Pollo con salsa teriyaki, para días amorosos.

Pollo con salsa teriyaki, para días amorosos

A estas alturas ya todos sabéis lo que nos gusta la cocina oriental, tanto la china como la japonesa, aunque, sinceramente, en Barcelona es más fácil encontrar un buen restaurante japonés que un buen restaurante chino.

Mis papis son chinos y por suerte, mi madre de pequeña nos cocinaba muchas cosas ricas y chinas de verdad (no los platos que solemos encontrar en los típicos restaurantes chinos de barrio que luego realmente, si vais a China algún día, no los encontraríais) sino platos caseros de verdad.

En el blog tenéis alguna que otra receta, las cuales pongo siempre el tag de comida china, por si queréis chafardear. Con esto quiero decir que para mi comida china no es la misma comida que solemos imaginar cuando nos hablan de este tipo de comida.

Mi compañera Sílvia de Kuinetes publicó hace poco un post muy rico de un plato que solemos encontrar en los restaurantes chinos de aquí, el famoso Pollo con almendras. Sólo tenéis que ver las fotos para ver lo bien que le quedó. Me gustó mucho el post porque me sentí muy identificada con ella, con los restaurantes chinos típicos que siempre tienen nombres muy parecidos, muralla china, la gran muralla y ese tipo de nombres y donde el color rojo predomina en la decoración tanto interior como exterior del local, y también por lo que explica de la comida para llevar que todos hemos pedido alguna vez para que nos lleven a casa. Pues bien, yo, al igual que ella, he dejado de pedir comida china para llevar, porque las últimas veces que hemos pedido, nos ha defraudado bastante. Será que me he vuelto fina o sibarita 😛

La receta de hoy creo que cuadra más dentro de la cocina japonesa, pero bueno, os explico mi experiencia en cuanto a la comida china que es la que me toca más de cerca y porque, exceptuando el sushi y otras especialidades japonesas, en mi opinión la comida japonesa y china comparten muchos platos, que dependiendo del tipo de cocina se llaman de una manera u otra, por ejemplo las gyozas, que en la cocina china sería lo mismo pero llamado de otra manera kuo tiè (no sé si lo escribo bien, ya sabéis que soy medio china, no china total :P). Es mi opinión porque seguro que si entramos en tecnicismos alguna diferencia habrá así que por favor, que no me mate nadie ni se sienta ofendido.

Ya había hecho varias veces esta receta tomando como base una receta que aparece en uno de los recetarios de mi adorada Actifry. La primera vez la hice con Actifry. Quedó bien pero algo fallaba, así que la segunda vez que hice la receta, la hice convencionalmente, en una sartén honda de toda la vida. Y queda mejor, más rico y más jugoso. Y todas las veces la he hecho con ternera, no con pollo, pero en esta ocasión venía mi Mari (mi suegra) y es alérgica a la ternera y al cerdo, por lo que adapté esta receta para que ella la pudiera comer.

Mi Mixto es fan fan de esta receta. Ya sabéis cómo se pone cuando algo le gusta. Él se denomina personalmente, “catador oficial” de todo lo que cocino y hay recetas que le gustan especialmente. Ésta es una de ellas. De allí que la clasifique en Días amorosos.

No me enrollo más y ya voy al lío, tranquil@s 🙂

INGREDIENTES (para 4 raciones):

Para días en los que quieres sorprender a tu suegra y cuñada.

  • 4 pechugas de pollo.
  • 1 pimiento rojo.
  • 1 pimiento verde.
  • 1 cebolla.
  • 1 zanahoria.
  • Un trocito al gusto de jengibre fresco (no vale en polvo).
  • 1 diente de ajo pequeño.
  • 4-5 cucharadas de salsa Teriyaki.
  • 1 cucharada de sésamo.
  • 1 cucharadita de Maicena.
  • Caldo de pollo.
  • Aceite de sésamo.
  • Sal y pimienta.

Preparamos el pollo quitando la grasa y cortándolo en trozos alargados o cuadrados, como queráis, y salpimentamos.

Limpiamos las verduras y las cortamos todas en tiras, cortando la cebolla en juliana y las zanahorias en bastoncitos no muy gruesos, para evitar que quede dura.

En una sartén con un chorro de aceite de sésamo, ponemos las verduras y añadimos sal. Dejamos que se hagan removiendo de vez en cuando. Cuando veamos que están casi hechas, añadimos el caldo de pollo cubriendo las verduras.

Mientras tenemos las verduras al fuego, en un mortero machacamos el jengibre con el ajo. En un bol aparte, añadimos la salsa teriyaki y mezclamos con el jengibre y el ajo. Removemos bien y añadimos a las verduras. Ponemos también la cucharada de sésamo.

