Albóndigas con salsa de curry, para días creativos.

Albóndigas con salsa de curry, para días creativos.

Hace no mucho tiempo, después de una estupenda sesión de playa, llegamos a casa ya siendo la hora de comer y claro, entre que nos duchábamos y preparábamos la comida, se nos haría tarde si me ponía a cocinar algo laborioso, así que decidí ayudarme con mi Cuisine Companion e hice unas albóndigas en salsa rápido y corriendo.  A mi no me desagradaron del todo, pero aquí el catador profesional que tengo en casa me ponía caras extrañas mientras las comía.

Conozco sus muecas, sus caras y sus expresiones. Sé cuando algo le encanta y sé cuando algo no. Y es extremadamente efusivo, tanto si es malo como si es bueno, así que no me costó mucho entender que a las albóndigas les faltaba algo. Si es que lo tengo mal acostumbrado y cuando algo no me sale tan bien, lo nota. Eso sí, tengo que reconocer que no sé aceptar muy bien las críticas, de hecho admito que casi todas las acepto mal. Así que entiendo a mi catador, que el pobre pensará, “como le diga la verdad, me mata” 😛 Intenté indagar en qué me había equivocado, pero mi Mixto no me sabía decir muy bien el que, así que desistí en averiguar más.

Claro, yo ya me había quedado con el run run en la cabeza. No paraba de darle vueltas al por qué, al qué estaba mal en la receta. Soy muy muy cabezota así que empecé a trazar un plan infalible para que mis próximas albóndigas tuvieran una puntuación excelente por parte de mi catador profesional, mi Mixto.

Y pensé en algo que le encantara. Pero que no fuera salsa de tomate, ya que siempre las hago con tomate y quería cambiar e innovar un poco dentro de mi repertorio de platos. ¡Y voilà! Ya lo tenía: la salsa de curry.

En el blog ya publiqué una receta con curry, riquísima: Pollo al curry, para días amorosos. Si no la habéis probado aún, tenéis que hacerlo algún día porque queda muy buena. Y para el tupper es ideal. Si os lo lleváis en tupper, os recomiendo que uséis pollo deshuesado o pechuga, ya que así será más fácil de comer. Si es en casita, pollo troceado.

Con el plan perfecto en mente, me fui a la carnicería a la que voy ahora (MORENO, Calle Bassegoda, 12, Barcelona) donde preparan unas albóndigas buenísimas, me pasé por el supermercado chino a por leche de coco y con las verduritas que tenía en casa, me puse manos a la obra con esta receta.

Quería hacer mención en este post del mini- curso de Jackie Rueda que he estado haciendo esta semana sobre blogs, #bloggingabc, el cual me está dando muchas ideas y pautas para seguir con aún más ilusión de la que ya tengo con el blog. Lo imparte Anna de Fácil y Sencillo . Espero poder poner en práctica todos los consejos y pautas que nos han dado en este curso. Y también agradeceros vuestra fidelidad por leerme cada semana. Sin vosotr@s no sería lo mismo. ¡Mil gracias!

Y dicho esto, vamos a por la receta 🙂

INGREDIENTES (Para 2 raciones):

Para mis días cabezotas.

  • 8 albóndigas.
  • Harina.
  • 2 dientes de ajo.
  • Jengibre fresco, más o menos la misma cantidad que el ajo.
  • 1 cebolla grande.
  • 2 zanahorias.
  • 2 cucharadas de curry en polvo.
  • 400 ml. de leche de coco.
  • Aceite y sal.
  • Patatas para acompañar

Picamos el ajo y el jengibre por un lado, y la zanahoria y la cebolla por el otro. Yo lo hice con la picadora, pero lo podéis hacer a mano también. Si lo hacéis a mano, la zanahoria y la cebolla os recomiendo que la ralléis.

En una sartén honda añadimos un chorro de aceite y sofreímos el ajo y el jengibre con un poco de sal. Después de unos minutos, añadimos la cebolla y la zanahoria y dejamos en el fuego, removiendo de vez en cuando hasta que esté toda la verdura hecha.

Mientras se pocha la verdura, enharinamos las albóndigas, sacudiéndolas un poco después para eliminar el exceso de harina. En una sartén con abundante aceite, las freímos. Con que queden doraditas es suficiente, no hay que hacerlas del todo ya que las acabaremos de hacer junto con la salsa.

