Arroz con salchichas al horno y tomates varios, para días interminables.

Arroz con salchichas al horno con tomates varios, para días interminables.

No sé cuándo podré publicar este post, pero ahora, mientras lo escribo estoy inmersa en uno de esos días que nunca acaban. ¡Lunes tenía que ser! Aunque a mi normalmente los lunes, no me suelen pasar factura, al contrario, vuelvo con las pilas cargadas y con energía a tope, pero hoy, no me preguntéis por qué motivo, se me está haciendo larguísimo el día.

Supongo que es porque he pasado un fin de semana lleno de emociones y fantástico y porque fuera hace un solazo el cual yo me estoy perdiendo, y porque hoy toca que sea un día interminable.

Por otra parte, si no existieran este tipo de días, no llenaría nunca mi momento “Días interminables” 😛

Esta receta la vi en Directo al Paladar, uno de mis blogs preferidos en cuanto a recetas. La receta la podéis ver aquí.

Como podéis ver y para no variar mucho, la receta la adapté un poco a mi gusto, añadiéndole arroz, ya que solo salchichas con tomate me parecía poco (soy de buen comer) y no quería hacer patatas como acompañamiento porque habíamos comido ya patatas muy recientemente, así que decidí mezclarlo con arroz y así quedó.

Es una receta deliciosa (cómo no, cómo no lo va a ser llevando tomates…) y súper aromática. Estoy segura que os encantará.

INGREDIENTES (Para 2-3 personas):

Para días en los que ves muy muy lejos estar tumbadit@ en tu cama, sobre tú almohada y tapadit@ hasta arriba.

  • 6 salchichas frescas de pollo.
  • Tomates varios. Yo puse tomates en rama, pera, cherry y raff.
  • 1 vaso de arroz largo.
  • Peperoncino o guindilla o cayena en su defecto.
  • Orégano.
  • Hierbas provenzales.
  • Aceite de oliva y sal.
  • Tomillo.

Precalentamos el horno a 190ºC.

Lavamos bien todos los tomates y cortamos por la mitad, en cuadraditos y podemos dejar alguno entero también, sobre todo los cherrys. Los distribuimos en una fuente para horno y los regamos con aceite de oliva, añadimos sal y nuestras hierbas aromáticas. En mi caso, no tenía ninguna fresca, así que usé las secas. Puse tomillo, orégano y hierbas provenzales. Últimamente, tengo muchas ganas de tener mis plantitas de hierbas y le estoy dando muchas vueltas. A ver si me cambio a un piso con balconcito y me pongo a ello 🙂

Cortamos cada salchicha en 4 o 5 trozos, dependiendo del tamaño. Es importante que se usen salchichas frescas de carnicería, porque os quedarán mucho mejor. Evidentemente, se puede usar cualquier tipo de salchicha, pero cómo es lógico, el sabor no será el mismo. Ya sabéis que ya no compro carne envasada. Ahora, todas las semanas o cada dos, excursión a la carnicería del barrio, que me encanta.

Una vez cortadas las salchichas, las añadimos a la fuente con los tomates. Ponemos un poco (o mucho según os guste) de peperoncino o cayena o guindilla, y mezclamos todo bien. Introducimos en el horno durante 20 minutos, removiendo más o menos a los 10 minutos, para que se hagan todas las salchichas bien.

Mientras se hacen las salchichas, nos ponemos con el arroz. Ponemos agua en un cazo o olla y cuando rompa a hervir, añadimos el arroz durante el tiempo indicado en el paquete. Escurrimos y reservamos.

Cuando tengamos las salchichas listas, sacamos la fuente del horno, añadimos el arroz blanco y removemos bien. Si vemos algún tomate entero o medio entero, lo chafamos con la cuchara, para que suelte su jugo y se mezcle con el arroz. Servimos en el tupper o en nuestro plato, y listo.

¡Qué tupper más rico tenemos para el día siguiente! Creo que me voy a poner a hacer de nuevo esta receta, porque está tan buena y huele tan bien, que sólo pensar en ella, empiezo a salivar sin parar.