En un vasito con un poco de agua, ponemos una cucharadita de maicena y mezclamos bien. Añadimos a la sartén y removemos bien.

Tapamos y dejamos en el fuego hasta que veamos que el pollo esté hecho, removiendo de vez en cuando.

Como acompañamiento, nada mejor que un poco de arroz basmati.

En mi opinión, es una de las mejores recetas para llevar en el tupper. Yo suelo llevarme el pollo en un tupper y el arroz en otro y para calentarlo, lo caliento por separado, poniendo (como ya os he comentado alguna vez) una servilleta mojada encima del arroz. Para comérmelo, voy poniendo arroz en el tupper del pollo y lo voy mezclando. ¡Delicioso!

Pollo con salsa teriyaki, para días amorosos

Anuncios

Pescado con salsa de soja y cebolla, para días “cuando era niñ@”.

Pescado con salsa de soja y cebolla, para días "cuando era niñ@"

Hoy os traigo una receta muy de casa. Cualquier cosa cocinada de esta manera me recuerda a cuando era pequeña, ya que en mi casa se cocinaba mucho así y en general, es muy típico en la cocina china.

Es una manera de cocinar muy versátil, pega con todo ya sea carne o pescado e incluso creo recordar que en mi casa se hacía con huevos fritos también.

Ya escribí un post con la misma receta pero en carne, concretamente con chuletas de cerdo. Podéis ver la receta aquí.

Espero que os guste tanto como a mi y os animéis a probarla.

INGREDIENTES(para 2-3 raciones):

Para días en los que añoras los platos que te hacía tu madre de pequeña.

  •  1 filete de perca de unos 700-800 gr. (o de cualquier pescado blanco, por ejemplo panga).
  • 1 cebolla grande.
  • Salsa de soja.
  • Aceite, sal, azúcar, pimienta negra y agua.

Cuando compréis el pescado en la pescadería, pedirle al pescater@ que os corte el pescado como si fuera para rebozar, en láminas pequeñas. Si lo compráis entero, podéis cortarlo vosotros mismos en casa.

Cortamos la cebolla en juliana.

En una sartén honda con una cucharada de aceite, añadimos la cebolla y un poco de sal. Dejamos unos minutos removiendo de vez en cuando y añadimos salsa de soja al gusto y una cucharada de azúcar. Yo añado bastante salsa de soja, para que coja más sabor y color, pero os recomiendo que la añadáis poco a poco, para no pasaros y que esté demasiado salado, ya que la salsa de soja engaña mucho. Vamos removiendo hasta que veamos que la cebolla esté hecha.

Ponemos pimienta negra en los trozos del pescado.

Ahora añadiremos un vaso de agua a la sartén y pondremos el pescado con cuidado, para que no se rompa. Probamos un poco de sabor y si vemos que falta salsa de soja, añadimos un poco más. Tapamos y dejamos a fuego medio durante 10 minutos, comprobando de vez en cuando y removiendo con cuidado, para no romper el pescado.

Transcurridos los 10 minutos, probamos el pescado para ver si está hecho a nuestro gusto y si no, lo dejamos unos minutos más. Calculo que son 10 minutos, pero como sabéis yo todo lo hago a ojo y con un tenedor en la mano para ir probando, así que la mejor manera de saber el tiempo exacto, es con la técnica del tenedor 😛

Para servir en el plato o en el tupper, primero colocar los trozos de pescado con la ayuda de alguna espátula plana y con cuidado, para evitar romper el pescado y luego añadir la cebolla y la salsa por encima. ¡Y listo!

Pollo con pimientos y salsa de ostras, para días “me como el mundo yo solit@”.

20130731_210330

Me encanta la salsa de ostras. Yo se lo echaría a todo, a todo sin miramientos.

La verdad es que queda bien tanto con carne, pescado como con verduras, lo que hace que esta salsa sea súper versátil y se pueda adaptar muy fácilmente a casi todo.

Clasifico esta receta en “Días me como el mundo yo solita” porque me sube el ánimo después de comerla, porque me gusta tanto que no puedo evitar sentirme capaz de todo después de tener la panza llena con este plato. Sí, lo sé, mi mundo gira en torno a lo que como, pero soy feliz así  😛

INGREDIENTES (para 2-3 raciones):

Para sentirte capaz de todo.

  • 300-400 gr. de solomillo de pollo.
  • 1 pimiento verde.
  • 1 pimiento rojo.
  • Salsa de ostras.
  • Aceite, sal y pimienta.

Es una receta súper súper fácil.

Primero de todo hay que cortar el pollo en cuadraditos con la ayuda de unas tijeras o bien con un cuchillo, como prefiráis. Yo prefiero con las tijeras, es más rápido a mi parecer.

A continuación, cortar los pimientos en dados también.

