Lemon pie, para días caprichosos (en Cuisine Companion).

Lemon pie, para días caprichosos.

Como bien sabéis, prefiero el salado mucho más que el dulce. Cuando empecé con el blog hace ya casi año y medio, si hablaba de receta dulce casi siempre (por no decir siempre) me refería a cupcakes. Sí sí, me dio por allí, y de vez en cuando sigo haciéndolos, pero ya no tanto como antes. Se me fue la fiebre de los cupcakes. Digo fiebre porque me dió fuerte. Creo que hacía cupcakes casi cada fin de semana, para practicar y mejorar. Evidentemente tenía que llevarlos al trabajo o llevarles a mis hermanas porque nosotros solos no podíamos con tanto cupcake y al final, como todo en exceso, cansa. Me envolvió por completo el mundo cupcake. Si es que se pueden hacer de tantos sabores, tiene tanta cosa para poder decorarlos y quedan tan y tan cuquis, que claro, a mí, amante de lo cuqui, no me pude resistir.

Ahora mi afición repostera ha ido evolucionando y me animo a hacer otro tipo de cosas dulces que no sean cupcakes. He hecho varias cosas pero la receta que os traigo hoy, me quedó…uffff. No hay palabras que describan bien cómo me quedó, así que lo voy a describir con un uffff, porque no encuentro la palabra ideal (no tengo abuela).

Creo que la primera vez que probé esta receta, fue en un restaurante peruano al cual fui con mi Caulli y su Marki, y con mi Mixto of course. Comimos súper bien, estábamos llenos, pero no podíamos irnos de allí sin pedirnos algo de postre porque, nada más entrar, estaban expuestas todas las tartas y cosas ricas que tenían de postre. Y se notaba que era casero casero, por lo que nos decidimos a compartir un lemon pie. Es mucho más ligero de lo que parece ya que cuando ves la tarta, piensas, uy, que empalagoso, pero no, todo lo contrario. Entra súper bien.

Y cómo no, chafardeando en Cookbooth vi una receta de Lemon Pie que me llevó directamente a ese momento en el restaurante peruano y se me metió en la cabeza que tenía que hacer uno. La receta que vi no me convenció mucho, así que me puse a buscar y encontré esta receta para Thermomix, que adapté a mi súper Cuisine Companion, así que esta receta la hice con Cuisine, pero como ya sabéis, se puede hacer perfectamente sin, aunque con ella, todo es mucho más fácil. Subí la receta a Cookbooth también, por si queréis ver el paso a paso con fotos. Podéis verla aquí.

INGREDIENTES:

Para días en los que quieres volver a un momento pasado.

PARA LA MASA QUEBRADA:

  • 300 gr. de harina
  • 130 gr. de mantequilla
  • 70 gr. de agua
  • 1 cucharadita de sal
  • 1 cucharadita de azúcar
  • 1 cucharadita de levadura química

PARA LA CREMA DE LIMÓN:

  • 130 gr. de azúcar
  • La piel de un limón
  • 100 gr. de zumo de limón
  • 200 gr. de agua
  • 4 yemas
  • 50 gr. de maizena
  • 40 gr. de mantequilla

PARA EL MERENGUE:

  • 4 claras de huevo
  • 50 gr. de azúcar
  • Unas gotas de zumo de limón
  • 1 pizca de sal
  • Azúcar glass al gusto

Precalentamos el horno a 200ºC.

Primero preparamos la masa. Ponemos la harina, la mantequilla, la sal, el azúcar y la levadura química y añadimos el agua en la Cuisine o en la batidora que tengáis con el accesorio para amasar. Mezclamos a velocidad media, en Cuisine velocidad 7-8 hasta formar una bola. Envolvemos en papel film y metemos en la nevera. Mientras, engrasamos un molde con mantequilla.

Pelamos el limón con la ayuda de un pelador, con cuidado de no coger la parte blanca, sólo la piel.

Extendemos la masa con la ayuda de un rodillo y forramos el molde. Pasamos el rodillo por encima del molde para “cortar” la masa sobrante según la forma del molde. Pinchamos con un tenedor la masa, para que no suba. Metemos en el horno hasta que veamos que la masa está doradita.

Separamos la yema de la clara de los 4 huevos.