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Arroz negro con sepia y almejitas, para días “me como el mundo yo solit@”

Arroz negro con sepia y almejitas, para días "me como el mundo yo solit@"

Como ya sabéis, soy muy caprichosa en casi todo y en la comida, todavía más que en todo lo demás.

Me gusta comer lo que me apetece y “luchar” por conseguirlo, cueste lo que cueste, más que nada porque si no sacio mi sed de comer lo que me apetece en cada momento, en mi cabeza retumba una voz constante que me dice que quiero comer X y no para hasta que he comido ese X.

En realidad, esta receta se podría clasificar también en Días caprichosos, porque realmente surgió así la idea, aunque claro, si me baso en eso, casi todas las recetas del blog estarían en esta categoría ya que todos mis platos y recetas surgen de mi capricho más profundo 😛

Así que he decidido clasificar esta en Días “me como el mundo yo solit@”, porque me apetecía ya hace tiempo hacer esta receta debido a que me encanta el arroz y el marisco en general y el arroz negro he tenido ocasión de probarlo en algún restaurante y me ha gustado mucho.

Tenía ganas de probar a hacer esta receta sobretodo después de probar el mejor arroz negro que he probado nunca en la vida, en el restaurante Llamber de Barcelona. Sólo pensar en ese arroz, me derrito. Estaba tan tan tan bueno, tan en su punto, tan sabroso, tan de todo, que me faltarían adjetivos para calificar lo increíblemente bueno que estaba. Y no solo eso, es un restaurante al cual si no habéis ido aún, tenéis que ir. Todo es perfecto; el ambiente, el local, la localización, todo. Y la atención es sublime.

A parte de este arroz, hay muchos otros platos ricos. Nosotros hemos probado el surtido de embutidos de la zona, el arroz negro con sipietes y allioli, el entrecot y un postre que estaba tremendo, pero que ahora mismo no me acuerdo del nombre.

Evidentemente y aunque me quiero mucho y no tengo abuela, mi arroz no tiene ni punto de comparación con el del Llamber, pero está muy bueno a mi parecer.

Retomando el tema de la receta, ya os he contado también que me he vuelto muy “sibarita”. Ahora evito comprar la materia prima en grandes superficies y me decanto más por las tiendas del barrio o por el mercado, donde la calidad es mucho mejor en comparación a la diferencia de precio.

Y en una de mis visitas habituales a la pescadería del barrio, vi que tenían unas sepias enormes y preciosas, así que decidí comprarlas para hacer este arrocito. Y un puñado de almejitas, concretamente rosellona, porque al ser más pequeñitas no ocupan todo el arroz como las almejas normales. En la pescadería me recomendaron que la próxima vez si quería sepia para el arroz, mejor comprara la negra, que es más sabrosa. También en la misma pescadería me dieron tinta de calamar y “salsa” del calamar. Pongo “salsa” entre comillas porque es lo que me dijo la pescadera, o eso entendí, que es lo que le da sabor al arroz. Es una parte del calamar que tiene como una especie de salsa incrustada, que cuando la añades al sofrito, se va derritiendo y supongo que por eso la llaman así.

Y con estos ingredientes y con unos gambones que tenía en casa, me salió este arroz tan rico 🙂

INGREDIENTES (para 2-4 personas):

Para conseguir fuerzas para el día a día.

  • 1 vaso y medio de arroz redondo.
  • 8 gambones.
  • 2 tomates maduros.
  • 1 puñado de rossellona o almeja.
  • 1 sepia entera.
  • Tinta y “salsa” de calamar.
  • Caldo de pescado.
  • 1 vaso de vino blanco.
  • Aceite, sal, pimienta y azúcar.

Ponemos las almejas o rossellona en agua con sal 20 minutos antes de usarlas. Limpiamos los gambones cortándole los bigotes. Rallamos los tomates y reservamos.

La sepia ya la pedí en la pescadería cortada en trozos para hacer arroz. Si la tenéis entera, podéis cortarla vosotros mismos en casa.

En una paella con un chorro de aceite, añadimos las gambas y salpimentamos. Dejamos un par de minutos y les damos la vuelta y sacamos cuando veamos que están hechas. Reservamos.

