Bagels caseros, para días caprichosos.

Bagels, para días caprichosos.

Un día chafardeando por internet, me topé por casualidad con una receta de bagels. Me invadió un ansia descontrolada por comerme uno así que revisé la receta para comprobar si era muy difícil o no, y no, no lo era, por lo que me decidí a hacerla. La receta que vi no estaba muy bien explicada, por lo que indagué un poco más hasta que encontré esta receta de bagels, de mi admirada Alma Obregón, quien sí lo explica todo detalladamente, con gracia y salero y con fotitos que siempre ayudan.

Nunca en la vida he hecho ningún pan ni nada similar y estoy muy contenta con el resultado de mis bagels. Me quedaron genial (no tengo abuela, lo sé).

Para quienes no sabéis lo que es, un bagel estaría entre un panecito y un bollo, es salado y es muy típico en EEUU. Se caracteriza por tener forma redonda y con un agujero en medio, como una berlina o un donut y se come relleno de lo que queráis, como si fuera un bocata.

También se pueden comer como si fuera una tostada, abrirlos por la mitad, tostarlos en la tostadora o al fuego y untarlos de lo que más nos guste.

INGREDIENTES (para 10-12 bagels):

Para días en los que no puedes controlar tus ansias de comer algo en concreto.

  • 500 gr. de harina de fuerza
  • 1 cucharadita y media de sal
  • 12 gr. de levadura fresca.
  • 250 ml. de agua templada
  • 1 cucharada de aceite de oliva
  • 1 huevo mediano
  • Semillas de sésamo y orégano.

En un bol, tamizamos la harina, la sal y deshacemos con la mano la levadura. En otro bol mezclamos el agua, el aceite y el agua.

Echamos la mezcla de agua encima de la harina y mezclamos bien a mano o con la batidora, en una superficie enharinada, hasta que veamos que se ha formado bien la masa.

Yo en este caso usé la Cuisine Companion, que a parte de batir, cocina, y hace muchísimas otras cosas. No sé si la conocéis, pero es genial. Yo estoy encantadísima con ella.

Al sacar la masa de la batidora, enharinar nuevamente para que sea más fácil de sacar y no se nos pegue a las manos.

En una bandeja enharinada (yo además le puse un papel de horno), separamos la masa en 12 bolitas más o menos y las vamos colocando dejando espacio entre ellas. Dependiendo del tamaño de cada bola,os saldrán más o menos.

Tapar la bandeja con una papel film y dejar reposar 25 minutos. Veréis que después de este tiempo, la masa ya habrá subido un poco. Con la ayuda de algún utensilio de cocina, hacemos un agujero en medio de cada bola, abriéndolo y separándolo más con las manos, para evitar que cuando crezca más la masa, se cierre el agujero.

Tapamos nuevamente y dejamos reposar 35 minutos más.

Precalentamos el horno a 230ºC. Mientras, en una olla ponemos agua a hervir. Cuando hierva, ponemos los bagels que nos quepan en la olla, contamos 75 segundos, y les damos la vuelta. Una vez volteados, contamos nuevamente 75 segundos y los sacamos. Y así con todos. Yo usé la olla más grande que tengo para hacerlo más rápido. Cuando saquemos los bagels después de hervirlos, los dejamos enfriar 5 minutos en una rejilla.

Una vez enfriados, los pasamos a la bandeja del horno, los pintamos con huevo batido y decoramos con las semillas de sésamos unos y con orégano otros. Evidentemente podéis decorarlos con lo que más os guste, como por ejemplo semillas de amapola (esas semillitas negras), nueces, almendras, chocolate o cualquier cosa que se os ocurra.

Metemos en el horno durante 15 minutos, sacamos y dejamos enfriar. Una vez fríos, ya podemos comerlos rellenándolos con lo que más nos guste. Os dejo un ejemplo fotográfico de cómo rellené uno de ellos: queso Philadelphia, jamón ibérico y rúcula. ¡Increíble, os lo aseguro!

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¿No se os hace la boca agua? A mi sí. De hecho me están entrando unas ganas de comerme uno mientras escribo este post que no os podéis imaginar.

Pues lo dicho, lo podéis rellenar como queráis y con lo queráis y es ideal para llevarnos al trabajo, tanto para comer como para desayunar o merendar. ¡Espero que os haya gustado y os animéis a hacer la receta!

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Rollitos chinos de col china con carne, para días “cuando era niñ@”

Rollitos de col china y carne, para días “cuando era niñ@”

Hace apenas 1 mes publiqué ya una receta de rollitos, concretamente “Rollitos de carne con verdura, para Días creativos”, pero claro, compré un paquete de pasta de rollitos chinos tamaño familiar, por lo que también los usé para hacer esta receta.

De hecho, compré el paquete pensando en hacer esta receta y luego se me ocurrió la otra.