Mientras se hace la masa, lavamos el recipiente de la Cuisine o batidora y secamos bien. Ponemos el azúcar para la crema con la cuchilla ultrablade y pulverizamos a velocidad máxima durante 1 minuto. Añadimos la piel del limón bien seca. Añadimos el resto de ingredientes para la crema de limón. Ponemos 10 segundos a velocidad 6 en la Cuisine o en vuestra batidora. Después programamos velocidad 4 a 90 grados durante 6 minutos. Acabado el tiempo, ponemos 2 minutos más a velocidad 4 sin temperatura. Sin cuisine lo podéis hacer en una olla.

Rellenamos la masa con la crema de limón, repartiéndola bien uniformemente con la ayuda de una espátula.

Ahora toca hacer el merengue. Ponemos las claras en la Cuisine y batimos a velocidad 7 durante 8 minutos sin tapón. A los 4 minutos, añadimos el azúcar glass para el merengue y unas gotitas de zumo de limón, hasta tener las claras montadas a punto de nieve. Sin Cuisine, montamos las claras a punto de nieve como hacemos normalmente.

Rellenamos una manga con la boquilla que queramos. Yo usé una en forma de estrella cerrada. También podéis poner el merengue por encima sin manga, con una espátula. Con la manga y la boquilla, ir haciendo florecitas hasta cubrir la tarta.

Por último, ponemos en el horno a gratinar el tiempo justo para que coja colorcito o quemamos la superficie con la ayuda de un soplete. Yo lo hice con el horno, que aún no tengo soplete 😛

Dejamos enfriar a temperatura ambiente y conservamos en la nevera.

Se puede llevar perfectamente en un tupper, de postre. ¿Qué mejor postre que éste? Vais a ser la envidia de la oficina. Garantizado.

lemon pie

 

 

Brownies de Nutella y chips de chocolate blanco, para días en los que faltan horas.

Brownies de Nutella

Esta semana os he preguntado en la página de Facebook de Tupper’s Moment qué preferíais para el próximo post y la respuesta no ha podido ser más clara. ¡Ha ganado el dulce por goleada!

Y la verdad es que no me extraña, porque sólo ver la foto de este Brownie, empiezo a salivar más de lo normal, mi estómago empieza a decir que quiere lo que mis ojos ven y ya no voy a poder parar de pensar en ello hasta que me coma uno. O dos. El único problema que tengo (o ventaja, según se mire) es que no tengo ninguno hecho, así que tendría que ponerme a hacerlos. Y a mi Mixto no le gusta nada nada el olor que desprende lo que esté horneando cuando se trata de repostería, así que no puedo hornear nada cuando él está en casa, porque le da mucho mucho asquito ese olor tan rico que te viene cuando estás haciendo un pastel, unos cupcakes, un bizcocho o un brownie. Ya sé qué estáis pensando, que no puede ser verdad que no le guste ese olor, pero sí, es verdad, os lo aseguro. Así que horneo cuando él no está. Y hoy está, así que me tendré que aguantar 😛

La receta la vi en el blog de mi querida Alma, Objetivo: Cupcake Perfecto. La adoro. Todas sus recetas salen perfectas, al menos las que he probado, que no son pocas. Básicamente todos los cupcakes que he hecho hasta ahora, son gracias a su libro. Podéis ver la receta aquí. Yo en lugar de poner chips de chocolate negro puse de chocolate blanco, porque compre un paquetito grande y hay que gastarlo.

Cuando hice la primera tanda, se me acabaron las existencias de Nutella en casa. Los hice para llevar al trabajo, y me llegó para hacer 7, justo para las personas de mi Departamento. Pues bien, cuando los lleve al trabajo, hubo alguien que se quedó sin, porque no conté con él ya que no suele andar por la ofi y claro, me pidió que si por favor, podría hacerle uno otro día. Le dije que sí, porque la verdad es que se tarda nada y menos en hacer esta receta. Y el finde me puse en un momento y le llevé su brownie el lunes próximo.

Cuando descubráis lo fácil que es hacer esta receta, no vais a evitar hacer una tanda cada semana. Os aviso.

INGREDIENTES (para 3 brownies grandes o 8 individuales):

Para días en los que vas súper liad@ pero tu cuerpo te pide algo dulce.

  • 280 gr. de Nutella
  • 2 huevos.
  • 100 gr. de harina.
  • Una pizca de sal.
  • 30 gr. de chips de chocolate blanco.

Utensilios:

  • Molde de cupcakes o muffins metálico o de silicona.
  • Cápsulas de papel. Yo usé varias éstas éstas y éstas.
  • Cuchara para helado grande.

Precalentamos el horno a 180ºC.