Una vez fritas las albóndigas, las añadimos a la verdura junto las dos cucharadas de curry y rectificamos de sal. Removemos un poco para que se tueste el curry. Ahora toca poner la leche de coco. La agregamos y removemos bien. Tapamos y dejamos a fuego lento unos 15 minutos y servimos.

Yo en este caso las acompañé con unas patatas cortadas tipo bravas y hechas en Actifry. Las podéis acompañar también con arroz basmati, que quedaría estupendo también.

¡Espero que os haya gustado la receta!

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Pollo con salsa teriyaki, para días amorosos.

Pollo con salsa teriyaki, para días amorosos

A estas alturas ya todos sabéis lo que nos gusta la cocina oriental, tanto la china como la japonesa, aunque, sinceramente, en Barcelona es más fácil encontrar un buen restaurante japonés que un buen restaurante chino.

Mis papis son chinos y por suerte, mi madre de pequeña nos cocinaba muchas cosas ricas y chinas de verdad (no los platos que solemos encontrar en los típicos restaurantes chinos de barrio que luego realmente, si vais a China algún día, no los encontraríais) sino platos caseros de verdad.

En el blog tenéis alguna que otra receta, las cuales pongo siempre el tag de comida china, por si queréis chafardear. Con esto quiero decir que para mi comida china no es la misma comida que solemos imaginar cuando nos hablan de este tipo de comida.

Mi compañera Sílvia de Kuinetes publicó hace poco un post muy rico de un plato que solemos encontrar en los restaurantes chinos de aquí, el famoso Pollo con almendras. Sólo tenéis que ver las fotos para ver lo bien que le quedó. Me gustó mucho el post porque me sentí muy identificada con ella, con los restaurantes chinos típicos que siempre tienen nombres muy parecidos, muralla china, la gran muralla y ese tipo de nombres y donde el color rojo predomina en la decoración tanto interior como exterior del local, y también por lo que explica de la comida para llevar que todos hemos pedido alguna vez para que nos lleven a casa. Pues bien, yo, al igual que ella, he dejado de pedir comida china para llevar, porque las últimas veces que hemos pedido, nos ha defraudado bastante. Será que me he vuelto fina o sibarita 😛

La receta de hoy creo que cuadra más dentro de la cocina japonesa, pero bueno, os explico mi experiencia en cuanto a la comida china que es la que me toca más de cerca y porque, exceptuando el sushi y otras especialidades japonesas, en mi opinión la comida japonesa y china comparten muchos platos, que dependiendo del tipo de cocina se llaman de una manera u otra, por ejemplo las gyozas, que en la cocina china sería lo mismo pero llamado de otra manera kuo tiè (no sé si lo escribo bien, ya sabéis que soy medio china, no china total :P). Es mi opinión porque seguro que si entramos en tecnicismos alguna diferencia habrá así que por favor, que no me mate nadie ni se sienta ofendido.

Ya había hecho varias veces esta receta tomando como base una receta que aparece en uno de los recetarios de mi adorada Actifry. La primera vez la hice con Actifry. Quedó bien pero algo fallaba, así que la segunda vez que hice la receta, la hice convencionalmente, en una sartén honda de toda la vida. Y queda mejor, más rico y más jugoso. Y todas las veces la he hecho con ternera, no con pollo, pero en esta ocasión venía mi Mari (mi suegra) y es alérgica a la ternera y al cerdo, por lo que adapté esta receta para que ella la pudiera comer.

Mi Mixto es fan fan de esta receta. Ya sabéis cómo se pone cuando algo le gusta. Él se denomina personalmente, “catador oficial” de todo lo que cocino y hay recetas que le gustan especialmente. Ésta es una de ellas. De allí que la clasifique en Días amorosos.

No me enrollo más y ya voy al lío, tranquil@s 🙂

INGREDIENTES (para 4 raciones):

Para días en los que quieres sorprender a tu suegra y cuñada.

  • 4 pechugas de pollo.
  • 1 pimiento rojo.
  • 1 pimiento verde.
  • 1 cebolla.
  • 1 zanahoria.
  • Un trocito al gusto de jengibre fresco (no vale en polvo).
  • 1 diente de ajo pequeño.
  • 4-5 cucharadas de salsa Teriyaki.
  • 1 cucharada de sésamo.
  • 1 cucharadita de Maicena.
  • Caldo de pollo.
  • Aceite de sésamo.
  • Sal y pimienta.

