Brownies de Nutella y chips de chocolate blanco, para días en los que faltan horas.

Brownies de Nutella

Esta semana os he preguntado en la página de Facebook de Tupper’s Moment qué preferíais para el próximo post y la respuesta no ha podido ser más clara. ¡Ha ganado el dulce por goleada!

Y la verdad es que no me extraña, porque sólo ver la foto de este Brownie, empiezo a salivar más de lo normal, mi estómago empieza a decir que quiere lo que mis ojos ven y ya no voy a poder parar de pensar en ello hasta que me coma uno. O dos. El único problema que tengo (o ventaja, según se mire) es que no tengo ninguno hecho, así que tendría que ponerme a hacerlos. Y a mi Mixto no le gusta nada nada el olor que desprende lo que esté horneando cuando se trata de repostería, así que no puedo hornear nada cuando él está en casa, porque le da mucho mucho asquito ese olor tan rico que te viene cuando estás haciendo un pastel, unos cupcakes, un bizcocho o un brownie. Ya sé qué estáis pensando, que no puede ser verdad que no le guste ese olor, pero sí, es verdad, os lo aseguro. Así que horneo cuando él no está. Y hoy está, así que me tendré que aguantar 😛

La receta la vi en el blog de mi querida Alma, Objetivo: Cupcake Perfecto. La adoro. Todas sus recetas salen perfectas, al menos las que he probado, que no son pocas. Básicamente todos los cupcakes que he hecho hasta ahora, son gracias a su libro. Podéis ver la receta aquí. Yo en lugar de poner chips de chocolate negro puse de chocolate blanco, porque compre un paquetito grande y hay que gastarlo.

Cuando hice la primera tanda, se me acabaron las existencias de Nutella en casa. Los hice para llevar al trabajo, y me llegó para hacer 7, justo para las personas de mi Departamento. Pues bien, cuando los lleve al trabajo, hubo alguien que se quedó sin, porque no conté con él ya que no suele andar por la ofi y claro, me pidió que si por favor, podría hacerle uno otro día. Le dije que sí, porque la verdad es que se tarda nada y menos en hacer esta receta. Y el finde me puse en un momento y le llevé su brownie el lunes próximo.

Cuando descubráis lo fácil que es hacer esta receta, no vais a evitar hacer una tanda cada semana. Os aviso.

INGREDIENTES (para 3 brownies grandes o 8 individuales):

Para días en los que vas súper liad@ pero tu cuerpo te pide algo dulce.

  • 280 gr. de Nutella
  • 2 huevos.
  • 100 gr. de harina.
  • Una pizca de sal.
  • 30 gr. de chips de chocolate blanco.

Utensilios:

  • Molde de cupcakes o muffins metálico o de silicona.
  • Cápsulas de papel. Yo usé varias éstas éstas y éstas.
  • Cuchara para helado grande.

Precalentamos el horno a 180ºC.

En un bol, mezclamos todos los ingredientes menos los chips de chocolate. Yo usé una lengüeta de estas tan útiles.

Una vez mezclado, añadimos los chips de chocolate apartando un puñadito, y removemos para que se repartan bien.

Colocamos las cápsulas en el molde. Con la ayuda de una cuchara de helado grande, repartimos la mezcla en los moldes.

Por encima de cada brownie, añadimos chips de chocolate blanco.

Ponemos en el horno 12 minutos, si os gustan más deshechos por dentro, o unos minutos más, de 14 a 15 si os gustan más hechos.

A mi personalmente me gustan deshechos, así que los puse 12 minutos.

Os dejo más fotitos de cómo quedaron. Ideales para alegrarte el día, para alegrar el día a los demás o simplemente, como postre de tu tupper de cada día. ¡Espero que los disfrutéis como los he disfrutado yo, mis compis en la ofi, mi Mixto y mi Miguel!

Brownies de Nutella

Brownies de Nutella

 

 

Bizcocho dos chocolates, para días caprichosos.

Mientras preparo el post serio de esta semana, os dejo la fotoreceta que subí estos días en Cookbooth (sí, lo sé, soy pesadísima con esta app, pero es que me encanta).