En un bol, mezclamos todos los ingredientes menos los chips de chocolate. Yo usé una lengüeta de estas tan útiles.

Una vez mezclado, añadimos los chips de chocolate apartando un puñadito, y removemos para que se repartan bien.

Colocamos las cápsulas en el molde. Con la ayuda de una cuchara de helado grande, repartimos la mezcla en los moldes.

Por encima de cada brownie, añadimos chips de chocolate blanco.

Ponemos en el horno 12 minutos, si os gustan más deshechos por dentro, o unos minutos más, de 14 a 15 si os gustan más hechos.

A mi personalmente me gustan deshechos, así que los puse 12 minutos.

Os dejo más fotitos de cómo quedaron. Ideales para alegrarte el día, para alegrar el día a los demás o simplemente, como postre de tu tupper de cada día. ¡Espero que los disfrutéis como los he disfrutado yo, mis compis en la ofi, mi Mixto y mi Miguel!

Brownies de Nutella

Brownies de Nutella

 

 

Bizcocho dos chocolates, para días caprichosos.

Mientras preparo el post serio de esta semana, os dejo la fotoreceta que subí estos días en Cookbooth (sí, lo sé, soy pesadísima con esta app, pero es que me encanta).

BIZCOCHO DOS CHOCOLATES

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¿Qué quiere decir dos chocolates? Sencillamente que el bizcocho es de chocolate con chips de chocolate blanco y encima tiene cobertura de chocolate fondant blanco. ¡Sí, sí…CHOCOLATE BLANCO!  Y sí, cuando escribo en mayúsculas es que estoy gritando de la emoción 🙂

Os dejo más fotitos para que se os haga la boca agua y salivéis todos un poquito:

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Yo me como un trozo y ya quiero otro, pero antes hago un juramento conmigo misma para sólo coger un trozo, porque si no, ya no quedaría bizcocho en casa. A ver cuánto dura…

Este fin de semana subo la receta que toca. De momento, va ganando el dulce en la encuesta que os hice en Facebook. Aún podéis votar aquí.

¡Qué acabéis de pasar una buena semana!

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Mermelada de tomate picante, para días interminables.

Mermelada de tomate picante, para días interminables.

Tomate. Oigo esta palabra y sonrío automáticamente. Porque me declaro fan fan del tomate y de todos sus derivados: tomate natural, en salsa, ketchup… de cualquier manera, mientras contenga tomate.

Últimamente estoy más cocinillas de lo normal, que ya es decir, y estoy aumentando mi repertorio habitual de recetas. Y claro, la mermelada de tomate no es que esté buena no, lo siguiente, y si la acompañas de queso en una tostada, ya ni te cuento lo bueno que está. Si es que además, al menos a mí, me entra a cualquier hora del día. Desde que hice la mermelada de tomate, ya la he probado para desayunar, merendar y cenar y siempre en una tostada con queso de untar, queso de cabra o queso brie, y en alguna ocasión incluso con una anchoíta salaíta encima del queso… Ahora solo me falta probarla cuando por la noche, me levanto a beber agua y noto un poquito de hambre 😛

Pues la verdad es que no la había probado muchas veces la mermelada, pero un día, hace ya bastante, mi compi de trabajo trajo mermelada casera hecha por ella y me encantó. Y hace poquito en la carnicería, vi que vendían mermelada casera y compré. Y claro, el bote me duro un abrir y cerrar de ojos, porque era pequeño. Menos mal que a mi Álvaro no le hace mucha gracia la mermelada. Mejor que no la pruebe, más para mi 🙂

Y usé mi magnífica compi de cocina, la Cuisine Companion, que desde que la tengo, me saca de más de un apuro, de hecho la uso todos los días porque hace de todo, cocina, bate, monta, pica, etc etc. Y es una maravilla.

Así que la receta la pondré en función a cómo la he hecho con la Cuisine Companion, pero también se pude hacer normal, evidentemente. La receta la he sacado de aquí.

INGREDIENTES:

Para días en los que hagas lo que hagas, todo te cuesta mucho más que el día anterior.

  • 700 – 800 gr. de tomates maduros.
  • 500 gr. de azúcar.
  • Zumo de medio limón.
  • Peperoncino o cayena.

Primero de todo, hay que escaldar los tomates. En la Cuisine, poner los tomates en el cestillo de vapor y programar programa vapor durante 25-30 minutos. Los sacaremos cuando veamos que la piel de los tomates se resquebraja. Sin la Cuisine, los escaldaremos en una olla con agua.