Estos rollitos son los auténticos rollitos chinos, al menos los que se comían en mi casa. En China pocos sitios encontraremos con los rollitos chinos tal como nos los venden aquí…eso creo. Y tampoco encontraremos el arroz frito con gambas 😛

A mí me encantan estos rollitos, sobretodo porque los mojo en vinagre blanco, que es cómo me enseñó mi mami y por si no lo sabíais, me chifla el vinagre. Me lo podría beber en vasitos. ¡Olé yo! No lo he hecho porque seguro que no me sentaría muy bien, pero poder, podría. 🙂

Espero que os guste esta receta tanto como me gusta a mí.

INGREDIENTES (Para 8 rollitos):

Para días en los que echas de menos la comida que te hacía de peque tu mami.

  • 1 col china pequeña o mediana.
  • 5 filetes de lomo de cerdo.
  • Pimienta blanca, aceite y vinagre blanco.

Primero hay que seguir las instrucciones que se indican en el envase de la pasta de rollitos chinos para descongelarla correctamente. En mi caso, para descongelar había que sacarla del congelador, meterla en la nevera 45 minutos y ya se podía usar, separando con cuidado cada lámina.

Cortar la col china. Yo la parto por la mitad, de la mitad hago otra mitad y voy cortando, batstante fino.

Por otra parte, cortar en tiras el lomo.

En una sartén u olla bastante honda, ponemos la col china y un poco de sal. Ya veréis que la col encoge que da gusto, por lo que si creíais que os habíais pasado con la col, veréis que al final, tampoco era para tanto 🙂

Una vez veamos que la col está lista y ha encogido de manera que no encoge más, añadimos las tiras de lomo. Removemos todo bien, rectificamos de sal y ponemos un poco de pimienta blanca al gusto y añadimos un chorro generoso de vinagre blanco.

Removemos de nuevo y dejamos unos minutos, o hasta que veamos que la carne está hecha.

Retiramos del fuego y dejamos enfriar.

Para poder hacer mejor los rollitos, recomiendo que paséis el relleno por un colador, para eliminar el líquido, ya que la col suelta mucha agua. Así es más fácil hacer los rollitos.

Una vez enfriado o templado el relleno, vamos haciendo los rollitos. Yo coloco la lámina cuadrada con una de las puntas apuntado hacia mi, de manera que si miramos la lámina, sería como un rombo. Ponemos un poco de relleno a unos 3 o 4 dedos del extremo que apunta hacia mi, doblamos ese extremo hacia el relleno, como para cerrarlo por en medio y doblamos hacia dentro cada lado del rollito, cerrándolo completamente. Ponemos un poco de agua en los dos extremos para sellarlos y enrollamos completamente hasta formar nuestro rollito. Ponemos un poco de agua para que quede bien cerrado. Repetimos el proceso hasta acabar con el relleno.

En esta ocasión, los freí en aceite abundante en una olla, no en la Actifry, pero ya sabéis que con la Actifry, quedan geniales también y sin apenas aceite. Como digo siempre, el mejor invento de la historia.

Yo los mojo en vinagre blanco cuando los como, tal como hacíamos en casa.

Los rollitos es mejor comerlos al momento. Evidentemente se pueden llevar para el tupper, pero no quedarán crujientes, sino más bien blanditos, a no ser que tengamos una freídora en nuestro trabajo… Se pueden congelar sin problema y sacarlos sin descongelar para freírlos directamente, así que ya que os ponéis, os recomiendo hacer muchoooos rollitos, porque cuando comáis uno, querréis más y más. Son adictivos, aviso, almenos para mi.

Pizza de hojaldre con chistorra y huevo, para días amorosos.

Pizza de hojaldre con chistorra y huevo, para días amorosos.

Siempre estoy pensando en comida. Mis pensamientos sobre comida llegan a niveles insospechados. Sólo hay que ver mis fotos en Instagram; la mayoría son de comida o de cosas relacionadas con la comida 😛

Realmente me gusta mucho tanto comer como cocinar y sobretodo variar en lo que como, por eso siempre estoy mirando y rebuscando recetas nuevas o cosas nuevas a probar. Tampoco busco intensivamente, pero al seguir varios blogs de cocina, pues me van llegando recetas chulas.

Y un día me encontré con esta receta, de Las Recetas de MJ. La podéis ver aquí. He seguido cada uno de los pasos. Nada más verla pensé, “Es perfecta para mi niño”. Le encanta el hojaldre, le encanta la chistorra, le encanta la pizza y también el huevo. ¿Qué puede fallar? Pues la respuesta es clara: nada.

No suele prestar mucha atención mientras estoy cocinando, y cuando saqué del horno esta pizza, se quedó patidifuso, casi le da algo de la emoción. Así de expresivo es mi Mixto 🙂

Es una receta súper fácil y sencilla. La podría haber clasificado en “Días en los que te faltan horas”, pero en esencia, hice la receta pensando en mi amor, así que pega más en este momento.

INGREDIENTES:

Para días “ñoñosos”.

  • 1 lámina de hojaldre redondo o cuadrado. (Yo usé cuadrado)
  • Tomate frito.
  • Media chistorra.
  • 2 huevos.
  • Mozzarella.

Precalentamos el horno a 180ºC arriba y abajo.

Forramos la bandeja del horno con papel de horno. Extendemos la lámina de hojaldre en la bandeja.