Preparamos el pollo quitando la grasa y cortándolo en trozos alargados o cuadrados, como queráis, y salpimentamos.

Limpiamos las verduras y las cortamos todas en tiras, cortando la cebolla en juliana y las zanahorias en bastoncitos no muy gruesos, para evitar que quede dura.

En una sartén con un chorro de aceite de sésamo, ponemos las verduras y añadimos sal. Dejamos que se hagan removiendo de vez en cuando. Cuando veamos que están casi hechas, añadimos el caldo de pollo cubriendo las verduras.

Mientras tenemos las verduras al fuego, en un mortero machacamos el jengibre con el ajo. En un bol aparte, añadimos la salsa teriyaki y mezclamos con el jengibre y el ajo. Removemos bien y añadimos a las verduras. Ponemos también la cucharada de sésamo.

En un vasito con un poco de agua, ponemos una cucharadita de maicena y mezclamos bien. Añadimos a la sartén y removemos bien.

Tapamos y dejamos en el fuego hasta que veamos que el pollo esté hecho, removiendo de vez en cuando.

Como acompañamiento, nada mejor que un poco de arroz basmati.

En mi opinión, es una de las mejores recetas para llevar en el tupper. Yo suelo llevarme el pollo en un tupper y el arroz en otro y para calentarlo, lo caliento por separado, poniendo (como ya os he comentado alguna vez) una servilleta mojada encima del arroz. Para comérmelo, voy poniendo arroz en el tupper del pollo y lo voy mezclando. ¡Delicioso!

Pollo con salsa teriyaki, para días amorosos

Salchichas al vino, para días “me como el mundo yo solit@”.

Salchichas al vino, para días "me como el mundo yo solit@".

Los que me conocéis sabéis que soy un poco “fina” con la comida en casa, es decir, no soy de comer cualquier cosa en casa ni de cualquier calidad. Que antes de comerme un Frankfurt o una pizza, prefiero hacerme alguna otra cosa un poco más elaborada y rica, aunque eso no quiere decir que no coma frankfurts ni pizzas, solo que no es lo que me suele apetecer comer.

También soy muy caprichosa y “antojosa” con la comida. No sabría cocinar un montón de platos y congelarlos para toda la semana, más que nada porque quizá de todos los platos que haya cocinado para la semana, durante el transcurso de la misma no me apetezca ninguno, así que soy de cocinar al día, lo que me apetezca para ese día y como muy largo plazo, para el día siguiente, por lo que cada tarde me dedico a hacer el tupper del día siguiente y la cena, aunque no quiere decir que no haya platos que congele y siempre me apetezcan, como mis queridas lentejas o mi pasta a la boloñesa. Esos platos siempre están en mi congelador y son mi salvación para tardes ocupadas.

Sí, me he vuelto una sibarita en casi todo. Creo que con la edad evolucionamos en ese sentido. En mi época adolescente, con un kebab o una hamburguesa me conformaba. Ahora me puedo comer un kebab o una hamburguesa pero eso sí, que por favor, sean“gourmet” 😛

Últimamente, me ha dado por dejar de lado las bandejas de carne del Guissona y estoy comprando más en las carnicerías del barrio, más que nada porque la calidad es mucho mejor y la diferencia de precio no es tan grande en comparación con la calidad, no hay tanta diferencia. Y luego se nota, y mucho.

Pues bien, en una de mis expediciones por las carnicerías del barrio, descubrí una donde tienen exquisiteces como hamburguesas de ternera con cebolla caramelizada o hamburguesas de pollo con curry y todo lo que hacen es artesano y con mucho mimo. Aparte de las hamburguesas, me llevé un trozo de lomo para hacerlo a la sal(increíble) y unas salchichas. La carnicera me explico que la hacían ellos mismos, con un tipo de carne de cerdo del cual no me acuerdo el nombre y con 3 gr. de pimienta. Como deduciréis, salí de la carnicería muy contenta y feliz, porque la atención había sido excelente y encima, tenía un montón de cosas ricas en la bolsa camino a casa. No me acuerdo del nombre de la carnicería, pero para los que vivís en Barcelona, bajando en la estación de metro de Badal (línea 5), saliendo por la salida Carreras y Candi, coged la calle Bassegoda por la misma acera, y es la primera carnicería que te encuentras.

