Bizcocho dos chocolates, para días caprichosos.

Mientras preparo el post serio de esta semana, os dejo la fotoreceta que subí estos días en Cookbooth (sí, lo sé, soy pesadísima con esta app, pero es que me encanta).

BIZCOCHO DOS CHOCOLATES

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¿Qué quiere decir dos chocolates? Sencillamente que el bizcocho es de chocolate con chips de chocolate blanco y encima tiene cobertura de chocolate fondant blanco. ¡Sí, sí…CHOCOLATE BLANCO!  Y sí, cuando escribo en mayúsculas es que estoy gritando de la emoción 🙂

Os dejo más fotitos para que se os haga la boca agua y salivéis todos un poquito:

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Yo me como un trozo y ya quiero otro, pero antes hago un juramento conmigo misma para sólo coger un trozo, porque si no, ya no quedaría bizcocho en casa. A ver cuánto dura…

Este fin de semana subo la receta que toca. De momento, va ganando el dulce en la encuesta que os hice en Facebook. Aún podéis votar aquí.

¡Qué acabéis de pasar una buena semana!

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Brownie con helado de vainilla, para días tristones.

¿A quién le amarga un dulce?

Es la típica pregunta retórica que se dice tanto, y está en lo cierto. Porque cuando tienes esos días en los que prefieres haberte quedado en la cama, en los que cualquier cosa se te hace un mundo, en los que lo bonito, lo ves feo…, vamos, esos días depresivos que tod@s tenemos de vez en cuando, necesitas algo dulce. Sea lo que sea, sea como sea.

A mi en esos días, y mira que prefiero mil veces lo salado, sólo quiero comer dulce. Da igual lo que sea, pero que contenga muchas calorías y mucho chocolate, que me encanta. Mi debilidad chocolatera es el Phoskitos, pero como no sé hacerlo ni tengo la receta, hoy vamos a hacer un brownie.

Tengo que decir que es la primera vez que lo hago completamente casero. Una vez hice uno, pero comprando la mezcla preparada ya, con lo cual, no tuvo mucho mérito.

Este lo hice siguiendo una receta de una revista que me regaló una de mis hermanas, “Repostería para Principiantes”. Lo adapté un poco a mi gusto y listo.

Como ya sabéis no me gusta mucho seguir recetas, pero me he dado cuenta que en el mundo de la repostería, hay que seguirlas sí o sí, si quieres que te salga algo comestible.

INGREDIENTES (para un brownie de 9-12 raciones):

Para levantarnos el ánimo en nuestros días tristones.

  • 200 gr. de mantequilla, cortada en cubos.
  • Un trozo de mantequilla para untar el molde.
  • 150 gr. chocolate negro para postres (Yo uso el de Nestlé postres).
  • 50 gr. chocolate blanco para postres.
  • 100 gr. harina para todo uso.
  • 50 gr. cacao en polvo.
  • 100-150 gr de nueces.
  • 3 huevos.
  • 300 gr. de azúcar extrafino.
  • Helado de vainilla (yo he usado marca Farggi).

Precalentar el horno a 180ºC.

Derretir la mantequilla con el chocolate negro y blanco al baño maría. Para hacerlo cogeremos un recipiente resistente al calor, por ejemplo de cristal y lo colocaremos en una olla con agua hirviendo. Una vez hierva, dejarlo a fuego lento. Lo mejor es que el bol o recipiente no quede sumergido en el agua, sino que flote o no llegue a tocar el agua. La mantequilla tiene que estar cortada en cubos y el chocolate en trozos, para que se derrita más rápido. Hay que ir removiendo hasta que el chocolate y la mantequilla se fundan. Una vez hecho, apartar y dejar que se enfríe un poco.

Necesitamos dos recipientes. En uno de ellos mezclaremos la harina con el cacao en polvo. En el otro, mezclaremos con una batidora de varillas eléctrica, los huevos y el azúcar. Hay que batir hasta conseguir que se mezcle bien. Tiene que quedar una mezcla de color amarillo pálido con consistencia lechosa y suave.

Añadir el chocolate fundido con la mantequilla a la mezcla del huevo con el azúcar y mezclar con una cuchara de madera o una espátula. No hay que remover con mucha fuerza. Cuando veamos que el chocolate se ha mezclado bien, dejar de remover.

A continuación toca agregar la harina y el cacao en polvo. Tenemos que remover hasta conseguir una mezcla gruesa, pegajosa y brillante. Sobretodo al remover, hay que asegurarse de mover la cuchara o espátula hasta el fondo del recipiente y levantarla, ya que la harina puede quedarse pegada en la parte inferior.

Una vez tengamos la mezcla con la consistencia adecuada, añadir las nueces previamente picadas. Las podéis picar en el mortero o bien, lo que suelo hacer yo, es coger una bolsa de plástico, poner las nueces dentro y cerrarla o con una pinza o haciendo un nudo y coger el mortero o cualquier cosa dura (por ejemplo una botella de vino) y chafar. Removemos bien para que queden las nueces bien distribuidas.

Cogemos el molde. Yo en este caso utilice un molde rectangular, no muy alto. Podéis forrar el molde con papel de horno o bien, (lo que hice yo) es coger un trozo de mantequilla y con las manos, untarla por todo el molde, incluso los bordes, para que no se no quede pegado. Untar el molde hasta que se nos acabe la mantequilla y quede todo el molde bien impregnado. No sé cuanta cantidad es en gramos, más o menos un trozo de mantequilla en forma de cubo grande.

Echamos la mezcla en el molde y repartimos bien. Alisamos la mezcla con una espátula o bien con un cuchillo. Es importante que la masa quede bien nivelada.

Poner en el horno durante 20-25 minutos. El brownie estará listo cuando se haya formado una costra en la parte superior y los bordes estén empezando a despegarse del molde, como en la foto. 

En este caso, el centro tiene que quedar húmedo, con lo que no vale la prueba del palillo para comprobar si está hecho o no , ya que saldría siempre manchado. Para comprobar que está hecho, inclinaremos un poco el brownie dándole una cierta oscilación, y el centro del mismo no deberá moverse. Empezar a comprobar a los 20 minutos o bien cuando veamos que se haya formado la costra y los bordes estén empezando a despegarse y en el caso de que no esté hecho, ir comprobando cada 2 minutos, para evitar que se queme.

Si nos lo comemos en casa, no tendremos problema para añadir el helado. Yo cojo una cuchara normal y voy poniendo el helado en láminas. Si nos lo llevamos al trabajo, tendremos que conformarnos con comérnoslo sin helado de vainilla, a no ser que tengáis helado en la nevera del trabajo o congelador. En mi caso no hay congelador, con lo que me lo llevo envuelto en papel de aluminio para desayunar o de postre para después de comer.

Para conservarlo, mantenerlo tapado, para que dure más y no se seque antes de tiempo. El mío duró muy bien tapado, casi 1 semana.

Espero que os haya gustado, que el brownie entra a cualquier hora. Para desayunar, merendar, de postre. Es perfecto para combatir días tristones y para ahogar nuestras penas pasajeras. 🙂