Pintamos el hojaldre con el tomate frito al gusto, como si fuera una pizza. Yo le puse bastante porque me encanta el tomate y, a mi gusto, cuanto más, mejor.

Cortamos la chistorra en trocitos pequeñitos y los repartimos por la masa.

Por último cubrimos bien con mozzarella por todo el hojaldre.

Metemos la pizza en el horno y después de 15 minutos aproximadamente, o cuando veáis que está casi hecha, abrimos el horno, cascamos los dos huevos encima de la pizza y dejamos en el horno unos minutos más, hasta que veamos el huevo hecho a nuestro gusto (o hecho o poco hecho).

Y listo! Yo no me lo llevé para el tupper, pero se puede llevar perfectamente o en un tupper o envuelto en papel de aluminio.

¿Fácil o no? ¡Animaros a probarla porque está riquísima!

Salchichas al vino, para días “me como el mundo yo solit@”.

Salchichas al vino, para días "me como el mundo yo solit@".

Los que me conocéis sabéis que soy un poco “fina” con la comida en casa, es decir, no soy de comer cualquier cosa en casa ni de cualquier calidad. Que antes de comerme un Frankfurt o una pizza, prefiero hacerme alguna otra cosa un poco más elaborada y rica, aunque eso no quiere decir que no coma frankfurts ni pizzas, solo que no es lo que me suele apetecer comer.

También soy muy caprichosa y “antojosa” con la comida. No sabría cocinar un montón de platos y congelarlos para toda la semana, más que nada porque quizá de todos los platos que haya cocinado para la semana, durante el transcurso de la misma no me apetezca ninguno, así que soy de cocinar al día, lo que me apetezca para ese día y como muy largo plazo, para el día siguiente, por lo que cada tarde me dedico a hacer el tupper del día siguiente y la cena, aunque no quiere decir que no haya platos que congele y siempre me apetezcan, como mis queridas lentejas o mi pasta a la boloñesa. Esos platos siempre están en mi congelador y son mi salvación para tardes ocupadas.

Sí, me he vuelto una sibarita en casi todo. Creo que con la edad evolucionamos en ese sentido. En mi época adolescente, con un kebab o una hamburguesa me conformaba. Ahora me puedo comer un kebab o una hamburguesa pero eso sí, que por favor, sean“gourmet” 😛

Últimamente, me ha dado por dejar de lado las bandejas de carne del Guissona y estoy comprando más en las carnicerías del barrio, más que nada porque la calidad es mucho mejor y la diferencia de precio no es tan grande en comparación con la calidad, no hay tanta diferencia. Y luego se nota, y mucho.

Pues bien, en una de mis expediciones por las carnicerías del barrio, descubrí una donde tienen exquisiteces como hamburguesas de ternera con cebolla caramelizada o hamburguesas de pollo con curry y todo lo que hacen es artesano y con mucho mimo. Aparte de las hamburguesas, me llevé un trozo de lomo para hacerlo a la sal(increíble) y unas salchichas. La carnicera me explico que la hacían ellos mismos, con un tipo de carne de cerdo del cual no me acuerdo el nombre y con 3 gr. de pimienta. Como deduciréis, salí de la carnicería muy contenta y feliz, porque la atención había sido excelente y encima, tenía un montón de cosas ricas en la bolsa camino a casa. No me acuerdo del nombre de la carnicería, pero para los que vivís en Barcelona, bajando en la estación de metro de Badal (línea 5), saliendo por la salida Carreras y Candi, coged la calle Bassegoda por la misma acera, y es la primera carnicería que te encuentras.

Hoy toca salchichas, cuando haga más experimentos con el lomo, subiré la receta del lomo a la sal.

INGREDIENTES (para 2-3 raciones):

Para días en los que necesitas fuerzas para seguir con el día a día.

  • 8 salchichas de cerdo.
  • 1 pimiento verde.
  • 1 cebolla.
  • 1 vaso de vino blanco.
  • Aceite, sal y pimienta negra molida.

Picamos el pimiento y la cebolla, en cuadraditos pequeños. Reservamos.

Pinchamos las salchichas con un tenedor o con la punta de un cuchillo, por toda la salchicha. No sé por qué se hace, pero como a mi me enseñaron así, lo hago siempre con las salchichas y las botifarras. En una sartén con un poco de aceite, doramos las salchichas. Sólo las dejamos un poco hasta que veamos que estén doraditas, que cambian de color. No hay que dejarlas hasta que se hagan, ya que si no, nos quedaran secas.

Retiramos las salchichas de la sartén y en la misma sartén, añadimos el pimiento y la cebolla. Si vemos que nos hemos quedado cortos de aceite, añadimos un poco más. Salpimentamos y dejamos hasta que se poche bien la verdura.

Ahora ponemos las salchichas en la sartén, removemos todo y añadimos el vino blanco. Subimos el fuego y dejamos hasta que reduzca el vino por completo, removiendo frecuentemente para que no se nos pegue.

Es ideal para el tupper porque quedan muy jugosas. Yo las acompañé con un poco de arroz blanco. Espero que os haya gustado 🙂