéis hacer en un mortero, por ejemplo. Fundimos la mantequilla en el microondas y la añadimos a las galletas trituradas junto el azúcar moreno. Mezclamos bien hasta formar una pasta. Extendemos esta mezcla en el molde, chafándolo bien, para formar la base de la tarta. Más o menos tiene que tener un grosor de 3 cm. Al acabar, lo dejamos en la nevera mientras hacemos el relleno de la tarta.

Ahora vamos a hacer el relleno. Batimos el queso con el azúcar blanco y la harina, hasta que esté todo bien mezcladito. Después iremos añadiendo los huevos, uno a uno, batiendo bien hasta que quede la mezcla homogénea. Por último, agregamos la nata y el extracto de vainilla y acabamos de batir.

Sacamos el molde de la nevera y añadimos el relleno.

Para hornearla lo vamos a hacer en 2 fases. Primero la dejaremos 15 minutos a 180ºC y luego 1 hora a 120ºC. Sabremos que la tarta está lista cuando esté la superficie cuajada y sólo quede el centro húmedo. Podéis probar moviendo la tarta y si veis que solo se mueve un poco el centro, es que ya está lista.

Para servir, la podéis comer tal cual o bien poniendo vuestra mermelada favorita por encima. Y para el tupper es ideal, siempre y cuando tengáis nevera para poder conservarla en el trabajo.

Así quedó mi tarta 🙂 :

IMG_20130501_150735

Cupcakes Red Velvet (terciopelo rojo), para días interminables.

20130324_221440

Esta vez toca post dulce. Y como cuando hago dulce, siempre hago cupcakes, hoy toca una receta de un cupcake muy típico, conocido como Red Velvet, Terciopelo Rojo en español. El motivo es evidente, el color del bizcocho. 😛

Como siempre, mi guía es el libro de Alma Obregón. Siempre que hago cupcakes, tengo el libro al lado. No voy a enlazarlo de nuevo, que los que me leéis, sabéis de sobra qué libro es.

Esta vez la clasifico para días interminables, ideal para hoy, lunes, los cuales siempre, o casi siempre son días interminables.

¡Empecemos!

INGREDIENTES (para 12 cupcakes):

Para días que van cuesta arriba.

Para el bizcocho:

  • 60 ml. de aceite de oliva.
  • 160 gr. de azúcar blanco.
  • 1 huevo.
  • 1 cucharada de cacao en polvo.
  • 1 y 1/2 cucharaditas de colorante en pasta rojo (yo usé el Red de Wilton).
  • 1 y 1/2 cucharadita de extracto de vainilla.
  • 125 ml. de leche semidesnatada.
  • 1 cucharadita de zumo de limón.
  • 150 gr. de harina.
  • 1/2 cucharadita de bicarbonato de soda.
  • 1 cucharadita de vinagre blanco.

Para la crema de queso:

  • 120 gr. de mantequilla.
  • 250-300 gr. de azúcar glas (se puede variar la cantidad en función a que te guste más o menos dulce).
  • 1 cucharada de leche semidesnatada.
  • 125 gr. de queso cremoso de untar, no light (yo usé Philadelphia).

Precalentar el horno a 180ºC y poner las cápsulas de papel en el molde. En este caso usé las cápsulas de papel de cebra rosa de House of Marie. ¡Son preciosas, me encantan!

En un vaso, ponemos la leche y añadimos el zumo de limón.

En un bol, batimos el aceite con el azúcar, hasta que estén bien mezclados. Añadimos el huevo y el extracto de vainilla, sin dejar de batir. Tamizamos la harina con el cacao  y agregamos la mitad a la mezcla anterior, batiendo a velocidad baja. Después añadimos la leche, mezclamos, añadimos el resto de harina y seguimos mezclando hasta que se integre.

En un vasito, disolvemos el vinagre con el bicarbonato de soda y cuando haga burbujas, lo añadimos a la mezcla. Seguimos mezclando y cuando esté todo bien integrado, añadimos el colorante rojo y removemos hasta que el color sea uniforme.

