Arroz “a la brasa”, para días creativos.

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Desde que he pasado de ser familia numerosa en casa de mi padre a ser dos solamente en casa, he notado bastante el cambio, en temas de comida me refiero.

Antes, no solía tirar mucha comida, ya que éramos tantos en casa que si no me lo comía yo, se lo comía alguna de mis hermanas o mi padre, con lo cual no se tiraba mucha cosa. Algo se tiraba, pero no mucho.

Ahora, al ser solo dos, sin querer se nos ponen las cosas malas, o caducan, o si sobra comida empezamos guardándola en un tupper, pero si no lo ponemos en el congelador, se nos olvida que está en la nevera y se acaba tirando igual.

Cuando cocino, siempre intento guardar lo que sobra en tuppers y congelarlo. Así, cuando un día no tengo tiempo o no me apetece hacer tupper, descongelo uno de los tuppers de sobras congelados y listo, ya tengo comida al día siguiente.

Esta receta se me ocurrió gracias a una idea que me dio la tía de mi niño, congelar las sobras de una barbacoa.

Hicimos una súper calçotada- barbacoa, pero cómo no, nos sobró muchísima carne, así que nos la endosaron y me la llevé a casa. Evidentemente, el día de la calçotada ya no pude comer nada más en todo el día. De hecho ese día no cené, me limité a beber agua. No cabía más comida dentro de mi.

Pues bien, congelé la carne con la idea de sacarla algún otro día y calentarla, pero se me ocurrió una idea ¿porqué no hacer un arrocito rico con las sobras de la carne? Y así surgió esta receta.

INGREDIENTES (para 3-4 raciones):

Para días en los piensas “qué ideas tan buenas tengo”.

  • Sobras de carne a la brasa. En mi caso pollo, chorizo y botifarra.
  • 1 ajo.
  • 2 hojas de laurel.
  • 300- 4oo gr. de arroz. Yo usé arroz largo, pero podéis usar cualquier tipo de arroz.
  • Caldo de carne.
  • 2 zanahorias.
  • Aceite, sal y pimienta.

Cortamos la carne en trozos, al gusto. Picamos las zanahorias y el ajo.

En una paellera con un chorrito de aceite, sofreímos la zanahoria y el ajo picados. Cuando la verdura cambie de color, añadimos la carne y dejamos hasta que la carne esté dorada, removiendo de vez en cuando.

A continuación, agregamos el arroz y las hojas de laurel, mezclamos, y tostamos un poco el arroz. Salpimentamos.

Ahora cubrimos el arroz con el caldo de carne. Lo dejamos 10-15 minutos a fuego fuerte, removiendo para que no se pegue. Bajamos el fuego y dejamos hasta que esté a nuestro gusto. Si vemos que el caldo se consume, podemos ir añadiendo más, hasta que el arroz esté en el punto que queramos.

Cuando esté hecho el arroz, cubrimos con un paño de cocina limpio y dejamos reposar 5 minutos.

Para el tupper, os recomiendo no congelarlo, ya que hemos comprobado que el arroz, una vez congelado, no está muy bueno que digamos. Si queréis llevaros esta receta en el tupper, mejor hacerla de un día para otro, y si es más de 1 día, conservarlo en la nevera y no en el congelador. Evidentemente, en la nevera no aguantará muchos días una vez hecho. Yo diría que 2 o 3 días como mucho…Y sobretodo, aplicad el truco del papel mojado encima del arroz al calentarlo en el microondas.

¡Espero que os haya gustado! 🙂

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Caracoles con chorizo y tomate, para días “cuando era niñ@”

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Ya sé que sueno repetitiva, pero ¡me encantan los caracoles! Hay tantas cosas de comer que me encantan, que estoy todo el día diciendo me encanta esto, me encanta lo otro.

Pues bien, mi devoción por ellos viene de familia. Y ya sé que no es una receta muy para niños, pero a mi me recuerda a mi infancia, cuando vivíamos en Sant Boi y mi madre nos llevaba a mis hermanas y a mi a un bar, a comer caracoles. A ella, por supuesto le chiflan. De hecho, el otro día me dijo que podríamos ir todas de nuevo a comer algún día caracoles, todas juntas, como antes 🙂 Y por este motivo la he clasificado en Días “cuando era niñ@”.

También podría clasificar esta receta en “Días amorosos”, ya que a mi niño le chiflan los caracoles. Monta una fiesta él solito cuando le digo que hay caracoles para comer.

Nunca he probado de cocerlos yo misma. Suelo comprarlos en el mercado, ya cocidos, donde los venden en bolsas de medio kilo o de 1 kilo.

¡Manos a la obra!

INGREDIENTES (para 2-4 raciones):

Para días en los que quieres rememorar recuerdos de tu infancia. (en mi caso)

  • 500 gr. de caracoles.
  • 3 tomates.
  • 1 cebolla.
  • Chorizo de pueblo.
  • 2 ajos.
  • Tomate frito (yo uso Solís).
  • 1 pizca de peperoncino (pimiento picante italiano), tabasco o similares.
  • 2 hojas de laurel.
  • 1 poco de azúcar, sal, pimienta y aceite.

Picamos la cebolla y los ajos y reservamos. Rallamos los tomates y cortamos el chorizo en trozos pequeños.

Ponemos aceite en una sartén honda y añadimos la cebolla y los ajos. Vamos removiendo hasta que esté dorada. Añadimos el chorizo y el tomate, removiendo de vez en cuando hasta que veamos que el tomate ha reducido y cambiado de color. Añadimos un poco de tomate frito, junto con el peperoncino, las hojas de laurel y la pizca de azúcar y dejamos reducir un poco.  Salpimentamos.

A continuación, ponemos los caracoles y tapamos. Dejamos que reduzca durante unos 15-20 minutos, removiendo de vez en cuando. Si vemos que se queda demasiado seco, podemos añadir un poco más de tomate frito.

Nunca he probado los caracoles en el tupper para el trabajo, más que nada porque tardaría mil horas en acabar de comer y no es plan ponerse a comer caracoles delante de la gente, usando las manos y rechupeteándome los dedos, así que prefiero comerlos en casa. Pero seguro que si alguno de vosotr@s quiere llevarse un tupper de caracoles, estoy segura que quedarán bien aún después de haberlos calentado en el microondas.

En fin, espero que os guste la receta. 🙂