En la misma paella con el mismo aceite (si veis que hay poco podéis añadir un chorrito más), ponemos las almejas. Vamos removiendo y veremos que poco a poco se van abriendo casi todas. Siempre hay alguna que no se abre.  Cuando veamos que están casi todas abiertas, añadimos el tomate rallado y añadimos una pizca de azúcar, sal y un poco de pimienta. Mezclamos hasta que veamos que el líquido del tomate haya reducido casi en su totalidad.

Ahora añadimos la sepia, la tinta y la salsa del calamar. Vamos removiendo hasta impregnar todos los ingredientes con la tinta, es decir, hasta que veamos un negro homogéneo. Ponemos el arroz y tostamos y mezclamos bien, hasta que se integre totalmente. Una vez mezclado, añadimos el vaso de vino blanco y dejamos a fuego fuerte hasta que reduzca, removiendo de vez en cuando para que no se pegue.

Cuando el vino haya reducido, es hora de añadir el caldo de pescado. Yo siempre añado cubriendo todo el arroz y un dedo más, y voy vigilando hasta conseguir el punto que quiero. Si necesitamos más caldo, vamos añadiendo y rectificamos de sal si es necesario. Yo casi siempre tengo que añadirle más. Aproximadamente, una vez añadido el caldo, son unos 15-20 minutos de cocción. Como os digo, el tiempo depende mucho, así que es mejor hacerlo a ojo, ir probándolo es la clave.

Cuando veamos que el arroz ya está casi en su punto, paramos el fuego, colocamos las gambas por encima y tapamos con un trapo de cocina limpio o bien con papel de cocina. Dejamos reposar unos 10 minutos.

Es la primera vez que hago este arroz y dado el resultado, no será la última. Lo comí sola cuando lo hice porque mi chico estaba malito ese día y me lo llevé en el tupper para el día siguiente también. Fui la envidia en el office ese día. Buenísimo.

Risotto de gambas y calabacín, para días creativos.

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Hoy os traigo una receta improvisada de las mías 🙂

En casa nos gusta mucho el arroz (como no) y antes de irnos de vacaciones ya nos quedaban poquitas cosas en la nevera, con lo cual, hice lo que pude con lo que tenía.

Rebuscando en el congelador y en la nevera, encontré unas cuantas gambitas peladas y tenía también un calabacín que se pondría malo si no lo usaba ya.

Y me salió esta receta tan buena.

¡Espero que os guste!

INGREDIENTES (para 3-4 raciones):

Para días apañados.

350 gr de arroz redondo.

1 calabacín.

150-200 gr. de gambitas congeladas.

1 vasito de vino blanco.

1 litro de caldo de pescado.

Queso parmesano en polvo.

Aceite, sal, pimienta y orégano.

Primero ponemos a hervir las gambitas en un cazo con agua. Cuando rompa a hervir, metemos las gambas, dejamos unos minutos hasta que veamos que están más o menos hechas (cuando se vuelven más blancas) y retiramos. Reservamos el agua donde hemos cocido las gambas.

Cortamos el calabacín en pequeños dados.

En una paellera con un chorrito de aceite, añadimos el calabacín con un poco de sal y pimienta y removemos. Tras 5 minutos, añadimos las gambitas y removemos unos minutos más.

A continuación, añadimos el arroz y doramos y mezclamos bien. Cuando esté todo bien mezclado, ponemos el vaso de vino blanco y subimos el fuego para que reduzca. Una vez casi reducido el vino, añadimos el caldo de pescado y 1 vasito del agua donde hemos hervido las gambas, cubriendo lo justo el arroz y vamos removiendo muy frecuentemente, para que quede esa textura cremosa del risotto. A medida que vamos removiendo y se nos va acabando el caldo, vamos añadiendo más y continuaremos mezclando.

Tras unos 20 minutos removiendo, el arroz estará listo. Añadimos el queso parmesano en polvo y mezclamos bien. Gracias al queso conseguiremos que esté aún más cremoso.

Finalmente rectificamos de sal y pimienta y añadimos el orégano. ¡Y listo!