En una sartén con un chorrito de aceite, añadimos los pimientos cortados y un poco de sal y pimienta y removemos hasta que se hagan.

Luego hay que añadir el pollo previamente salpimentado y mezclar hasta que veamos que va cogiendo color. En ese momento, añadir la salsa de ostras al gusto. Yo le echo mucha porque me encanta, pero id echando poco a poco porque la salsa es fuerte y siempre es mejor quedarse corto que pasarse. En esta ocasión no le eché nada de agua, pero hice de nuevo esta receta hace poco y echándole un poco de agua después de añadir la salsa de ostras y queda mejor, con más consistencia y con más salsa.

Una vez añadida la salsa, mezclar todo bien, bajar el fuego y dejarlo unos 5 minutos, removiendo de vez en cuando.

Para acompañar, nada mejor que un buen arroz blanco basmati.

Chuletas de cerdo con cebolla y salsa de soja, para días “cuando era niñ@”.

20130729_210734

Os preguntaréis por qué clasifico esta receta en Días “cuando era niñ@” si no es una receta típica para niños.

Pues bien, esta receta la hacía mi madre en casa y con el tiempo, cuando ya no vivíamos con ella, una de mis hermanas “se especializó” en este plato, así que me recuerda mucho a casa y a mi infancia.

Es fácil de hacer y queda muy bueno. Qué voy a decir yo… Espero que os guste 🙂

INGREDIENTES (para 2 raciones):

Para días en los cuales añoras tu infancia.

  • 4 chuletas de cerdo.
  • 1 cebolla.
  • Salsa de soja.
  • Azúcar.
  • 1 cucharadita de harina de maíz (Maizena).
  • Aceite, sal y pimienta.

Primero salpimentamos las chuletas y las regamos con salsa de soja en un plato hondo, impregnamos bien y dejamos reposar. Cortamos la cebolla en juliana.

Mientras en una sartén con un poco de aceite, pochamos la cebolla con un chorrito de salsa de soja y una pizca de sal.

Cuando la cebolla esté lista, echamos una cucharada de azúcar y mezclamos bien con la cebolla y la salsa de soja. Añadimos las chuletas a la sartén aparatando la cebolla para que se hagan bien las chuletas. Si queda salsa de soja en el plato, la echamos también.  Echamos un chorro más de salsa de soja  Mezclamos bien. Hay que ir removiendo para evitar que la cebolla se pegue.

Tras unos 3-4 minutos, damos la vuelta a las chuletas. Esperamos otros 3-4 minutos, añadimos un vasito de agua y dejamos a fuego lento unos 8-10 minutos, dándole la vuelta a las chuletas de vez en cuando.

Por último, si queréis que la salsita quede más espesa, mezclar en un vaso con agua fría una cucharada de harina de maíz, añadir a la salsa y remover, sin apagar el fuego. Una vez veáis que se vuelve espesa, ya podemos retirar del fuego.

Yo personalmente me gusta la salsa tal como queda. Queda bastante líquida, pero es ideal si queremos acompañar las chuletas con arroz blanco, ya que regamos el arroz con la salsa y queda genial.

Col china con carne, para días “tengo que comer más sano”.

20130213_200919

Odio la col, a muerte. No me gusta nada, ni su aspecto, ni su olor. En cambio, la col china me súper encanta. Es totalmente distinta. ¿La habéis probado?  Si no, quitaros los prejuicios en cuanto a col, y probadla, porque os garantizo que es totalmente distinta a la col convencional que conocemos y encontramos en cualquier frutería.

La col china no suele estar en todas las fruterías, aunque cada vez está más presente. Yo la suelo encontrar en fruterías más bien grandes, esas que tienen casi de todo. Y si no, la podéis encontrar casi seguro en el mercado o bien en supermercados de El Corte Inglés, donde suelen tener, aunque a precio de oro. No creo que os sea muy difícil si buscáis un poco.

Evidentemente, conozco la col gracias a mi mami. De pequeñas nos hacía col china con carne y fideos de esos transparentes o también rollitos de col china con carne… Mmmm, se me hace la boca agua.

En fin, no me enrollo más. Empecemos.

INGREDIENTES (para 2-3 raciones):

Para días en los que piensas que comes de todo, menos verdura, y tienes que hacer algo para remediarlo.

  • Media col china.
  • 250 gr. de carne picada de ternera.
  • Un poco de jengibre fresco.
  • Salsa de soja.
  • Vinagre.
  • Aceite, y pimienta blanca.

Cortar la col en tozos pequeños y lavar bien. Escurrir y reservar. Pelar el jengibre y picarlo bien.

En una sartén honda, poner un chorrito de aceite. Añadir el jengibre picado y remover. A continuación, con la ayuda de una cuchara pequeña, coger trozos de carne y ir echándolos a la sartén. Cuando estén dorados de un lado, darle la vuelta y esperar a que se doren completamente.