Con la ayuda de una cuchara para helados, rellenamos las cápsulas con la mezcla y horneamos durante 20 minutos. Yo espero a que el horno esté caliente para poner la mezcla en las cápsulas, ya que si las rellenamos antes de tiempo, y las dejamos reposar hasta que el horno esté caliente, es posible que el papel quede más transparente de lo normal al sacar los cupcakes, aunque también tiene que ver la calidad de la cápsula de papel.

Una vez horneados, los dejamos enfriar primero 5 minutos en el molde, y tras los 5 minutos, los pasamos a una rejilla para que se enfríen completamente. Es importante dejar que se enfríen totalmente, ya que si no, la crema que usemos para decorar se derretirá.

Mientras se enfrían, preparamos la crema de queso.

Batimos la mantequilla con el azúcar glas previamente tamizado y la leche a velocidad máxima, hasta que quede una mezcla homogénea.  Agregamos el queso frío y batimos, al principio a velocidad baja y vamos subiendo progresivamente, hasta conseguir que sea cremosa.

A continuación, rellenar una manga pastelera con la crema y dejar en la nevera. Yo siempre la dejo un rato en la nevera para que tenga más consistencia. Al principio no lo hacía y la crema estaba como más blandengue cuando tocaba decorar los cupcakes, pero ahora la dejo en la nevera y queda perfecta en cuanto a textura. 🙂

Una vez fríos, toca decorar los cupcakes. Esta vez usé, de nuevo, la boquilla 1M de Wilton. Es perfecta para decorar cupcakes. Para que quedé esta forma, hay que poner la crema en el cupcake de fuera hacia dentro. Y por último, decorar al gusto. Yo usé decoraciones tipo confeti que me regalaron por mi cumpleaños.

Para llevároslo, lo ideal es utilizar un tupper alto. Yo suelo usar los típicos redondos que dan en los restaurantes chinos cuando pides comida para llevar, siempre y cuando el cupcake no sea muy alto. Si no, ya os lo he contado alguna vez, me lo llevo rodeando el cupcake con una tira de cartón (como hacen en las pastelerías), y lo envuelvo en papel de aluminio.

Esta vez os dejo más fotos, para que veáis el resultado.

Si tenéis un día largo, largo, este es vuestro cupcake! 😉

20130324_221542

20130324_221641

20130324_221710

Cupcakes de chocolate blanco, para días cumpleañeros.

20130216_103843

No hace mucho que me he aficionado al mundo cupcake. Como ya sabéis, antes aunque quisiera, no podía hacerlos porque no tenía horno en casa.

Fue mi hermanita Suk quien se aficionó primero. Hizo un curso y todo, pero al no tener horno en casa, no podía practicar ni nada.  Como ella ya había hecho alguna vez, aunque fuera en el curso, y entendía del tema, la primera vez que hice cupcakes fue gracias a una receta que me pasó ella. Y, modestia aparte, me salieron buenísimos. Se me ha dado bien desde la primera vez, creo. 🙂

Pues bien, desde esa primera vez, me empecé a obsesionar un poco con el tema. Venga a comprar moldes de papel con diseños diversos, boquillas, colorantes, sprinkles, y cosas varias para decorar cupcakes. Desde entonces, en mi nevera siempre hay chocolate para postres, ya que suelo hacerlos con chocolate porque a mi niño le encantan.

Y así me inicié en el mundo cupcake. Mis hermanitas se dieron cuenta de mi nueva obsesión y me regalaron una revista muy útil de repostería para principiantes y mi biblia para hacer cupcakes, el libro de Alma Obregón, “Objetivo: Cupcake perfecto”. Realmente salen perfectos. Y esta receta la he sacado del libro, con alguna pequeña variación. Mi nuevo objetivo en cuanto a libros es el de Peggy Porschen, “Boutique de pastelería“. Yo no sé quien es, pero se ve que es algo así como una diosa en el mundo de la repostería.

Vamos al lío, que me enrollo como una persiana.

Hace poco fue el cumpleaños de mi Mari, mi suegra. Podríamos decir que a ella no le gusta el dulce, sino que es como una necesidad fisiológica. Es capaz de estar toda la tarde comiendo dulces varios. Es como un pozo sin fondo de dulces. Por esta razón, decidí hacerle unos cupcakes monos, con su cajita mona y todo. Ya sabéis que en el mundo cupcake todo es muy “cute”. Y se volvió loca al verlos.

