Albóndigas con salsa de curry, para días creativos.

Albóndigas con salsa de curry, para días creativos.

Hace no mucho tiempo, después de una estupenda sesión de playa, llegamos a casa ya siendo la hora de comer y claro, entre que nos duchábamos y preparábamos la comida, se nos haría tarde si me ponía a cocinar algo laborioso, así que decidí ayudarme con mi Cuisine Companion e hice unas albóndigas en salsa rápido y corriendo.  A mi no me desagradaron del todo, pero aquí el catador profesional que tengo en casa me ponía caras extrañas mientras las comía.

Conozco sus muecas, sus caras y sus expresiones. Sé cuando algo le encanta y sé cuando algo no. Y es extremadamente efusivo, tanto si es malo como si es bueno, así que no me costó mucho entender que a las albóndigas les faltaba algo. Si es que lo tengo mal acostumbrado y cuando algo no me sale tan bien, lo nota. Eso sí, tengo que reconocer que no sé aceptar muy bien las críticas, de hecho admito que casi todas las acepto mal. Así que entiendo a mi catador, que el pobre pensará, “como le diga la verdad, me mata” 😛 Intenté indagar en qué me había equivocado, pero mi Mixto no me sabía decir muy bien el que, así que desistí en averiguar más.

Claro, yo ya me había quedado con el run run en la cabeza. No paraba de darle vueltas al por qué, al qué estaba mal en la receta. Soy muy muy cabezota así que empecé a trazar un plan infalible para que mis próximas albóndigas tuvieran una puntuación excelente por parte de mi catador profesional, mi Mixto.

Y pensé en algo que le encantara. Pero que no fuera salsa de tomate, ya que siempre las hago con tomate y quería cambiar e innovar un poco dentro de mi repertorio de platos. ¡Y voilà! Ya lo tenía: la salsa de curry.

En el blog ya publiqué una receta con curry, riquísima: Pollo al curry, para días amorosos. Si no la habéis probado aún, tenéis que hacerlo algún día porque queda muy buena. Y para el tupper es ideal. Si os lo lleváis en tupper, os recomiendo que uséis pollo deshuesado o pechuga, ya que así será más fácil de comer. Si es en casita, pollo troceado.

Con el plan perfecto en mente, me fui a la carnicería a la que voy ahora (MORENO, Calle Bassegoda, 12, Barcelona) donde preparan unas albóndigas buenísimas, me pasé por el supermercado chino a por leche de coco y con las verduritas que tenía en casa, me puse manos a la obra con esta receta.

Quería hacer mención en este post del mini- curso de Jackie Rueda que he estado haciendo esta semana sobre blogs, #bloggingabc, el cual me está dando muchas ideas y pautas para seguir con aún más ilusión de la que ya tengo con el blog. Lo imparte Anna de Fácil y Sencillo . Espero poder poner en práctica todos los consejos y pautas que nos han dado en este curso. Y también agradeceros vuestra fidelidad por leerme cada semana. Sin vosotr@s no sería lo mismo. ¡Mil gracias!

Y dicho esto, vamos a por la receta 🙂

INGREDIENTES (Para 2 raciones):

Para mis días cabezotas.

  • 8 albóndigas.
  • Harina.
  • 2 dientes de ajo.
  • Jengibre fresco, más o menos la misma cantidad que el ajo.
  • 1 cebolla grande.
  • 2 zanahorias.
  • 2 cucharadas de curry en polvo.
  • 400 ml. de leche de coco.
  • Aceite y sal.
  • Patatas para acompañar

Picamos el ajo y el jengibre por un lado, y la zanahoria y la cebolla por el otro. Yo lo hice con la picadora, pero lo podéis hacer a mano también. Si lo hacéis a mano, la zanahoria y la cebolla os recomiendo que la ralléis.