Una vez la carne esté dorada, añadir la col china. Al principio veréis o pensaréis que quizá os hayáis pasado con la cantidad de la col china, pero encoge muchísimo, casi tanto como las espinacas. Id removiendo y veréis que poco a poco, irá menguando la cantidad.

Cuando veáis que ya ha encogido un poco, añadir un chorrito de vinagre y una cucharada de salsa de soja. Yo no le echo sal al haberle echado salsa de soja, pero podéis añadirle sal si queréis. Echar un poco de pimienta blanca. Bajar el fuego y dejar que haga chup-chup durante unos 8-10 minutos, removiendo de vez en cuando.

Transcurrido este tiempo, ya tenemos listo nuestro plato para el tupper. Es ideal para llevarlo en el tupper, porque al contener mucha agua la col china, no se reseca y hace que la carne, esté tierna, aunque la recalentemos en el microondas.

Espero que os haya gustado. 🙂

Cordero “a lo chino”, para días creativos.

20130122_212841

Hoy toca una receta aprendida y adquirida gracias a mis orígenes chinos. Para mi es algo muy común cocinar la carne, sea la que sea, de esta manera, ya que es muy típico en China, o al menos, en mi casa.

Como todos sabréis, la comida casera china auténtica tiene casi nada o muy poco que ver con la comida que se suele servir en la mayoría de restaurantes chinos de nuestro país.

Mezclar salsa de soja y azúcar es algo muy normal y, aunque suene raro, la salsa de soja conjunta súper bien con el azúcar.  En mi caso y en mi casa, siempre hemos tenido salsa de soja “de la que traen mamá o papá”, ya que han tenido negocios en la hostelería, pero si no, podéis ir a un supermercado chino (siempre mejor que a uno común que por botellita te cobran un riñón) y escoger para cocinar la que sea más oscura e intensa, que es la que suelo usar. Normalmente, en el supermercado ya te indican si es para ensaladas, cocinar o salsas, o si no, siempre podéis preguntar. No os pongo marcas porque hay infinidad, según donde vayáis a comprar.

Pues bien, está receta la hice por primera vez el otro día, porque abrí la nevera y vi que tenía cordero y pensé en cómo hacerlo sin que fuera a la plancha, ya que me apetecía algo sabroso y rico. Y me quedó genial, modestia aparte.

 INGREDIENTES: (2-3 raciones):

Para los días en los que quieres innovar, y probar sabores distintos.

  • 500 gr. de cordero. (Yo usé en este caso pierna y costillas, pero os recomiendo solo pierna fileteada, porque tiene más “chicha”)
  • 1 calabacín mediano
  • 1 cebolla mediana.
  • Salsa de soja
  • Azúcar

Cortar el cordero en trozos, al gusto. Yo usé las tijeras, es más rápido y práctico, aunque podéis cortarlo con el cuchillo también, por supuesto. Salpimentar y reservar.

El calabacín cortarlo en daditos pequeños y la cebolla en juliana (partirla por la mitad, poner la mitad boca abajo, cortar fino verticalmente).

Poner un poco de aceite en una sartén y poner la cebolla y el calabacín. Dejar que cueza unos 5 minutos y añadir el cordero. Remover hasta que veamos que el cordero está doradito. Echar la salsa de soja. Os recomiendo que cojáis un vasito pequeño y vayáis echando poco a poco. Hay que decir que la salsa de soja engaña mucho, parece que echas poca pero pensad que está más salada de lo que parece y pasarnos no es bueno, ya que no podríamos rectificar. Id echando al gusto, pero sin cubrir la carne evidentemente, con un chorrito o vasito creo que es suficiente. Una vez echada la salsa de soja, añadir una cucharada de azúcar y remover, hasta que veamos o notemos, que el azúcar se derrita y se mezcle bien con la salsa de soja.

Bajar el fuego y dejar unos 15 minutos, haciendo xup-xup, para que la carne coja sabor e ir removiendo de vez en cuando, para que no se pegue. Una vez pasados los minutos, probar de sabor y rectificar si es necesario, echando un poco más de salsa de soja o dejarlo un rato más para que la carne esté más echa. No es bueno dejarlo durante mucho tiempo ya que sino, la carne se quedaría demasiado hecha y por lo consiguiente, demasiado dura.

Espero que os guste y probéis esta receta, ya que es sencilla de hacer y queda súper bien para comértelo en casa o bien para llevarlo al trabajo, con arroz blanco como acompañamiento, por ejemplo. No he probado a congelarlo y descongelarlo para llevármelo en el tupper, pero si lo probáis vosotros, decidme cómo queda después de congelado. 🙂