Tempura de costillas de cerdo a la pimienta negra, para días creativos.

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Hoy os traigo una receta inventada por mi, bueno, más bien es una adaptación de una receta que se servía en el restaurante que antes tenía mi madre.

Ya sabéis que me encanta innovar y mezclar cosas en la cocina. Creatividad tengo, pero sólo en la cocina, en otros aspectos mi creatividad es nula…

Pues bien, en el restaurante había un plato que me gustaba mucho, costillitas fritas. Se hacían rebozadas, acompañas de pimiento y cebolla picadas y con gusto a pimienta.

Las he hecho alguna vez así en casa, y quedan buenísimas, pero como os decía, hoy toca una adaptación de esta receta.

Ahora que os he explicado de dónde me vino la idea…¡Manos a la obra!

INGREDIENTES (para 2 o 3 raciones):

Para días en los que quieres hacer una receta a tu manera.

  • 400-500 gr. de costillas de cerdo cortadas.
  • Harina para tempura.
  • Viandox o en su defecto, salsa de soja.
  • 1 pimiento verde.
  • 1 cebolla.
  • Arroz para acompañar.
  • Aceite, sal y pimienta.

Salpimentamos las costillas.

Preparamos la mezcla para la tempura. Es importante usar agua bien fría para prepararla. Yo la pongo en la nevera unas horas antes para que este muy fría y utilizo palillos chinos para mezclar. Podéis remover con unas varillas si no. En un bol, ponemos harina para tempura y vamos echando agua, mezclando cada vez que echamos un poco de agua para ver cuánta agua hace falta para que quede bien. La consistencia tiene que ser espesa tirando a líquida y siempre lo hago a ojo, así que siento no poneros las cantidades exactas, pero el truco es echar cada vez poquita agua y mezclar y ver cómo queda y poner más agua si hace falta, pero muy importante que cada vez que pongamos agua, sea poca cantidad, para no pasarnos. A muy malas, si nos pasamos, podemos poner un poco más de harina para arreglarlo…

Una vez hecha la mezcla, le añadimos pimienta negra molida, en abundancia.

A continuación, ponemos las costillas en la mezcla y removemos hasta que todas queden bien impregnadas.

En una sartén honda con abundante aceite caliente, ponemos a freír las costillitas. Primero por un lado, después las giramos y por el otro. Cuando veamos que están bien doraditas, las retiramos y las disponemos en un plato con papel de cocina, para que absorba el aceite sobrante. Mientras, picamos la cebolla y el pimiento.

En una sartén con un chorro de aceite, ponemos las verduras y salteamos. Añadimos pimienta negra de nuevo, bastante cantidad y un chorrito generoso de viandox, y si no tenéis, de salsa de soja. Removemos unos minutos hasta que veamos que la verdura ha cogido color, retiramos del fuego y reservamos.

Ponemos las costillas en un plato o en nuestro tupper, y le echamos las verduritas por encima. Para acompañar, lo ideal es el arroz blanco. Yo en el tupper el arroz lo pongo en otro tupper separado, más que nada porque no cabe en uno solo todo, y voy acompañando las costillitas con el arroz… Se me hace la boca agua solo de pensarlo…

Arroz “a la brasa”, para días creativos.

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Desde que he pasado de ser familia numerosa en casa de mi padre a ser dos solamente en casa, he notado bastante el cambio, en temas de comida me refiero.

Antes, no solía tirar mucha comida, ya que éramos tantos en casa que si no me lo comía yo, se lo comía alguna de mis hermanas o mi padre, con lo cual no se tiraba mucha cosa. Algo se tiraba, pero no mucho.

Ahora, al ser solo dos, sin querer se nos ponen las cosas malas, o caducan, o si sobra comida empezamos guardándola en un tupper, pero si no lo ponemos en el congelador, se nos olvida que está en la nevera y se acaba tirando igual.

Cuando cocino, siempre intento guardar lo que sobra en tuppers y congelarlo. Así, cuando un día no tengo tiempo o no me apetece hacer tupper, descongelo uno de los tuppers de sobras congelados y listo, ya tengo comida al día siguiente.