En una sartén honda añadimos un chorro de aceite y sofreímos el ajo y el jengibre con un poco de sal. Después de unos minutos, añadimos la cebolla y la zanahoria y dejamos en el fuego, removiendo de vez en cuando hasta que esté toda la verdura hecha.

Mientras se pocha la verdura, enharinamos las albóndigas, sacudiéndolas un poco después para eliminar el exceso de harina. En una sartén con abundante aceite, las freímos. Con que queden doraditas es suficiente, no hay que hacerlas del todo ya que las acabaremos de hacer junto con la salsa.

Una vez fritas las albóndigas, las añadimos a la verdura junto las dos cucharadas de curry y rectificamos de sal. Removemos un poco para que se tueste el curry. Ahora toca poner la leche de coco. La agregamos y removemos bien. Tapamos y dejamos a fuego lento unos 15 minutos y servimos.

Yo en este caso las acompañé con unas patatas cortadas tipo bravas y hechas en Actifry. Las podéis acompañar también con arroz basmati, que quedaría estupendo también.

¡Espero que os haya gustado la receta!

Pollo con salsa teriyaki, para días amorosos.

Pollo con salsa teriyaki, para días amorosos

A estas alturas ya todos sabéis lo que nos gusta la cocina oriental, tanto la china como la japonesa, aunque, sinceramente, en Barcelona es más fácil encontrar un buen restaurante japonés que un buen restaurante chino.

Mis papis son chinos y por suerte, mi madre de pequeña nos cocinaba muchas cosas ricas y chinas de verdad (no los platos que solemos encontrar en los típicos restaurantes chinos de barrio que luego realmente, si vais a China algún día, no los encontraríais) sino platos caseros de verdad.

En el blog tenéis alguna que otra receta, las cuales pongo siempre el tag de comida china, por si queréis chafardear. Con esto quiero decir que para mi comida china no es la misma comida que solemos imaginar cuando nos hablan de este tipo de comida.

Mi compañera Sílvia de Kuinetes publicó hace poco un post muy rico de un plato que solemos encontrar en los restaurantes chinos de aquí, el famoso Pollo con almendras. Sólo tenéis que ver las fotos para ver lo bien que le quedó. Me gustó mucho el post porque me sentí muy identificada con ella, con los restaurantes chinos típicos que siempre tienen nombres muy parecidos, muralla china, la gran muralla y ese tipo de nombres y donde el color rojo predomina en la decoración tanto interior como exterior del local, y también por lo que explica de la comida para llevar que todos hemos pedido alguna vez para que nos lleven a casa. Pues bien, yo, al igual que ella, he dejado de pedir comida china para llevar, porque las últimas veces que hemos pedido, nos ha defraudado bastante. Será que me he vuelto fina o sibarita 😛

La receta de hoy creo que cuadra más dentro de la cocina japonesa, pero bueno, os explico mi experiencia en cuanto a la comida china que es la que me toca más de cerca y porque, exceptuando el sushi y otras especialidades japonesas, en mi opinión la comida japonesa y china comparten muchos platos, que dependiendo del tipo de cocina se llaman de una manera u otra, por ejemplo las gyozas, que en la cocina china sería lo mismo pero llamado de otra manera kuo tiè (no sé si lo escribo bien, ya sabéis que soy medio china, no china total :P). Es mi opinión porque seguro que si entramos en tecnicismos alguna diferencia habrá así que por favor, que no me mate nadie ni se sienta ofendido.

Ya había hecho varias veces esta receta tomando como base una receta que aparece en uno de los recetarios de mi adorada Actifry. La primera vez la hice con Actifry. Quedó bien pero algo fallaba, así que la segunda vez que hice la receta, la hice convencionalmente, en una sartén honda de toda la vida. Y queda mejor, más rico y más jugoso. Y todas las veces la he hecho con ternera, no con pollo, pero en esta ocasión venía mi Mari (mi suegra) y es alérgica a la ternera y al cerdo, por lo que adapté esta receta para que ella la pudiera comer.