BIZCOCHO DOS CHOCOLATES

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¿Qué quiere decir dos chocolates? Sencillamente que el bizcocho es de chocolate con chips de chocolate blanco y encima tiene cobertura de chocolate fondant blanco. ¡Sí, sí…CHOCOLATE BLANCO!  Y sí, cuando escribo en mayúsculas es que estoy gritando de la emoción 🙂

Os dejo más fotitos para que se os haga la boca agua y salivéis todos un poquito:

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Yo me como un trozo y ya quiero otro, pero antes hago un juramento conmigo misma para sólo coger un trozo, porque si no, ya no quedaría bizcocho en casa. A ver cuánto dura…

Este fin de semana subo la receta que toca. De momento, va ganando el dulce en la encuesta que os hice en Facebook. Aún podéis votar aquí.

¡Qué acabéis de pasar una buena semana!

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Cupcakes de chocolate blanco, para días cumpleañeros.

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No hace mucho que me he aficionado al mundo cupcake. Como ya sabéis, antes aunque quisiera, no podía hacerlos porque no tenía horno en casa.

Fue mi hermanita Suk quien se aficionó primero. Hizo un curso y todo, pero al no tener horno en casa, no podía practicar ni nada.  Como ella ya había hecho alguna vez, aunque fuera en el curso, y entendía del tema, la primera vez que hice cupcakes fue gracias a una receta que me pasó ella. Y, modestia aparte, me salieron buenísimos. Se me ha dado bien desde la primera vez, creo. 🙂

Pues bien, desde esa primera vez, me empecé a obsesionar un poco con el tema. Venga a comprar moldes de papel con diseños diversos, boquillas, colorantes, sprinkles, y cosas varias para decorar cupcakes. Desde entonces, en mi nevera siempre hay chocolate para postres, ya que suelo hacerlos con chocolate porque a mi niño le encantan.

Y así me inicié en el mundo cupcake. Mis hermanitas se dieron cuenta de mi nueva obsesión y me regalaron una revista muy útil de repostería para principiantes y mi biblia para hacer cupcakes, el libro de Alma Obregón, “Objetivo: Cupcake perfecto”. Realmente salen perfectos. Y esta receta la he sacado del libro, con alguna pequeña variación. Mi nuevo objetivo en cuanto a libros es el de Peggy Porschen, “Boutique de pastelería“. Yo no sé quien es, pero se ve que es algo así como una diosa en el mundo de la repostería.

Vamos al lío, que me enrollo como una persiana.

Hace poco fue el cumpleaños de mi Mari, mi suegra. Podríamos decir que a ella no le gusta el dulce, sino que es como una necesidad fisiológica. Es capaz de estar toda la tarde comiendo dulces varios. Es como un pozo sin fondo de dulces. Por esta razón, decidí hacerle unos cupcakes monos, con su cajita mona y todo. Ya sabéis que en el mundo cupcake todo es muy “cute”. Y se volvió loca al verlos.

INGREDIENTES (para 12 cupcakes):

Para días en los que quieres sorprender al cumpleañer@ con lo que más le gusta en el mundo.

Para el bizcocho:

  • 115 gr. de mantequilla.
  • 220 gr. de azúcar blanco.
  • 3 huevos.
  • 180 gr. de harina de todo uso (yo utilizo de gallo, especial repostería, pero se puede usar cualquier otra).
  • 40 gr. de chocolate a la taza en polvo (si encontráis este tipo de chocolate en chocolate blanco, mejor. Yo no lo encontré, por eso usé chocolate negro)
  • 1 y 1/2 cucharadita de levadura en polvo (yo uso Royal).
  • 120 ml. de leche semidesnatada.
  • 1 cucharadita de extracto de vainilla.

Para la crema de queso:

  • 120 gr. de mantequilla.
  • 200-300 gr. de azúcar glas (se puede variar la cantidad en función a que te guste más o menos dulce)
  • 125 gr. de queso cremoso de untar, tipo Philadelphia.
  • 1  cucharada de leche semidesnatada.
  • 150 gr. de chocolate blanco (yo uso Nestlé Postres)
  • Media tabeta de chocolate blanco normal, para decorar.

Lo primero que debéis saber es que la mantequilla tiene que estar ablandada, pero a temperatura ambiente. Es decir, si vais a hacer esta receta, tendréis que sacar la mantequilla con antelación de la nevera, para que se ablande. Yo si los voy a hacer por la tarde, por ejemplo, la saco al levantarme o la noche anterior.