Esta receta se me ocurrió gracias a una idea que me dio la tía de mi niño, congelar las sobras de una barbacoa.

Hicimos una súper calçotada- barbacoa, pero cómo no, nos sobró muchísima carne, así que nos la endosaron y me la llevé a casa. Evidentemente, el día de la calçotada ya no pude comer nada más en todo el día. De hecho ese día no cené, me limité a beber agua. No cabía más comida dentro de mi.

Pues bien, congelé la carne con la idea de sacarla algún otro día y calentarla, pero se me ocurrió una idea ¿porqué no hacer un arrocito rico con las sobras de la carne? Y así surgió esta receta.

INGREDIENTES (para 3-4 raciones):

Para días en los piensas “qué ideas tan buenas tengo”.

  • Sobras de carne a la brasa. En mi caso pollo, chorizo y botifarra.
  • 1 ajo.
  • 2 hojas de laurel.
  • 300- 4oo gr. de arroz. Yo usé arroz largo, pero podéis usar cualquier tipo de arroz.
  • Caldo de carne.
  • 2 zanahorias.
  • Aceite, sal y pimienta.

Cortamos la carne en trozos, al gusto. Picamos las zanahorias y el ajo.

En una paellera con un chorrito de aceite, sofreímos la zanahoria y el ajo picados. Cuando la verdura cambie de color, añadimos la carne y dejamos hasta que la carne esté dorada, removiendo de vez en cuando.

A continuación, agregamos el arroz y las hojas de laurel, mezclamos, y tostamos un poco el arroz. Salpimentamos.

Ahora cubrimos el arroz con el caldo de carne. Lo dejamos 10-15 minutos a fuego fuerte, removiendo para que no se pegue. Bajamos el fuego y dejamos hasta que esté a nuestro gusto. Si vemos que el caldo se consume, podemos ir añadiendo más, hasta que el arroz esté en el punto que queramos.

Cuando esté hecho el arroz, cubrimos con un paño de cocina limpio y dejamos reposar 5 minutos.

Para el tupper, os recomiendo no congelarlo, ya que hemos comprobado que el arroz, una vez congelado, no está muy bueno que digamos. Si queréis llevaros esta receta en el tupper, mejor hacerla de un día para otro, y si es más de 1 día, conservarlo en la nevera y no en el congelador. Evidentemente, en la nevera no aguantará muchos días una vez hecho. Yo diría que 2 o 3 días como mucho…Y sobretodo, aplicad el truco del papel mojado encima del arroz al calentarlo en el microondas.

¡Espero que os haya gustado! 🙂

Pollo al curry, para días amorosos.

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Me encanta el Pollo al Curry. En casa, con mis hermanas, hacíamos muchas veces este plato. Sobretodo me recuerda a una de ellas, a mi Caulli, a quién le encanta, aunque antes lo hacía un poco diferente, le ponía manzana también, pero ahora como a mi niño no le gusta la manzana, la he quitado. Sale igual de bueno.

Y como amor hay de muchos tipos, clasifico esta receta para Días amorosos, en este caso más por “amor de hermana” que no por “amor de mixto”, que es lo que suelo incluir en esta categoría, aunque pensándolo bien, puedo clasificarla tanto por mi Caulli como por mi Mixto, ya que desde que ha probado mi Pollo al Curry, le encanta.

Mi guía para esta receta es, como no, del Cocinero Fiel, con su Pollo al Curry Vietnamita. Me encantan sus vídeos, son súper prácticos y hace unas recetas, para chuparse los dedos.

¡Empecemos!

INGREDIENTES (para 2 raciones):

Para días en los que recuerdas lo contentas que se ponían tus hermanas cuando cocinabas algo rico.

  • 500 gr de pollo troceado.
  • 2 dientes de ajo.
  • 20-30 gr. de jengibre fresco.
  • 1 cebolla grande.
  • 2 zanahorias.
  • 2 cucharadas de curry en polvo.
  • 400 ml. de leche de coco.
  • Aceite, sal y pimienta.
  • Arroz basmati para acompañar.

Salpimentamos el pollo. Picamos el ajo y el jengibre y rallamos las zanahorias y la cebolla.

