Arroz negro con sepia y almejitas, para días “me como el mundo yo solit@”

Arroz negro con sepia y almejitas, para días "me como el mundo yo solit@"

Como ya sabéis, soy muy caprichosa en casi todo y en la comida, todavía más que en todo lo demás.

Me gusta comer lo que me apetece y “luchar” por conseguirlo, cueste lo que cueste, más que nada porque si no sacio mi sed de comer lo que me apetece en cada momento, en mi cabeza retumba una voz constante que me dice que quiero comer X y no para hasta que he comido ese X.

En realidad, esta receta se podría clasificar también en Días caprichosos, porque realmente surgió así la idea, aunque claro, si me baso en eso, casi todas las recetas del blog estarían en esta categoría ya que todos mis platos y recetas surgen de mi capricho más profundo 😛

Así que he decidido clasificar esta en Días “me como el mundo yo solit@”, porque me apetecía ya hace tiempo hacer esta receta debido a que me encanta el arroz y el marisco en general y el arroz negro he tenido ocasión de probarlo en algún restaurante y me ha gustado mucho.

Tenía ganas de probar a hacer esta receta sobretodo después de probar el mejor arroz negro que he probado nunca en la vida, en el restaurante Llamber de Barcelona. Sólo pensar en ese arroz, me derrito. Estaba tan tan tan bueno, tan en su punto, tan sabroso, tan de todo, que me faltarían adjetivos para calificar lo increíblemente bueno que estaba. Y no solo eso, es un restaurante al cual si no habéis ido aún, tenéis que ir. Todo es perfecto; el ambiente, el local, la localización, todo. Y la atención es sublime.

A parte de este arroz, hay muchos otros platos ricos. Nosotros hemos probado el surtido de embutidos de la zona, el arroz negro con sipietes y allioli, el entrecot y un postre que estaba tremendo, pero que ahora mismo no me acuerdo del nombre.

Evidentemente y aunque me quiero mucho y no tengo abuela, mi arroz no tiene ni punto de comparación con el del Llamber, pero está muy bueno a mi parecer.

Retomando el tema de la receta, ya os he contado también que me he vuelto muy “sibarita”. Ahora evito comprar la materia prima en grandes superficies y me decanto más por las tiendas del barrio o por el mercado, donde la calidad es mucho mejor en comparación a la diferencia de precio.

Y en una de mis visitas habituales a la pescadería del barrio, vi que tenían unas sepias enormes y preciosas, así que decidí comprarlas para hacer este arrocito. Y un puñado de almejitas, concretamente rosellona, porque al ser más pequeñitas no ocupan todo el arroz como las almejas normales. En la pescadería me recomendaron que la próxima vez si quería sepia para el arroz, mejor comprara la negra, que es más sabrosa. También en la misma pescadería me dieron tinta de calamar y “salsa” del calamar. Pongo “salsa” entre comillas porque es lo que me dijo la pescadera, o eso entendí, que es lo que le da sabor al arroz. Es una parte del calamar que tiene como una especie de salsa incrustada, que cuando la añades al sofrito, se va derritiendo y supongo que por eso la llaman así.

Y con estos ingredientes y con unos gambones que tenía en casa, me salió este arroz tan rico 🙂

INGREDIENTES (para 2-4 personas):

Para conseguir fuerzas para el día a día.

  • 1 vaso y medio de arroz redondo.
  • 8 gambones.
  • 2 tomates maduros.
  • 1 puñado de rossellona o almeja.
  • 1 sepia entera.
  • Tinta y “salsa” de calamar.
  • Caldo de pescado.
  • 1 vaso de vino blanco.
  • Aceite, sal, pimienta y azúcar.

Ponemos las almejas o rossellona en agua con sal 20 minutos antes de usarlas. Limpiamos los gambones cortándole los bigotes. Rallamos los tomates y reservamos.

La sepia ya la pedí en la pescadería cortada en trozos para hacer arroz. Si la tenéis entera, podéis cortarla vosotros mismos en casa.

En una paella con un chorro de aceite, añadimos las gambas y salpimentamos. Dejamos un par de minutos y les damos la vuelta y sacamos cuando veamos que están hechas. Reservamos.

En la misma paella con el mismo aceite (si veis que hay poco podéis añadir un chorrito más), ponemos las almejas. Vamos removiendo y veremos que poco a poco se van abriendo casi todas. Siempre hay alguna que no se abre.  Cuando veamos que están casi todas abiertas, añadimos el tomate rallado y añadimos una pizca de azúcar, sal y un poco de pimienta. Mezclamos hasta que veamos que el líquido del tomate haya reducido casi en su totalidad.