Precalentar el horno a 180ºC. Disponemos los moldes de papel en la bandeja para cupcakes.

Tamizamos la harina con la levadura y el chocolate a la taza en un bol.

A continuación batimos la mantequilla con el azúcar blanco con una batidora eléctrica de varillas hasta que se integren y formen una mezcla clara. Añadimos los huevos, uno a uno y vamos batiendo hasta que estén bien mezclados. Echamos la mitad del bol de harina y seguimos batiendo a velocidad baja hasta que todo se integre.

Mezclamos en un vaso la leche con el extracto de vainilla, lo echamos a a mezcla anterior y seguimos batiendo. Por último echamos la otra mitad de la harina y batimos hasta que la mezcla quede bien.

Ahora toca llenar las cápsulas de los cupcakes. No se tienen que llenar del todo. Más o menos se tienen que llenar 2/3 de la cápsula. Si los llenamos del todo subirán demasiado.

Una vez llenas las cápsulas, hornear 22-25 minutos. Comprobar si están echos con un palillo. Si sale limpio, ya están listos.

Fundir al baño maría el chocolate blanco y reservar.

Mientras se hornean los cupcakes, podemos ir preparando la crema de queso que servirá para decorarlo.

Batimos la mantequilla con el azúcar glas previamente tamizado y la leche a velocidad máxima, hasta que quede una mezcla homogénea.  Agregamos el queso frío y batimos, al principio con velocidad baja y vamos subiendo progresivamente, hasta conseguir que sea cremosa. Añadir el chocolate blanco y mezclar con una cuchara de madera o espátula.

A continuación, rellenar una manga pastelera con la crema y dejar en la nevera.

Volvemos a los cupcakes. Cuando estén listos, sacar del horno y dejar enfriar 5 minutos dentro de la bandeja. Pasado este tiempo, pasar los cupcakes a una rejilla y dejar hasta que se enfríen completamente.

Una vez fríos, ya podemos decorarlos. Para decorarlos las mejores boquillas son las grandes. Yo en esta receta usé la 1M de Wilton. Para hacer forma de rosa, empezar poniendo la crema de dentro hacia fuera, en círculos. Si queréis que quede con forma de “cono” tendréis que empezar poniendo la crema de fuera hacia dentro, en círculos.

Cuando tengamos puesta la crema, poner un trocito de chocolate blanco para decorarlo, o cualquier otra decoración que os guste. Hay muchísima variedad para elegir.

Os dejo una foto de cómo los presenté. Espero que os haya gustado!

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Brownie con helado de vainilla, para días tristones.

¿A quién le amarga un dulce?

Es la típica pregunta retórica que se dice tanto, y está en lo cierto. Porque cuando tienes esos días en los que prefieres haberte quedado en la cama, en los que cualquier cosa se te hace un mundo, en los que lo bonito, lo ves feo…, vamos, esos días depresivos que tod@s tenemos de vez en cuando, necesitas algo dulce. Sea lo que sea, sea como sea.

A mi en esos días, y mira que prefiero mil veces lo salado, sólo quiero comer dulce. Da igual lo que sea, pero que contenga muchas calorías y mucho chocolate, que me encanta. Mi debilidad chocolatera es el Phoskitos, pero como no sé hacerlo ni tengo la receta, hoy vamos a hacer un brownie.

Tengo que decir que es la primera vez que lo hago completamente casero. Una vez hice uno, pero comprando la mezcla preparada ya, con lo cual, no tuvo mucho mérito.

Este lo hice siguiendo una receta de una revista que me regaló una de mis hermanas, “Repostería para Principiantes”. Lo adapté un poco a mi gusto y listo.

Como ya sabéis no me gusta mucho seguir recetas, pero me he dado cuenta que en el mundo de la repostería, hay que seguirlas sí o sí, si quieres que te salga algo comestible.

INGREDIENTES (para un brownie de 9-12 raciones):

Para levantarnos el ánimo en nuestros días tristones.

  • 200 gr. de mantequilla, cortada en cubos.
  • Un trozo de mantequilla para untar el molde.
  • 150 gr. chocolate negro para postres (Yo uso el de Nestlé postres).
  • 50 gr. chocolate blanco para postres.
  • 100 gr. harina para todo uso.
  • 50 gr. cacao en polvo.
  • 100-150 gr de nueces.
  • 3 huevos.
  • 300 gr. de azúcar extrafino.
  • Helado de vainilla (yo he usado marca Farggi).