Sofreímos primero el ajo y luego el jengibre. Cuando veamos que está dorado, añadimos la cebolla y la zanahoria ralladas. Salpimentamos y removemos hasta que esté pochado.

Agregamos el pollo y doramos a fuego fuerte. Ponemos las cucharadas de curry y lo tostamos un poco. Por último, añadimos la leche de coco, removemos para que se mezcle todo bien y dejamos a fuego lento unos 20 minutos. Vamos removiendo de vez en cuando.

Mientras se hace el pollo, ponemos agua con un poco de sal a hervir y cocemos el arroz unos 10-12 minutos, según cómo os guste.

Yo cuando me lo llevo en el tupper, separo el arroz del pollo y a la hora de comerlo, voy poniendo arroz en el tupper del pollo, y así se mezcla bien con la salsa. En casa lo pongo todo en un mismo plato y lo mezclo todo bien. Cómo os he dicho en varias ocasiones, para calentar el arroz en el microondas y que no os quede reseco, poned un papel/servilleta humedecido con agua encima y ya veréis como el arroz no se resecará.

Arroz con conejo y ajos tiernos, para días creativos.

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Esta es una de mis recetas apañadas, como digo yo. Básicamente porque no es algo que haga con frecuencia, como la tortilla de patatas por ejemplo, es una receta tipo “pienso en lo que me apetece comer, abro la nevera y me apaño con lo que tengo”. Vamos, que es la primera vez en mi vida que la hago y después del resultado, no será la última (lo sé, no tengo abuela).

En casa siempre suele haber ajos tiernos, porque al niño le encantan y estamos en temporada. Por casualidad, también tenía una bandejita de conejo troceado y, ese día, me apetecía mucho un buen plato de arroz, así que se me ocurrió esta receta. Por eso la clasifico en días creativos 🙂

Manos a la obra.

INGREDIENTES (para 3-4 raciones):

Para días “me apaño con lo que tengo en la nevera”.

  • 1 bandeja de conejo troceado (no recuerdo el peso, supongo que rondará 300-400 gr.).
  • 2 zanahorias.
  • 1 manojo de ajos tiernos.
  • 300- 4oo gr. de arroz largo.
  • 1 chorrito de vino blanco.
  • Caldo de carne.
  • Aceite, sal y pimienta.

Salpimentamos el conejo troceado. En una paellera, doramos el conejo, no hasta que se haga, solo para que coja color y suelte jugo. Una vez dorado, lo retiramos y reservamos.

Añadimos las zanahorias cortadas en dados pequeños y los ajos tiernos picados. Añadimos una pizca de sal y rehogamos hasta que veamos que la verdura esté hecha. Ahora ponemos el chorrito de vino blanco y el arroz y dejamos reducir un poco, mezclando de vez en cuando.

Cuando haya reducido, añadimos el caldo de carne y lo cubrimos. Rectificamos de sal si es necesario. Dejamos entre 10-15 minutos a fuego fuerte y otros 5-10 a fuego más lento. Si vemos que el caldo se consume y no está hecho el arroz, podemos ir añadiendo más. Pongo tiempos aproximados porque el arroz, se hace muy a ojo y al gusto del consumidor (eso creo yo). El truco es ir probando mientras se está haciendo, removiendo de vez en cuando y cuando notemos que le queda muy poquito para que esté hecho a nuestro gusto, apagar el fuego y tapar con un paño de cocina limpio.

Dejar reposar unos 5-8 minutos y ya tenemos listo nuestro arroz.

En cuanto a congelarlo, últimamente hemos notado que cualquier tupper de arroz que congelamos, no queda bien cuando nos lo comemos en el trabajo, así que os recomiendo que lo hagáis de un día para otro, o bien lo conservéis en la nevera, ya que después de congelado queda como rancio el arroz.

Y os recuerdo el truco para calentar arroz: Una servilleta de papel mojada por encima del arroz cuando lo vayáis a calentar en el microondas. Eso hará que el arroz no quede tan seco después de calentarlo. Truco heredado de mi madre. 😉

¡Qué aproveche!