Cuando tengamos listos los tomates, los pelamos y los cortamos en 4 trozos. Con la Cuisine, ponemos la cuchilla picadora y añadimos los tomates cortados y el azúcar. Dejamos reposar 1 hora para que suelten bien su jugo los tomates. Sin la Cuisine, dejamos el tomate cortadito y el azúcar en un recipiente o olla y reposamos 1 hora.

Pasada la hora, añadimos el zumo de limón. Con la Cuisine programamos velocidad 10 durante 30 segundos para que se triture bien el tomate. Sin la Cuisine, con una batidora trituramos el tomate bien. Añadimos una pizca, según cómo nos guste de picante, de pepperoncino o cayena.

Ahora, en la Cusine, programamos 100ºC, velocidad 4 durante 1 hora. Sin la Cusine, lo hacemos en una olla a fuego lento, mezclando de vez en cuando. Pasada la hora comprobamos cómo está de textura, cogiendo una cucharilla y dejándola enfriar unos minutos. Si la queremos un poco más consistente, programar unos minutos más en la Cusine, o dejar un poco más en el fuego.

Hay que tener en cuenta que la mermelada de tomate no queda muy muy consistente. La textura no es la típica que conocemos para las mermeladas, es más líquida.

Esta vez no hice mucho y no sabía cómo envasarlo al vacío, pero ya me he informado y para la próxima lo envasare todo bien para que me dure más. Aunque eso sí, no creo que quede todavía mermelada en mi nevera cuando se empiece a poner mala porque la devoro, literalmente 😛

No es una receta de tupper, cómo veréis, pero me hacía ilusión compartirla con vosotros dado el resultado. Al fin y al cabo es comida, ¿no? ¡Espero que os guste!

Mousse de moras, para días caprichosos.

Mousse de moras

Mi hermana pequeña se fue a vivir el año pasado a Galicia y estas Navidades, cuando volvió a casa por Navidad, me trajo un tupper lleno de moras del pueblo y las he tenido hasta ahora congeladitas hasta decidir qué receta hacer.

Primero había pensado en hacer una mermelada, pero finalmente me decanté por una mousse, ya que en casa no somos de mermelada, no porque no nos guste, sino porque no tenemos costumbre de desayunar o merendar tostadas con mermelada. Somos más de salado.

Y buscando buscando por la red, encontré esta receta de mousse de frambuesas de Kuinetes y la he seguido casi al pie de la letra, con unas pequeñas modificaciones y cambiando las frambuesas por moras evidentemente.

Os va a encantar, garantizado, si os gustan las moras claro. A mi niño no le gustan y no probó ninguna. Mucho mejor, todas fueron para mi 🙂

Os dejo una foto de las moras. ¿A qué tienen buena pinta?

moras

INGREDIENTES (Para 4-5 raciones):

Para días en los que tus caprichos imaginarios se vuelven realidad.

  • 200 ml. de nata para montar.
  • 2 claras de huevo.
  • 200 gr. de moras.
  • 40 gr. de azúcar.
  • Azúcar glass.
  • 3 láminas de gelatina.

Ponemos las láminas de gelatina en un cuenco con agua fría.

Preparamos las moras. Yo usé un robot que tengo, tipo Thermomix y del cual os hablaré más adelante. Puse las moras con la cuchilla picadora y lo puse a 50 grados durante 5 minutos a velocidad 9. No lo he probado en una olla, pero se puede hacer seguro. Si lo hacéis en una olla o cazo, poned las moras trituradas previamente con la batidora y dejarlo al fuego unos minutos, hasta que veáis que está calentito el puré de moras.

Una vez tengamos el puré de moras listo, escurrimos las láminas de gelatina, las añadimos, mezclamos y reservamos.

Ahora toca montar la nata. Es importante que la nata esté fría antes de montarla, por lo que os recomiendo la metáis en la nevera horas antes o incluso el día anterior. Si podéis, os recomiendo también que metáis en la nevera el recipiente donde vais a montar la nata horas antes.

Para montar la nata, la vertimos en el recipiente de la batidora o en el bol que usemos, y batimos. Si tenemos batidora de mano usamos las varillas para montar. Cuando ya veamos la nata casi montada, añadimos azúcar glas al gusto y acabamos de batir y montar.

Ahora añadimos el puré de moras a la nata montada, mezclando con una espátula o cuchara, suavemente de arriba a abajo hasta que quede homogéneo.