Mi Mixto es fan fan de esta receta. Ya sabéis cómo se pone cuando algo le gusta. Él se denomina personalmente, “catador oficial” de todo lo que cocino y hay recetas que le gustan especialmente. Ésta es una de ellas. De allí que la clasifique en Días amorosos.

No me enrollo más y ya voy al lío, tranquil@s 🙂

INGREDIENTES (para 4 raciones):

Para días en los que quieres sorprender a tu suegra y cuñada.

  • 4 pechugas de pollo.
  • 1 pimiento rojo.
  • 1 pimiento verde.
  • 1 cebolla.
  • 1 zanahoria.
  • Un trocito al gusto de jengibre fresco (no vale en polvo).
  • 1 diente de ajo pequeño.
  • 4-5 cucharadas de salsa Teriyaki.
  • 1 cucharada de sésamo.
  • 1 cucharadita de Maicena.
  • Caldo de pollo.
  • Aceite de sésamo.
  • Sal y pimienta.

Preparamos el pollo quitando la grasa y cortándolo en trozos alargados o cuadrados, como queráis, y salpimentamos.

Limpiamos las verduras y las cortamos todas en tiras, cortando la cebolla en juliana y las zanahorias en bastoncitos no muy gruesos, para evitar que quede dura.

En una sartén con un chorro de aceite de sésamo, ponemos las verduras y añadimos sal. Dejamos que se hagan removiendo de vez en cuando. Cuando veamos que están casi hechas, añadimos el caldo de pollo cubriendo las verduras.

Mientras tenemos las verduras al fuego, en un mortero machacamos el jengibre con el ajo. En un bol aparte, añadimos la salsa teriyaki y mezclamos con el jengibre y el ajo. Removemos bien y añadimos a las verduras. Ponemos también la cucharada de sésamo.

En un vasito con un poco de agua, ponemos una cucharadita de maicena y mezclamos bien. Añadimos a la sartén y removemos bien.

Tapamos y dejamos en el fuego hasta que veamos que el pollo esté hecho, removiendo de vez en cuando.

Como acompañamiento, nada mejor que un poco de arroz basmati.

En mi opinión, es una de las mejores recetas para llevar en el tupper. Yo suelo llevarme el pollo en un tupper y el arroz en otro y para calentarlo, lo caliento por separado, poniendo (como ya os he comentado alguna vez) una servilleta mojada encima del arroz. Para comérmelo, voy poniendo arroz en el tupper del pollo y lo voy mezclando. ¡Delicioso!

Pollo con salsa teriyaki, para días amorosos

Merluza al horno, para días “tengo que comer más sano”.

Merluza al horno, para días "tengo que comer más sano"

Como diría un amigo mío, estar a dieta está sobrevalorado. Yo, como todos sabéis, no puedo estar a dieta ni 2 minutos porque moriría en el intento. Supongo que al ser nerviosa y al no parar quieta casi nunca, me ayuda mucho a “mantener la línea” aunque no lo hago conscientemente, ya que yo siempre (y cuando digo siempre, es siempre) como lo que me apetece, sin contar cuántas calorías tiene ni cuánto voy a tener que sacrificarme después de comer eso que tanto me apetece. Eso sí, dentro de una normalidad.

No me paso el día comiendo bollos, chocolate o cosas de 1000 calorías por bocado. Por suerte, me gusta casi todo, exceptuando el hígado cuando no es en paté, los guisantes muy solos, la col, y poca cosa más, y me gusta comer casero. Y el fin de semana siempre me permito desfasarme mucho más que entre semana. Si por mi fuera, me desfasaría también entre semana, pero no tenemos tiempo material para desfasarnos, así que intento hacer cosas ricas y fáciles de comer en el tupper. Me encantaría poder llevarme unos caracoles en salsa al trabajo, o un buen bistec, pero platos así, no son viables para el tupper. Los caracoles porque me pasaría 3 horas comiendo y la gente me miraría raro. Y el bistec porque recalentado, por muy buena que sea la carne, no es lo mismo que recién hecho.

