Risotto de gambas y calabacín, para días creativos.

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Hoy os traigo una receta improvisada de las mías 🙂

En casa nos gusta mucho el arroz (como no) y antes de irnos de vacaciones ya nos quedaban poquitas cosas en la nevera, con lo cual, hice lo que pude con lo que tenía.

Rebuscando en el congelador y en la nevera, encontré unas cuantas gambitas peladas y tenía también un calabacín que se pondría malo si no lo usaba ya.

Y me salió esta receta tan buena.

¡Espero que os guste!

INGREDIENTES (para 3-4 raciones):

Para días apañados.

350 gr de arroz redondo.

1 calabacín.

150-200 gr. de gambitas congeladas.

1 vasito de vino blanco.

1 litro de caldo de pescado.

Queso parmesano en polvo.

Aceite, sal, pimienta y orégano.

Primero ponemos a hervir las gambitas en un cazo con agua. Cuando rompa a hervir, metemos las gambas, dejamos unos minutos hasta que veamos que están más o menos hechas (cuando se vuelven más blancas) y retiramos. Reservamos el agua donde hemos cocido las gambas.

Cortamos el calabacín en pequeños dados.

En una paellera con un chorrito de aceite, añadimos el calabacín con un poco de sal y pimienta y removemos. Tras 5 minutos, añadimos las gambitas y removemos unos minutos más.

A continuación, añadimos el arroz y doramos y mezclamos bien. Cuando esté todo bien mezclado, ponemos el vaso de vino blanco y subimos el fuego para que reduzca. Una vez casi reducido el vino, añadimos el caldo de pescado y 1 vasito del agua donde hemos hervido las gambas, cubriendo lo justo el arroz y vamos removiendo muy frecuentemente, para que quede esa textura cremosa del risotto. A medida que vamos removiendo y se nos va acabando el caldo, vamos añadiendo más y continuaremos mezclando.

Tras unos 20 minutos removiendo, el arroz estará listo. Añadimos el queso parmesano en polvo y mezclamos bien. Gracias al queso conseguiremos que esté aún más cremoso.

Finalmente rectificamos de sal y pimienta y añadimos el orégano. ¡Y listo!

Cous-cous con verduras y ajos tiernos, para días “tengo que comer más sano”

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Nunca había probado a cocinar cous-cous. Pero un día comprando, vi que vendían en el supermercado y pensé, voy a intentarlo, a ver qué tal me sale. Ya sabéis que me gusta innovar y probar.

El cous-cous me recuerda mucho a mi hermana Suk. A ella le encanta, o eso creo. O simplemente el cous-cous me recuerda a ella. Entre las hermanas, cada plato nos recuerda a la otra, por ejemplo, cualquier cosa dulce me hace pensar en Min y las patatas con chorizo me recuerdan a mi Veri. Y en el caso de mi niño, si tuviera que elegir algo de comida que me recuerde a él, elegiría sin duda, cualquier cosa que contenga ajos tiernos. Le chiflan no, lo siguiente. Podría haber clasificado esta receta en “Días amorosos” también, pero finalmente he decidido clasificarlo en “Días tengo que comer más sano”, ya que sólo contiene verduritas, y más sano que eso no podría ser. 😛

Es una receta muy sencilla y rápida de hacer.

INGREDIENTES (para 2-3 raciones):

Para los días en los que tu cuerpo te pide algo que no sea carne.

  • 250 gr. de cous-cous (yo usé cous-cous mediano del Gallo).
  • Un poco de mantequilla.
  • 1 manojo de ajos tiernos.
  • Media berenjena.
  • 1 calabacín pequeño o medio grande.
  • Unos cuantos tomates cherry.
  • Aceite, pimienta y sal.

Llevamos a ebullición 250 ml. de agua con un poco de aceite y sal. Retiramos del fuego y añadimos el cous-cous. Removemos y dejamos reposar durante 3 minutos. Acto seguido, añadimos un poco de mantequilla y lo ponemos a fuego lento, removiendo, durante 2-3 minutos. El cous-cous ya está listo.

Ahora cortamos las verduras. Limpiamos los ajos tiernos y picamos fino. La berenjena y el calabacín lo picamos a cubitos. Lavamos los tomates cherry.

En una sartén honda, echamos un chorro de aceite y añadimos los ajos tiernos primero, removemos un poco y añadimos el resto de verduras, los tomates también. Salpimentamos y dejamos hasta que todo esté bien dorado. A continuación, agregamos el cous-cous y removemos bien. Rectificamos de sal si es necesario. Dejamos unos 3-4 minutos, removiendo frecuentemente, para que se integren bien los ingredientes. ¡Y listo!

Espero que os haya gustado. No hace falta decir que es ideal para llevarse en el tupper. ¡Queda ríquisimo!

Tempura de verduras, para días interminables.

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Los que me conocéis sabéis que me encanta la comida japonesa, bueno, en realidad me gusta la comida en general (para qué me voy a engañar) y como me gusta probar y sobretodo “copiar” algo que he probado y me ha gustado, hice este plato hace unos días.

La tempura se caracteriza por lo crujiente que está por fuera y lo tierno que queda por dentro y además, es muy versátil, ya que se puede hacer tempura de muchas cosas, no solo de verduras.

Lo he clasificado en días interminables porque para mi, comer tempura en casa o en el tupper me recuerda a noches de cenas japonesas fuera y eso hace que mi día interminable o malo, mejore considerablemente 🙂

INGREDIENTES (para 2-3 raciones):

Para días que no acaban nunca.