Montamos las claras. Ponemos las claras con una pizca de sal y batimos hasta que veamos que esté casi montada. Echamos el azúcar y continuamos batiendo hasta que queden las claras a punto de nieve. Las claras tiene que quedar de tal forma que si giramos el bol, no se caigan.

Añadimos las claras a la mezcla anterior, con la ayuda de la espátula mezclamos nuevamente bien hasta que quede todo bien integrado.

Por último, vamos rellenando los vasitos con la mousse y decoramos con alguna mora por encima.

Dejamos en la nevera mínimo 4 horas antes de consumir.

Yo usé recipientes sin tapa y para llevármelos al trabajo, envolví el vasito con papel de aluminio y listos. Al tener textura mousse, no se cayó ni se vertió.

Al contener claras crudas, hay que consumirlas en unos días, para que no se pongan malas. 4 o 5 días duran perfectamente en la nevera.

Bizcocho de nata y nueces, para días tristones.

bizcocho

Hace tiempo que vi esta receta en Isasaweis y la he hecho exactamente igual. Compré un molde y todo para la ocasión 🙂

Me levanté un día sin muchas ganas de nada, esos domingos en los que te torturas porque es domingo, porque al día siguiente hay que ir a trabajar y no te apetece nada. Esos días en los que sin motivo aparente, estás de bajón. Y para curar un bajón puntual, nada mejor que algo dulce, aunque sea más de salado.

Aún hace calorcillo así que hacer cupcakes no es una buena opción ya que se me derretiría todo el frosting, así que me decanté por esta receta, sobretodo porque es facilísima de hacer. Isasaweis lo hace todo fácil. ¡Me encanta su blog!

INGREDIENTES (para un bizcocho hermoso):

Para esos días de bajón.

  • 400 ml. de nata para montar (taza grande).
  • 2 tazas grandes de harina de repostería.
  • 1 taza grande de azúcar.
  • Nueces.
  • Ralladura de un limón.
  • 1 sobre de levadura química en polvo.
  • 3 huevos grandes.
  • Mantequilla para untar el molde.

Primero precalentamos el horno a 180ºC.

Troceamos un poco las nueces para que sean más pequeñitas y en un bol las mezclamos con un poco de harina, para evitar que se queden en la parte de abajo del bizcocho.

En otro bol grande, ponemos los 3 huevos. En una taza grande añadimos los 400 ml. de nata para montar y añadimos al bol. Tomamos esa taza como medida, más o menos quedará llena. Con la misma taza, ponemos 1 taza de azúcar y 2 de harina y añadimos también el sobre de levadura a la mezcla. Con la ayuda de la batidora, lo batimos todo bien hasta que quede una mezcla homogénea.

Una vez tengamos la mezcla, añadimos la ralladura del limón y las nueces y mezclamos bien con la ayuda de una cuchara o espátula. Es importante al rallar el limón no llegar a la parte blanca, sólo rallar la parte amarilla ya que la parte blanca es amarga.

Una vez lo tengamos todo, cogemos un molde alargado y lo untamos con mantequilla. Una vez untado, ponemos un poco de harina y vamos dando golpecitos al molde para que se extienda la harina por todo el molde (al haber untado el molde con mantequilla, la harina quedará pegada en las paredes del molde) y desechamos la harina sobrante.

Por último rellenamos el molde con la mezcla. Lo ideal es llenarlo 3/4 partes, para que no suba tanto. Yo como soy un poco bruta, me pasé un poco y lo llene casi por completo, con lo cual me salió un bizcocho enorme.

El tiempo de cocción depende de lo grande que sea el bizcocho y del horno. Yo en mi caso lo deje a 180ºC 50 minutos, tal como dice Isasaweis en su receta, pero al pinchar con un palillo en el centro no salía limpio todavía, con lo cual lo bajé de temperatura a 160ºC y lo deje 10 minutos más, revisando cada 5 minutos para que no se pasara.

Para saber si está hecho el bizcocho, como ya os comentaba antes, hay que pinchar con un palillo o brocheta en el centro y si sale limpio, estará listo.

Se mantiene bien si lo dejáis tapado. Yo lo puse en una bandeja y lo tapé con papel de aluminio y me duró unos 5 días más o menos.

No me llevé ningún trozo en el tupper, lo dejé en casa para desayunar, pero es ideal llevarse un trocito para desayunar o merendar en el trabajo. ¡Espero que os haya gustado!