Hoy os traigo una receta que vi en Cookbooth, una aplicación fantástica. Si no la habéis probado y os gusta cocinar, os recomiendo que le echéis un vistazo, porque es perfecta a mi parecer. Es como una red social de foodies, donde cuelgas tus recetas paso a paso con fotos. Puedes añadir explicaciones a cada foto o no, porque a veces solo con una foto, ya se ve lo que hay que hacer en la receta. Pero no solo eso, cada foto la puedes retocar en la misma app y, ¡puedes ponerle un filtro! Sí sí, como en Instagram. Además, si no os va esto de colgar recetas, la podéis usar también como un recetario, ya que puedes crear libros e ir añadiendo recetas que te gusten y que no sean tuyas a cada libro. No sé a vosotros, pero yo estoy enamoradísima de esta aplicación. En mi opinión es increíble. La receta la podéis ver aquí. La he adaptado a mi manera, como podréis comprobar.

Y con esta receta se demuestra que comer sano no tiene que ser comer soso.

INGREDIENTES(para 2 personas):

Para días en los que estás hart@ de tanta carne.

  • 4 rodajas hermosas de merluza fresca.
  • 1 tomate de huerto o raff grande o 2 pequeños.
  • 1 cebolla.
  • 3 dientes de ajo.
  • 2 ramitas de perejil fresco.
  • 1 limón.
  • Aceite de oliva y sal.

Cortamos la cebolla en juliana y la ponemos en una sartén con un chorro de aceite y una pizca de sal. Dejamos en el fuego, removiendo de vez en cuando hasta que esté pochada.

Cortamos el tomate en rodajas y reservamos.

Precalentamos el horno a 210ºC.

Picamos los ajos y el perejil. Lo añadimos a un mortero, ponemos un chorrito de aceite y machacamos bien para sacar su jugo. Podemos machacar el ajo directamente en el mortero sin picarlo, pero yo para ahorrarme tiempo, he picado el ajo y el perejil juntos en la picadora. Después de machacar durante un rato, añadir más aceite para hacer la picada. Yo al final le pongo una pizca de sal también.

En una fuente de horno, añadimos unas cucharadas de la picada y repartimos por toda la superficie de la fuente. Ponemos la cebolla pochada por encima y distribuimos bien por la fuente.

A continuación ponemos los tomates encima de la cebolla y regamos generosamente con la picada. Reservamos parte para echarle después a la merluza también.

Colocamos las rodajas de merluza encima de los tomates y añadimos la picada que nos queda. Exprimimos el limón encima del pescado, con la ayuda de un pequeño colador o de nuestra mano, para que no caigan las pepitas del limón.

Introducimos en el horno a 210ºC durante 15 minutos y, ¡listo!

Es muy importante que la merluza sea fresca porque si no, no es lo mismo. Lo mismo con el perejil y los tomates. Los tomates que sean buenos buenos. Yo no encontré de huerto, por lo que utilicé tomates Raff, que están buenísimos.

¡A disfrutar!

Tartar de atún, para días de celebración.

Tartar de atún, para días de celebración

El otro día tuvimos una celebración especial e hice esta receta, ya que nos encanta el pescado crudo y especialmente el atún.

En la pescadería de mi barrio, traen un atún que no está bueno no, lo siguiente. Es caro sí, pero vale la pena, mucho la pena. Nunca nos defrauda. Podría comer este atún todos los días. Os prometo que no me cansaría nunca.

Y para esta ocasión especial, pensé en adaptar la receta que ya hice de tartar de salmón, pero en lugar de salmón, usar atún. Y así lo hice. La receta es igual, únicamente cambiando el salmón por atún.