Ahora añadimos la sepia, la tinta y la salsa del calamar. Vamos removiendo hasta impregnar todos los ingredientes con la tinta, es decir, hasta que veamos un negro homogéneo. Ponemos el arroz y tostamos y mezclamos bien, hasta que se integre totalmente. Una vez mezclado, añadimos el vaso de vino blanco y dejamos a fuego fuerte hasta que reduzca, removiendo de vez en cuando para que no se pegue.

Cuando el vino haya reducido, es hora de añadir el caldo de pescado. Yo siempre añado cubriendo todo el arroz y un dedo más, y voy vigilando hasta conseguir el punto que quiero. Si necesitamos más caldo, vamos añadiendo y rectificamos de sal si es necesario. Yo casi siempre tengo que añadirle más. Aproximadamente, una vez añadido el caldo, son unos 15-20 minutos de cocción. Como os digo, el tiempo depende mucho, así que es mejor hacerlo a ojo, ir probándolo es la clave.

Cuando veamos que el arroz ya está casi en su punto, paramos el fuego, colocamos las gambas por encima y tapamos con un trapo de cocina limpio o bien con papel de cocina. Dejamos reposar unos 10 minutos.

Es la primera vez que hago este arroz y dado el resultado, no será la última. Lo comí sola cuando lo hice porque mi chico estaba malito ese día y me lo llevé en el tupper para el día siguiente también. Fui la envidia en el office ese día. Buenísimo.

Arroz con gambones y mejillones, para días “que vuelva el verano”.

arroz recortado

Cuando hace frío queremos que vuelva el verano. Y cuando hace calor, queremos que vuelva el invierno. Porque en invierno tenemos mucho frío, y en verano sudamos como pollos.

Las gambas, el pescaíto frito, los caracolillos de vaso, la paella, la fideuá. Platos de verano, de playa, de terracita acompañados con una cervecita fresca o con un tinto de verano, bajo el sol y viendo nuestro alrededor a través de unas gafas de sol.

Me encanta el verano, la playa, el mar, y este plato me recuerda a esos días calurosos en los que sólo pensamos en salir de trabajar y desconectar tumbados en la arena, dándonos un baño o con una caña y su respectiva tapa para acompañar.

Y aunque sea invierno, con este plato me traslado por momentos al tan esperado y ansiado verano. En fin, ya queda menos.

INGREDIENTES (3-4 raciones):

Para los días en los que quieres que sea verano.

  • 350-400 gramos de arroz.
  • 8-10 gambones.
  • 100-150 gr. de mejillón cocido congelado.
  • 2 tomates grandes o 3 medianos.
  • Un poco de condimento para paella. Yo usé el de la marca Triselecta.
  • Sal y pimienta y una pizca de azúcar.

Ponemos a hervir agua en una olla. Mientras, quitamos las cabezas y pelamos los gambones y reservamos.

Una vez hierva el agua, ponemos las cabezas, los gambones pelados y los mejillones. Ir removiendo y controlando y cuando veamos que los gambones ya no son transparentes, sino blancos, los retiramos. Ponemos sal en la olla y dejamos hervir durante 20-30 minutos. Una vez listo, sacamos las cabezas y los mejillones.

Rallamos el tomate y lo echamos en la paellera. Echamos una pizca de azúcar para quitar la acidez del tomate y vamos removiendo. Cuando veamos que el tomate está hecho (se nota cuando cambia ligeramente de color), añadimos el arroz , los gambones y los mejillones. Mezclamos bien, hasta que esté todo bien integrado.

Ahora añadimos el caldo de los gambones y cubrimos. Echamos el condimento para paella. Dejamos 10-15 minutos a fuego fuerte y después unos 10 minutos a fuego lento, removiendo de vez en cuando para que no se pegue y echando más caldo, si es necesario. Ir probando hasta que esté a nuestro gusto. Hay que pensar que siempre se hará un poco más de cuando lo estás probando, ya que hay que dejarlo reposar y durante el reposo, se hace un poquito más.

Una vez esté a nuestro gusto, retirar del fuego y tapar con un trapo de cocina o con papel de cocina para que repose, unos 8-10 minutos.

Ya sólo queda servirlo en nuestro tupper. Queda bastante bien tras haberlo congelado, aunque yo prefiero llevarlo de un día para otro. Antes de calentarlo, sacarlo al menos 1 hora antes de la nevera y mezclarlo antes de poner en el microondas. Y si antes de calentarlo vemos que está seco, un truco es coger papel de cocina, mojarlo un poco, colocarlo encima del arroz y, al microondas!

Espero que os haya gustado la receta. 🙂