Cupcakes de algodón de azúcar, para días “cuando era niñ@”.

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Un día, comprando en la tienda online de María Lunarillos un molde muy chulo de tabletas mini de chocolate, tenía que rellenar el pedido para que los gastos de envío no fueran más que el pedido en si y me decidí por comprar un potecito de aroma concentrado de algodón de azúcar.

El algodón de azúcar me recuerda a cuando éramos niñas y mi madre nos llevaba a la feria y nos compraba algodón de azúcar. ¡Me encanta! Y cómo se te quedaban los dedos pegajosos después de coger el algodón, pero no pasaba nada, porque estaba buenísimo. 🙂

Y como no, consulté con Alma. Hojeando su libro, me encontré con esta receta. La he hecho exactamente igual que en su libro.

¡Os va a encantar!

INGREDIENTES (para 12 cupcakes):

Para días en los que lo único en que piensas es en jugar, como cuando éramos niños.

Para el bizcocho:

  • 200 gr. de harina.
  • 200 gr. de azúcar blanco.
  • 125 gr. de mantequilla a temperatura ambiente.
  • 120 ml. de leche semidesnatada.
  • 1 y 1/2 cucharaditas de levadura.
  • 2 o 3 gotas de aroma concentrado de algodón de azúcar. Yo usé el de la marca LorAnn.
  • 3 huevos.
  • Colorante en pasta rosa. Yo usé el color Rose de la marca Wilton.

Para el merengue de algodón de azúcar:

  • 3 claras.
  • 180 gr. de azúcar blanco.
  • 100 ml. de agua.
  • 1 cucharada de sirope de maíz. Yo usé el de la marca Karo y lo compré en Maria Lunarillos.
  • 2 o 3 gotas de aroma concentrado de algodón de azúcar. Yo usé el de la marca LorAnn.
  • Colorante en pasta rosa. Yo usé el color Rose de la marca Wilton.

Precalentamos el horno a 180ºC y ponemos las cápsulas de papel en nuestro molde metálico o de silicona.

Tamizamos la harina y la levadura y reservamos.

Batimos la mantequilla con el azúcar hasta que quede todo homogéneo. Añadimos los huevos, uno a uno, y batiendo a velocidad baja. Después añadimos la harina y levadura tamizadas. Una vez mezclado todo bien, incorporamos la leche. A continuación ponemos el aroma de algodón de azúcar, 2 o 3 gotas. Pensad que es muy concentrado y con poco es suficiente. Por último, con un palillo cogemos un poco de colorante en pasta y añadimos a la mezcla y removemos bien hasta que el color sea uniforme.

Repartimos la mezcla en las cápsulas de papel y horneamos durante 20-22 minutos. Para comprobar si están hechos, cogemos un palillo y pinchamos. Si el palillo sale limpio, es que ya está listo el bizcocho.

Mientras se hornean los cupcakes, preparamos el merengue.

Mezclamos el azúcar con el agua y el sirope de maíz en un cazo y lo ponemos a calentar hasta que la temperatura medida con un termómetro de azúcar, alcance los 115ºC- 120ºC. Mientras, batimos las claras de huevo a punto de nieve. Hay que tener paciencia para montarlas, os aviso.

Cuando tengamos el almíbar a punto, lo vamos añadiendo a las claras montadas poco a poco, en un hilillo, sin tocar las varillas y sin dejar de batir. Batimos hasta que el merengue esté brillante. Añadimos el aroma de algodón de azúcar al gusto. Yo puse 3 gotas. Podéis ir añadiendo, mezclando y probando y si notáis que falta, le podéis echar más. 😉

Por último, de nuevo con la ayuda de un palillo, añadimos el colorante rosa en pasta y mezclamos bien hasta que lo veamos rosita rosita.

Volvemos a los cupcakes. Una vez hayamos comprobado que estén hechos, los dejamos en el molde 5 minutos al sacarlos del horno. Pasados estos minutos, los pasamos a una rejilla para que se acaben de enfriar.

Preparamos las mangas con las boquillas que queramos. Yo usé una grande redonda y una grande de estrella cerrada. Para poner el merengue en el cupcake, yo en esta ocasión lo hice de dos maneras. Una desde el centro hacia fuera con la boquilla de estrella cerrada y de fuera hacia dentro con la boquilla redonda, acabando en punta.

Para acabar de decorarlos, podéis usar decoraciones varias. Yo usé corazoncitos rosas y blancos. Y quedaron así:

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¡Espero que os guste!