Quedo buenísimo, modestia aparte. Aunque ya tengo otra receta de tartar de atún en mente que quiero probar. Os iré informando 😉

Y como hoy no tengo un día demasiado inspirado, os dejo esta receta “adaptada”, es decir, básicamente un cortar y pegar 😛

INGREDIENTES (para 2 raciones):

Para días en lo que hay algo especial que celebrar.

  • 2 lomos de atún (en total aproximadamente 400-500 gr.).
  • 1 cucharada de alcaparras
  • 1 cebolleta pequeña.
  • Pepinillos en vinagre al gusto, aproximadamente 15-20.
  • 1 diente de ajo pequeño.
  • Salsa Perrins.
  • Salsa de soja.
  • Tabasco.
  • Aceite y sal.

El atún hay que congelarlo mínimo 24 horas si lo compráis fresco. Para descongelarlo, hay que hacerlo en la nevera y con una rejilla, para que no se mezcle el agua que suelte el atún mientras se descongela con el mismo atún. Va bien que esté un poquito congelado aún en el centro cuando lo vayamos a cortar, ya que nos será más fácil.

Primero pondremos las alcaparras, cebolla, pepinillos y el diente de ajo en la picadora y lo picaremos todo muy fino. En el caso que no tengáis picadora, intentad picarlo todo lo más fino que podáis.

A continuación, cortaremos el atún en dados pequeños, más o menos de 1 cm.

Mezclamos todos los ingredientes en un bol y añadimos una cucharada de salsa de soja, unas gotas de salsa Perrins al gusto (yo le puse bastante porque me encanta esta salsa), unas gotas de tabasco, aceite y una pizca de sal.

Removemos todo bien, tapamos con papel film y dejamos en la nevera 20 minutos macerando.

Para montar el plato, necesitaremos un molde redondo. Como no tenía, usé una de pasteleria en forma de flor. Y así quedó:

2014-02-11 21.29.20

Ideal ideal para tupper no es, aunque no es problema llevarlo siempre que tengáis una nevera en el trabajo y siempre que no os importe la presentación. ¡Qué más dará, si el sabor es el mismo! ¿O no?

Rollitos de carne con verduras, para días creativos.

Rollitos de carne con verduras, para días creativos.

Mi cabeza está casi todo el tiempo pensando en comida. Siempre estoy pensando en qué hacer para comer, qué hacer para cenar, qué tuppers preparar, qué ingredientes comprar, qué descongelar…

Hace no mucho, fui al supermercado chino de mi barrio a recopilar ingredientes varios, y entre ellos, me llevé un paquete de pasta para rollitos congelada.

Normalmente cuando hago rollitos, siempre los hago como los hace mi madre, de col china y cerdo. Ya subiré la receta de los rollitos de mi madre, pero hoy, toca una versión inventada mía.

Se me ocurrió un día que me sobró pasta para rollitos y tenía que usarla sí o sí porque si no se pondría mala y también tenía en la nevera carne picada que ya había descongelado una vez, por lo que no podía volverla a congelar y por lo tanto, debía usarla también para evitar tirarla.

Y pensando pensando, se me ocurrió esta receta. De ahí que la clasifique en Días Creativos 😉

INGREDIENTES (Para 8 rollitos):

Para días en los que inventas para evitar tirar comida.

  • 8 láminas de pasta para rollitos. (En su defecto, podéis usar pasta filo también).
  • 300/350 gr. de carne picada de pollo y pavo. (Podéis usar también de cerdo, mixta o de ternera).
  • 2 zanahorias.
  • 1 pimiento verde grande.
  • ½ cebolla.
  • 1 diente de ajo pequeño.
  • Un poco de perejil.
  • Salsa Perrins (también llamada Salsa Worcestershire)
  • Aceite, sal y pimienta negra.

La pasta para rollitos suele venderse en los supermercados chinos y tiendas especializadas. Suele venir en paquetes de 30 o 40 láminas y congeladas, por lo que hay que seguir las instrucciones del envase para descongelarla. En mi caso, para descongelar había que sacarla del congelador, meterla en la nevera 45 minutos y ya se podía usar, separando con cuidado cada lámina.