Precalentar el horno a 180ºC.

Derretir la mantequilla con el chocolate negro y blanco al baño maría. Para hacerlo cogeremos un recipiente resistente al calor, por ejemplo de cristal y lo colocaremos en una olla con agua hirviendo. Una vez hierva, dejarlo a fuego lento. Lo mejor es que el bol o recipiente no quede sumergido en el agua, sino que flote o no llegue a tocar el agua. La mantequilla tiene que estar cortada en cubos y el chocolate en trozos, para que se derrita más rápido. Hay que ir removiendo hasta que el chocolate y la mantequilla se fundan. Una vez hecho, apartar y dejar que se enfríe un poco.

Necesitamos dos recipientes. En uno de ellos mezclaremos la harina con el cacao en polvo. En el otro, mezclaremos con una batidora de varillas eléctrica, los huevos y el azúcar. Hay que batir hasta conseguir que se mezcle bien. Tiene que quedar una mezcla de color amarillo pálido con consistencia lechosa y suave.

Añadir el chocolate fundido con la mantequilla a la mezcla del huevo con el azúcar y mezclar con una cuchara de madera o una espátula. No hay que remover con mucha fuerza. Cuando veamos que el chocolate se ha mezclado bien, dejar de remover.

A continuación toca agregar la harina y el cacao en polvo. Tenemos que remover hasta conseguir una mezcla gruesa, pegajosa y brillante. Sobretodo al remover, hay que asegurarse de mover la cuchara o espátula hasta el fondo del recipiente y levantarla, ya que la harina puede quedarse pegada en la parte inferior.

Una vez tengamos la mezcla con la consistencia adecuada, añadir las nueces previamente picadas. Las podéis picar en el mortero o bien, lo que suelo hacer yo, es coger una bolsa de plástico, poner las nueces dentro y cerrarla o con una pinza o haciendo un nudo y coger el mortero o cualquier cosa dura (por ejemplo una botella de vino) y chafar. Removemos bien para que queden las nueces bien distribuidas.

Cogemos el molde. Yo en este caso utilice un molde rectangular, no muy alto. Podéis forrar el molde con papel de horno o bien, (lo que hice yo) es coger un trozo de mantequilla y con las manos, untarla por todo el molde, incluso los bordes, para que no se no quede pegado. Untar el molde hasta que se nos acabe la mantequilla y quede todo el molde bien impregnado. No sé cuanta cantidad es en gramos, más o menos un trozo de mantequilla en forma de cubo grande.

Echamos la mezcla en el molde y repartimos bien. Alisamos la mezcla con una espátula o bien con un cuchillo. Es importante que la masa quede bien nivelada.

Poner en el horno durante 20-25 minutos. El brownie estará listo cuando se haya formado una costra en la parte superior y los bordes estén empezando a despegarse del molde, como en la foto. 

En este caso, el centro tiene que quedar húmedo, con lo que no vale la prueba del palillo para comprobar si está hecho o no , ya que saldría siempre manchado. Para comprobar que está hecho, inclinaremos un poco el brownie dándole una cierta oscilación, y el centro del mismo no deberá moverse. Empezar a comprobar a los 20 minutos o bien cuando veamos que se haya formado la costra y los bordes estén empezando a despegarse y en el caso de que no esté hecho, ir comprobando cada 2 minutos, para evitar que se queme.

Si nos lo comemos en casa, no tendremos problema para añadir el helado. Yo cojo una cuchara normal y voy poniendo el helado en láminas. Si nos lo llevamos al trabajo, tendremos que conformarnos con comérnoslo sin helado de vainilla, a no ser que tengáis helado en la nevera del trabajo o congelador. En mi caso no hay congelador, con lo que me lo llevo envuelto en papel de aluminio para desayunar o de postre para después de comer.

Para conservarlo, mantenerlo tapado, para que dure más y no se seque antes de tiempo. El mío duró muy bien tapado, casi 1 semana.

Espero que os haya gustado, que el brownie entra a cualquier hora. Para desayunar, merendar, de postre. Es perfecto para combatir días tristones y para ahogar nuestras penas pasajeras. 🙂