Hoy toca salchichas, cuando haga más experimentos con el lomo, subiré la receta del lomo a la sal.

INGREDIENTES (para 2-3 raciones):

Para días en los que necesitas fuerzas para seguir con el día a día.

  • 8 salchichas de cerdo.
  • 1 pimiento verde.
  • 1 cebolla.
  • 1 vaso de vino blanco.
  • Aceite, sal y pimienta negra molida.

Picamos el pimiento y la cebolla, en cuadraditos pequeños. Reservamos.

Pinchamos las salchichas con un tenedor o con la punta de un cuchillo, por toda la salchicha. No sé por qué se hace, pero como a mi me enseñaron así, lo hago siempre con las salchichas y las botifarras. En una sartén con un poco de aceite, doramos las salchichas. Sólo las dejamos un poco hasta que veamos que estén doraditas, que cambian de color. No hay que dejarlas hasta que se hagan, ya que si no, nos quedaran secas.

Retiramos las salchichas de la sartén y en la misma sartén, añadimos el pimiento y la cebolla. Si vemos que nos hemos quedado cortos de aceite, añadimos un poco más. Salpimentamos y dejamos hasta que se poche bien la verdura.

Ahora ponemos las salchichas en la sartén, removemos todo y añadimos el vino blanco. Subimos el fuego y dejamos hasta que reduzca el vino por completo, removiendo frecuentemente para que no se nos pegue.

Es ideal para el tupper porque quedan muy jugosas. Yo las acompañé con un poco de arroz blanco. Espero que os haya gustado 🙂

Tartar de atún, para días de celebración.

Tartar de atún, para días de celebración

El otro día tuvimos una celebración especial e hice esta receta, ya que nos encanta el pescado crudo y especialmente el atún.

En la pescadería de mi barrio, traen un atún que no está bueno no, lo siguiente. Es caro sí, pero vale la pena, mucho la pena. Nunca nos defrauda. Podría comer este atún todos los días. Os prometo que no me cansaría nunca.

Y para esta ocasión especial, pensé en adaptar la receta que ya hice de tartar de salmón, pero en lugar de salmón, usar atún. Y así lo hice. La receta es igual, únicamente cambiando el salmón por atún.

Quedo buenísimo, modestia aparte. Aunque ya tengo otra receta de tartar de atún en mente que quiero probar. Os iré informando 😉

Y como hoy no tengo un día demasiado inspirado, os dejo esta receta “adaptada”, es decir, básicamente un cortar y pegar 😛

INGREDIENTES (para 2 raciones):

Para días en lo que hay algo especial que celebrar.

  • 2 lomos de atún (en total aproximadamente 400-500 gr.).
  • 1 cucharada de alcaparras
  • 1 cebolleta pequeña.
  • Pepinillos en vinagre al gusto, aproximadamente 15-20.
  • 1 diente de ajo pequeño.
  • Salsa Perrins.
  • Salsa de soja.
  • Tabasco.
  • Aceite y sal.

El atún hay que congelarlo mínimo 24 horas si lo compráis fresco. Para descongelarlo, hay que hacerlo en la nevera y con una rejilla, para que no se mezcle el agua que suelte el atún mientras se descongela con el mismo atún. Va bien que esté un poquito congelado aún en el centro cuando lo vayamos a cortar, ya que nos será más fácil.

Primero pondremos las alcaparras, cebolla, pepinillos y el diente de ajo en la picadora y lo picaremos todo muy fino. En el caso que no tengáis picadora, intentad picarlo todo lo más fino que podáis.

A continuación, cortaremos el atún en dados pequeños, más o menos de 1 cm.

Mezclamos todos los ingredientes en un bol y añadimos una cucharada de salsa de soja, unas gotas de salsa Perrins al gusto (yo le puse bastante porque me encanta esta salsa), unas gotas de tabasco, aceite y una pizca de sal.

Removemos todo bien, tapamos con papel film y dejamos en la nevera 20 minutos macerando.

Para montar el plato, necesitaremos un molde redondo. Como no tenía, usé una de pasteleria en forma de flor. Y así quedó:

2014-02-11 21.29.20

Ideal ideal para tupper no es, aunque no es problema llevarlo siempre que tengáis una nevera en el trabajo y siempre que no os importe la presentación. ¡Qué más dará, si el sabor es el mismo! ¿O no?