Picamos el perejil, el ajo, la cebolla y el pimiento verde en la picadora, en diferentes tandas si no nos cabe todo en una. Después pelamos las zanahorias y las picamos en la picadora también. Si no tenéis picadora, podéis picar las verduras a mano, muy fino.

Una vez tengamos picadas las verduras, en una sartén honda con un poco de aceite, las añadimos con una pizca de sal. Removemos de vez en cuando y dejamos hasta que veamos que empiezan a hacerse. En este momento, añadimos la carne y rectificamos de sal y pimienta negra y ponemos un buen chorro de salsa Perrins. Vamos removiendo de vez en cuando y apagamos el fuego cuando veamos que la carne está lista.

Una vez descongelada la pasta y hecho el relleno, es hora de hacer los rollitos.

Con la ayuda de una tabla de cortar como soporte, vamos cogiendo una lámina de pasta para rollitos, rellenamos y hacemos los rollitos. Yo pongo un poco de agua en un bol pequeño, para humedecer las zonas del rollito y que se quede pegado, como si fuera pegamento para que me entendáis.

Para hacer cada rollito, coloco la lámina cuadrada con una de las puntas apuntado hacia mi, de manera que si miramos la lámina, sería como un rombo. Ponemos un poco de relleno a unos 3 o 4 dedos del extremo que apunta hacia mi, doblamos ese extremo hacia el relleno, como para cerrarlo por en medio y doblamos hacia dentro cada lado del rollito, cerrándolo completamente. Ponemos un poco de agua en los dos extremos para sellarlos y enrollamos completamente hasta formar nuestro rollito. Ponemos un poco de agua para que quede bien cerrado. No sé si me he explicado bien… La próxima vez haré fotos para que se entienda mejor.

Una vez tengamos los rollitos listos, los freímos en abundante aceite. Yo los hice con la Actifry, con una pizca de aceite quedan así de buenos. Uno de los mejores inventos de la historia, a mi parecer…¡Y listos!

Hummus, para días amorosos.

Hummus, para días amorosos

Cerca de casa donde vivía antes con mis hermanas, hay un restaurante libanés que nos encanta. Se llama Liban y está muy bien calidad-precio y son súper amables. Yo ya no voy tanto porque no vivimos ya tan cerca, pero mis hermanas siguen yendo bastante ya que está al ladito de casa y en esos días que te da pereza cocinar, siempre va bien tener un restaurante bueno y barato cerca.

Pues bien, creo que de aquí surgió mi gusto por esta receta, ya que a mí no me han gustado nunca los garbanzos, aunque ahora he de reconocer que ya me he quitado la manía que les tenía y puedo afirmar que ya me gustan. Y encima en este restaurante lo hacen rico rico el hummus, y cada vez que lo probaba aquí, me gustaba más.

Y cómo no, tenía que buscar alguna receta por internet para poder hacerlo yo misma en casa, y encontré esta. He seguido todos y cada uno de los pasos y he usado todos los ingredientes excepto el tahini, que no tenía y me daba pereza hacerlo. Aunque en esta receta explica cómo se hace y parece fácil.

Clasifico esta receta en Días amorosos porque a mi chico le encanta esta receta y cada vez que la hago, monta una fiesta 😛

INGREDIENTES (para 3-4 raciones):

Para alegrar a quienes más quieres.

  • 1 bote de 400 g de garbanzos cocidos.
  • 2 cucharaditas de comino molido.
  • Una cucharadita de canela en polvo
  • Un poco de agua, dependiendo de cómo quieras de densa la crema.
  • Un diente pequeño de ajo.
  • Sal y pimienta negra.
  • 1 cucharadita de pimentón dulce o picante (yo uso siempre picante).
  • 1 ramita de cilantro.
  • 100 ml de aceite de oliva.
  • El zumo de medio limón.