INGREDIENTES (para 12 cupcakes):

Para días en los que quieres sorprender al cumpleañer@ con lo que más le gusta en el mundo.

Para el bizcocho:

  • 115 gr. de mantequilla.
  • 220 gr. de azúcar blanco.
  • 3 huevos.
  • 180 gr. de harina de todo uso (yo utilizo de gallo, especial repostería, pero se puede usar cualquier otra).
  • 40 gr. de chocolate a la taza en polvo (si encontráis este tipo de chocolate en chocolate blanco, mejor. Yo no lo encontré, por eso usé chocolate negro)
  • 1 y 1/2 cucharadita de levadura en polvo (yo uso Royal).
  • 120 ml. de leche semidesnatada.
  • 1 cucharadita de extracto de vainilla.

Para la crema de queso:

  • 120 gr. de mantequilla.
  • 200-300 gr. de azúcar glas (se puede variar la cantidad en función a que te guste más o menos dulce)
  • 125 gr. de queso cremoso de untar, tipo Philadelphia.
  • 1  cucharada de leche semidesnatada.
  • 150 gr. de chocolate blanco (yo uso Nestlé Postres)
  • Media tabeta de chocolate blanco normal, para decorar.

Lo primero que debéis saber es que la mantequilla tiene que estar ablandada, pero a temperatura ambiente. Es decir, si vais a hacer esta receta, tendréis que sacar la mantequilla con antelación de la nevera, para que se ablande. Yo si los voy a hacer por la tarde, por ejemplo, la saco al levantarme o la noche anterior.

Precalentar el horno a 180ºC. Disponemos los moldes de papel en la bandeja para cupcakes.

Tamizamos la harina con la levadura y el chocolate a la taza en un bol.

A continuación batimos la mantequilla con el azúcar blanco con una batidora eléctrica de varillas hasta que se integren y formen una mezcla clara. Añadimos los huevos, uno a uno y vamos batiendo hasta que estén bien mezclados. Echamos la mitad del bol de harina y seguimos batiendo a velocidad baja hasta que todo se integre.

Mezclamos en un vaso la leche con el extracto de vainilla, lo echamos a a mezcla anterior y seguimos batiendo. Por último echamos la otra mitad de la harina y batimos hasta que la mezcla quede bien.

Ahora toca llenar las cápsulas de los cupcakes. No se tienen que llenar del todo. Más o menos se tienen que llenar 2/3 de la cápsula. Si los llenamos del todo subirán demasiado.

Una vez llenas las cápsulas, hornear 22-25 minutos. Comprobar si están echos con un palillo. Si sale limpio, ya están listos.

Fundir al baño maría el chocolate blanco y reservar.

Mientras se hornean los cupcakes, podemos ir preparando la crema de queso que servirá para decorarlo.

Batimos la mantequilla con el azúcar glas previamente tamizado y la leche a velocidad máxima, hasta que quede una mezcla homogénea.  Agregamos el queso frío y batimos, al principio con velocidad baja y vamos subiendo progresivamente, hasta conseguir que sea cremosa. Añadir el chocolate blanco y mezclar con una cuchara de madera o espátula.

A continuación, rellenar una manga pastelera con la crema y dejar en la nevera.

Volvemos a los cupcakes. Cuando estén listos, sacar del horno y dejar enfriar 5 minutos dentro de la bandeja. Pasado este tiempo, pasar los cupcakes a una rejilla y dejar hasta que se enfríen completamente.

Una vez fríos, ya podemos decorarlos. Para decorarlos las mejores boquillas son las grandes. Yo en esta receta usé la 1M de Wilton. Para hacer forma de rosa, empezar poniendo la crema de dentro hacia fuera, en círculos. Si queréis que quede con forma de “cono” tendréis que empezar poniendo la crema de fuera hacia dentro, en círculos.

Cuando tengamos puesta la crema, poner un trocito de chocolate blanco para decorarlo, o cualquier otra decoración que os guste. Hay muchísima variedad para elegir.

Os dejo una foto de cómo los presenté. Espero que os haya gustado!

20130216_102616