  • Media berenjena.
  • 1 calabacín mediano o medio calabacín grande.
  • 1 pimiento verde.
  • 1 pimiento rojo pequeño.
  • 2 zanahorias.
  • 200-250 gr. de harina para tempura.
  • 150-200 ml. de agua fría.
  • Aceite de oliva.
  • Salsa de soja.

Lo primero de todo es preparar la harina. No es necesario huevo, sólo hay que mezclar la harina con el agua, hasta que formen una mezcla espesa, pero algo líquida. Yo lo hago a ojo, pongo la harina y echo el agua fría poco a poco, para no pasarme y voy mezclando hasta conseguir la consistencia deseada. Tiene que ser líquida, pero espesa a la vez.

Cortar las verduras al gusto. En mi caso corté el calabacín, la berenjena y la zanahoria en bastoncitos y los pimientos en rectángulos o cuadrados grandes.

Poner las verduras en la mezcla y remover hasta que las verduras estén impregnadas. Id echando poco a poco las verduras en la mezcla. De esta manera quedarán bien impregnadas.

Freír las verduras en abundante aceite caliente. Dejar 2 minutos y darle la vuelta para dejarla 2 minutos más. Si os gusta más hecho, podéis dejarlo más tiempo, aunque pensad que la tempura se hace enseguida y dejarla más tiempo del necesario puede hacer que no quede bien. Es importante que el aceite esté bien caliente y sacar las verduras una vez veamos que la harina se ha transformado en rebozado crujiente.

Ahora sólo hacer falta servirla en nuestro tupper y llevarnos aparte un poco de salsa de soja, para mojar la tempura. Y muy importante, os recomiendo comer la tempura con palillos, que si no, no es lo mismo. 😉

Cordero “a lo chino”, para días creativos.

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Hoy toca una receta aprendida y adquirida gracias a mis orígenes chinos. Para mi es algo muy común cocinar la carne, sea la que sea, de esta manera, ya que es muy típico en China, o al menos, en mi casa.

Como todos sabréis, la comida casera china auténtica tiene casi nada o muy poco que ver con la comida que se suele servir en la mayoría de restaurantes chinos de nuestro país.

Mezclar salsa de soja y azúcar es algo muy normal y, aunque suene raro, la salsa de soja conjunta súper bien con el azúcar.  En mi caso y en mi casa, siempre hemos tenido salsa de soja “de la que traen mamá o papá”, ya que han tenido negocios en la hostelería, pero si no, podéis ir a un supermercado chino (siempre mejor que a uno común que por botellita te cobran un riñón) y escoger para cocinar la que sea más oscura e intensa, que es la que suelo usar. Normalmente, en el supermercado ya te indican si es para ensaladas, cocinar o salsas, o si no, siempre podéis preguntar. No os pongo marcas porque hay infinidad, según donde vayáis a comprar.

Pues bien, está receta la hice por primera vez el otro día, porque abrí la nevera y vi que tenía cordero y pensé en cómo hacerlo sin que fuera a la plancha, ya que me apetecía algo sabroso y rico. Y me quedó genial, modestia aparte.

 INGREDIENTES: (2-3 raciones):

Para los días en los que quieres innovar, y probar sabores distintos.

  • 500 gr. de cordero. (Yo usé en este caso pierna y costillas, pero os recomiendo solo pierna fileteada, porque tiene más “chicha”)
  • 1 calabacín mediano
  • 1 cebolla mediana.
  • Salsa de soja
  • Azúcar

Cortar el cordero en trozos, al gusto. Yo usé las tijeras, es más rápido y práctico, aunque podéis cortarlo con el cuchillo también, por supuesto. Salpimentar y reservar.

El calabacín cortarlo en daditos pequeños y la cebolla en juliana (partirla por la mitad, poner la mitad boca abajo, cortar fino verticalmente).

Poner un poco de aceite en una sartén y poner la cebolla y el calabacín. Dejar que cueza unos 5 minutos y añadir el cordero. Remover hasta que veamos que el cordero está doradito. Echar la salsa de soja. Os recomiendo que cojáis un vasito pequeño y vayáis echando poco a poco. Hay que decir que la salsa de soja engaña mucho, parece que echas poca pero pensad que está más salada de lo que parece y pasarnos no es bueno, ya que no podríamos rectificar. Id echando al gusto, pero sin cubrir la carne evidentemente, con un chorrito o vasito creo que es suficiente. Una vez echada la salsa de soja, añadir una cucharada de azúcar y remover, hasta que veamos o notemos, que el azúcar se derrita y se mezcle bien con la salsa de soja.

Bajar el fuego y dejar unos 15 minutos, haciendo xup-xup, para que la carne coja sabor e ir removiendo de vez en cuando, para que no se pegue. Una vez pasados los minutos, probar de sabor y rectificar si es necesario, echando un poco más de salsa de soja o dejarlo un rato más para que la carne esté más echa. No es bueno dejarlo durante mucho tiempo ya que sino, la carne se quedaría demasiado hecha y por lo consiguiente, demasiado dura.

Espero que os guste y probéis esta receta, ya que es sencilla de hacer y queda súper bien para comértelo en casa o bien para llevarlo al trabajo, con arroz blanco como acompañamiento, por ejemplo. No he probado a congelarlo y descongelarlo para llevármelo en el tupper, pero si lo probáis vosotros, decidme cómo queda después de congelado. 🙂