Rollitos de carne con verduras, para días creativos.

Rollitos de carne con verduras, para días creativos.

Mi cabeza está casi todo el tiempo pensando en comida. Siempre estoy pensando en qué hacer para comer, qué hacer para cenar, qué tuppers preparar, qué ingredientes comprar, qué descongelar…

Hace no mucho, fui al supermercado chino de mi barrio a recopilar ingredientes varios, y entre ellos, me llevé un paquete de pasta para rollitos congelada.

Normalmente cuando hago rollitos, siempre los hago como los hace mi madre, de col china y cerdo. Ya subiré la receta de los rollitos de mi madre, pero hoy, toca una versión inventada mía.

Se me ocurrió un día que me sobró pasta para rollitos y tenía que usarla sí o sí porque si no se pondría mala y también tenía en la nevera carne picada que ya había descongelado una vez, por lo que no podía volverla a congelar y por lo tanto, debía usarla también para evitar tirarla.

Y pensando pensando, se me ocurrió esta receta. De ahí que la clasifique en Días Creativos 😉

INGREDIENTES (Para 8 rollitos):

Para días en los que inventas para evitar tirar comida.

  • 8 láminas de pasta para rollitos. (En su defecto, podéis usar pasta filo también).
  • 300/350 gr. de carne picada de pollo y pavo. (Podéis usar también de cerdo, mixta o de ternera).
  • 2 zanahorias.
  • 1 pimiento verde grande.
  • ½ cebolla.
  • 1 diente de ajo pequeño.
  • Un poco de perejil.
  • Salsa Perrins (también llamada Salsa Worcestershire)
  • Aceite, sal y pimienta negra.

La pasta para rollitos suele venderse en los supermercados chinos y tiendas especializadas. Suele venir en paquetes de 30 o 40 láminas y congeladas, por lo que hay que seguir las instrucciones del envase para descongelarla. En mi caso, para descongelar había que sacarla del congelador, meterla en la nevera 45 minutos y ya se podía usar, separando con cuidado cada lámina.

Picamos el perejil, el ajo, la cebolla y el pimiento verde en la picadora, en diferentes tandas si no nos cabe todo en una. Después pelamos las zanahorias y las picamos en la picadora también. Si no tenéis picadora, podéis picar las verduras a mano, muy fino.

Una vez tengamos picadas las verduras, en una sartén honda con un poco de aceite, las añadimos con una pizca de sal. Removemos de vez en cuando y dejamos hasta que veamos que empiezan a hacerse. En este momento, añadimos la carne y rectificamos de sal y pimienta negra y ponemos un buen chorro de salsa Perrins. Vamos removiendo de vez en cuando y apagamos el fuego cuando veamos que la carne está lista.

Una vez descongelada la pasta y hecho el relleno, es hora de hacer los rollitos.

Con la ayuda de una tabla de cortar como soporte, vamos cogiendo una lámina de pasta para rollitos, rellenamos y hacemos los rollitos. Yo pongo un poco de agua en un bol pequeño, para humedecer las zonas del rollito y que se quede pegado, como si fuera pegamento para que me entendáis.

Para hacer cada rollito, coloco la lámina cuadrada con una de las puntas apuntado hacia mi, de manera que si miramos la lámina, sería como un rombo. Ponemos un poco de relleno a unos 3 o 4 dedos del extremo que apunta hacia mi, doblamos ese extremo hacia el relleno, como para cerrarlo por en medio y doblamos hacia dentro cada lado del rollito, cerrándolo completamente. Ponemos un poco de agua en los dos extremos para sellarlos y enrollamos completamente hasta formar nuestro rollito. Ponemos un poco de agua para que quede bien cerrado. No sé si me he explicado bien… La próxima vez haré fotos para que se entienda mejor.

Una vez tengamos los rollitos listos, los freímos en abundante aceite. Yo los hice con la Actifry, con una pizca de aceite quedan así de buenos. Uno de los mejores inventos de la historia, a mi parecer…¡Y listos!

Pescado con salsa de soja y cebolla, para días “cuando era niñ@”.

Pescado con salsa de soja y cebolla, para días "cuando era niñ@"

Hoy os traigo una receta muy de casa. Cualquier cosa cocinada de esta manera me recuerda a cuando era pequeña, ya que en mi casa se cocinaba mucho así y en general, es muy típico en la cocina china.