Escurrimos los garbanzos y los pasamos por agua, como si los laváramos, hasta que dejen de soltar espumilla.

Exprimimos el limón con la ayuda de un colador pequeño, para que se quede la pulpa y nos quedemos sólo con el zumo.

Lo ideal para esta receta es usar una batidora de vaso, pero si no tenéis, lo podéis hacer también con una batidora de varillas.

Una vez escurridos, los ponemos en la batidora o en el recipiente donde vayamos a batirlos si usamos la batidora de varillas. Añadimos el resto de ingredientes: el zumo de limón, el comino, la canela, el ajo, sal y pimienta negra al gusto, el pimentón, el cilantro (sólo las hojas) y el aceite de oliva.

Lo que hago siempre es batirlo todo primero y cuando este todo bien batido, miro cómo ha quedado de textura y si ha quedado muy densa, le echo un poco de agua. Este es mi truco porque no siempre le echo el mismo agua, siempre depende de cómo quede al batirlo.

Para servirlo, lo ponemos en un plato o tupper y lo que hago siempre es hacerle como un hueco en medio y añado aceite de oliva, como si fuera una piscinita, y también un poco por el resto del hummus. Una vez añadido el aceite, finalizamos espolvoreando pimentón.

Cuando hice esta receta para colgarla en el blog, tenia por casa unos hojaldres, así que decidí rellenarlos. Quedan ricos ricos:

2013-11-17 13.41.17¡Espero que disfrutéis de este plato!

Espaguetis con almejas y gambitas, para días caprichosos.

espaguetis gambas y almejas

Hoy os traigo una receta que hacía mucho que quería hacer y me rondaba en la cabeza, por eso la clasifico en días caprichosos. Me documenté un poco en internet antes de hacerla, para coger ideas, pero finalmente cómo no, la he hecho a mi manera 🙂

Espero que os guste tanto como a mí. Si os gusta el marisco y el picante, no os defraudará. Y si no os gusta el picante, siempre se puede hacer sin.

INGREDIENTES (para 2-3 raciones):

Para días en los que harías cualquier cosa para conseguir lo que te apetece.

  • 300 gr. de espaguetis.
  • Un puñado de almejas.
  • Un puñado generoso de gambitas congeladas.
  • Peperoncino (o guindilla o cayena en su defecto).
  • 2 dientes de ajo.
  • Aceite, sal y popurri de pimientas.

En una olla, ponemos agua a hervir con una cucharada de sal y un chorrito de aceite. Cuando rompa a hervir, añadimos la pasta y las almejas. Yo en este caso añadí las almejas a la pasta porque es más fácil así y no tenía mucho tiempo y de esta manera no tengo que abrir las almejas en una sartén aparte. Además así, la pasta coge sabor también. Si decidís abrir las almejas en una sartén, os recomiendo que le echéis un chorrito de vino blanco para que estén más sabrosas. Sacar la pasta después de 8-10 minutos, o según las indicaciones del paquete o según cómo os guste a vosotros.

Colamos los espaguetis y reservamos.

En una sartén honda con un chorro generoso de aceite, añadimos los ajos picados, las gambitas, un poco de sal y una pizca de peperoncino (o guindilla o cayena en su defecto). Desde que me trajo mi hermana peperoncino de Italia, no utilizo otra cosa para cocinar cuando quiero dar un toque picante a los platos. Además dura un montón, ya que con un poquito se nota mucho el picante. Doramos hasta que veamos que las gambitas cambian de color, lo que querrá decir que están hechas. Es importante ir removiendo para que no se nos queme el ajo.

A continuación, añadimos la pasta con las almejas y mezclamos todo bien, para que la pasta se mezcle bien con el aceite y el resto de ingredientes.

Cuando esté todo bien mezclado, podemos apagar el fuego y ya tenemos listo nuestro plato. Al servir, yo le eché popurri de pimientas (de Hacendado) y queda súper rico.