Es una manera de cocinar muy versátil, pega con todo ya sea carne o pescado e incluso creo recordar que en mi casa se hacía con huevos fritos también.

Ya escribí un post con la misma receta pero en carne, concretamente con chuletas de cerdo. Podéis ver la receta aquí.

Espero que os guste tanto como a mi y os animéis a probarla.

INGREDIENTES(para 2-3 raciones):

Para días en los que añoras los platos que te hacía tu madre de pequeña.

  •  1 filete de perca de unos 700-800 gr. (o de cualquier pescado blanco, por ejemplo panga).
  • 1 cebolla grande.
  • Salsa de soja.
  • Aceite, sal, azúcar, pimienta negra y agua.

Cuando compréis el pescado en la pescadería, pedirle al pescater@ que os corte el pescado como si fuera para rebozar, en láminas pequeñas. Si lo compráis entero, podéis cortarlo vosotros mismos en casa.

Cortamos la cebolla en juliana.

En una sartén honda con una cucharada de aceite, añadimos la cebolla y un poco de sal. Dejamos unos minutos removiendo de vez en cuando y añadimos salsa de soja al gusto y una cucharada de azúcar. Yo añado bastante salsa de soja, para que coja más sabor y color, pero os recomiendo que la añadáis poco a poco, para no pasaros y que esté demasiado salado, ya que la salsa de soja engaña mucho. Vamos removiendo hasta que veamos que la cebolla esté hecha.

Ponemos pimienta negra en los trozos del pescado.

Ahora añadiremos un vaso de agua a la sartén y pondremos el pescado con cuidado, para que no se rompa. Probamos un poco de sabor y si vemos que falta salsa de soja, añadimos un poco más. Tapamos y dejamos a fuego medio durante 10 minutos, comprobando de vez en cuando y removiendo con cuidado, para no romper el pescado.

Transcurridos los 10 minutos, probamos el pescado para ver si está hecho a nuestro gusto y si no, lo dejamos unos minutos más. Calculo que son 10 minutos, pero como sabéis yo todo lo hago a ojo y con un tenedor en la mano para ir probando, así que la mejor manera de saber el tiempo exacto, es con la técnica del tenedor 😛

Para servir en el plato o en el tupper, primero colocar los trozos de pescado con la ayuda de alguna espátula plana y con cuidado, para evitar romper el pescado y luego añadir la cebolla y la salsa por encima. ¡Y listo!

Almejas al cava, para días “me como el mundo yo solit@”.

almejas al cava

Ayer decidí hacer esta receta porque necesitaba energías ya que hoy tenía una cursa, mi primera cursa, y me apetecía algo rico y que me diera fuerzas. Evidentemente comí algo más que este plato, que si no me hubiese quedado con hambre, una lubina al vapor con arroz basmati de acompañamiento, pero aún así, teníamos sitio para estas almejas, ya que quedan riquísimas. Y por eso la he clasificado en esta categoría.

La verdad es que nunca las había hecho así, pero aprovechando que tenía cava en la nevera, decidí probar.

No es una receta para tupper, pero hoy, voy a hacer una excepción 🙂

INGREDIENTES (para 2 raciones):

Para días en los que necesitas energías extras.

  • 500 gr. de almejas.
  • 1 cebolla mediana.
  • 1 vasito y medio de cava.
  • Aceite, sal y pimienta blanca.

20 o 30 minutos antes de empezar a cocinar, poner las almejas en remojo en agua con sal, para que suelten la posible arenilla que tengan. Pasado este tiempo, escurrir y reservar.

Cortar la cebolla en juliana.

En una sartén con un chorrito de aceite, poner la cebolla con un poco de sal y rehogar. Cuando veamos que la cebolla está pochada, añadir las almejas y remover un poco. Rectificar de sal y añadir un poco de pimienta blanca.

A continuación, vertimos el cava, subimos el fuego al máximo y tapamos. Vamos removiendo de vez en cuando y cuando veamos que todas las almejas (o casi todas, ya que siempre queda alguna sin abrir), apagamos el fuego y listo.

Y ya tenemos la receta hecha. Es súper fácil de hacer, así que os animo a hacerla y que me contéis el resultado 😉