Bizcocho de nata y nueces, para días tristones.

bizcocho

Hace tiempo que vi esta receta en Isasaweis y la he hecho exactamente igual. Compré un molde y todo para la ocasión 🙂

Me levanté un día sin muchas ganas de nada, esos domingos en los que te torturas porque es domingo, porque al día siguiente hay que ir a trabajar y no te apetece nada. Esos días en los que sin motivo aparente, estás de bajón. Y para curar un bajón puntual, nada mejor que algo dulce, aunque sea más de salado.

Aún hace calorcillo así que hacer cupcakes no es una buena opción ya que se me derretiría todo el frosting, así que me decanté por esta receta, sobretodo porque es facilísima de hacer. Isasaweis lo hace todo fácil. ¡Me encanta su blog!

INGREDIENTES (para un bizcocho hermoso):

Para esos días de bajón.

  • 400 ml. de nata para montar (taza grande).
  • 2 tazas grandes de harina de repostería.
  • 1 taza grande de azúcar.
  • Nueces.
  • Ralladura de un limón.
  • 1 sobre de levadura química en polvo.
  • 3 huevos grandes.
  • Mantequilla para untar el molde.

Primero precalentamos el horno a 180ºC.

Troceamos un poco las nueces para que sean más pequeñitas y en un bol las mezclamos con un poco de harina, para evitar que se queden en la parte de abajo del bizcocho.

En otro bol grande, ponemos los 3 huevos. En una taza grande añadimos los 400 ml. de nata para montar y añadimos al bol. Tomamos esa taza como medida, más o menos quedará llena. Con la misma taza, ponemos 1 taza de azúcar y 2 de harina y añadimos también el sobre de levadura a la mezcla. Con la ayuda de la batidora, lo batimos todo bien hasta que quede una mezcla homogénea.

Una vez tengamos la mezcla, añadimos la ralladura del limón y las nueces y mezclamos bien con la ayuda de una cuchara o espátula. Es importante al rallar el limón no llegar a la parte blanca, sólo rallar la parte amarilla ya que la parte blanca es amarga.

Una vez lo tengamos todo, cogemos un molde alargado y lo untamos con mantequilla. Una vez untado, ponemos un poco de harina y vamos dando golpecitos al molde para que se extienda la harina por todo el molde (al haber untado el molde con mantequilla, la harina quedará pegada en las paredes del molde) y desechamos la harina sobrante.

Por último rellenamos el molde con la mezcla. Lo ideal es llenarlo 3/4 partes, para que no suba tanto. Yo como soy un poco bruta, me pasé un poco y lo llene casi por completo, con lo cual me salió un bizcocho enorme.

El tiempo de cocción depende de lo grande que sea el bizcocho y del horno. Yo en mi caso lo deje a 180ºC 50 minutos, tal como dice Isasaweis en su receta, pero al pinchar con un palillo en el centro no salía limpio todavía, con lo cual lo bajé de temperatura a 160ºC y lo deje 10 minutos más, revisando cada 5 minutos para que no se pasara.

Para saber si está hecho el bizcocho, como ya os comentaba antes, hay que pinchar con un palillo o brocheta en el centro y si sale limpio, estará listo.

Se mantiene bien si lo dejáis tapado. Yo lo puse en una bandeja y lo tapé con papel de aluminio y me duró unos 5 días más o menos.

No me llevé ningún trozo en el tupper, lo dejé en casa para desayunar, pero es ideal llevarse un trocito para desayunar o merendar en el trabajo. ¡Espero que os haya gustado!

Tartar de salmón, para días caprichosos.

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Llevaba tiempo queriendo hacer un tartar, sea con atún o con salmón, ya que el pescado crudo me encanta, en todas sus variantes.

Como estaba encaprichada en hacer esta receta, indagué por internet y la receta que más me convenció fue ésta, que aunque es con atún, yo la hice con salmón, que es más asequible y es lo que tenía en el congelador.

Y para ser la primera vez, me salió genial. Qué voy a decir yo, que no tengo abuela 😛

Mi niño puso su típica cara extraña de ¿esto que es lo que es?, pero al probarlo le encantó.

Es una receta sencilla y rápida. ¡Espero que os guste!

INGREDIENTES (para 2 raciones):

Para días en los que te apetece algo y no paras hasta conseguirlo.

  • 2 lomos de salmón.
  • 1 cucharada de alcaparras.
  • 1 cebolleta pequeña.
  • Pepinillos en vinagre al gusto, aproximadamente 15-20.
  • 1 diente de ajo pequeño.
  • Salsa Perrins.
  • Salsa de soja.
  • Tabasco.
  • Aceite y sal.

El salmón hay que congelarlo mínimo 24 horas si lo compráis fresco. Yo en este caso compré salmón congelado. Para descongelarlo, hay que hacerlo en la nevera y con una rejilla, para que no se mezcle el agua que suelte el salmón mientras se descongela con el mismo salmón. Va bien que esté un poquito congelado aún en el centro cuando lo vayamos a cortar, ya que nos será más fácil.

Primero pondremos las alcaparras, cebolla, pepinillos y el diente de ajo en la picadora y lo picaremos todo muy fino. En el caso que no tengáis picadora, intentad picarlo todo lo más fino que podáis.

A continuación, cortaremos el salmón en dados pequeños, más o menos de 1 cm.

Mezclamos todos los ingredientes en un bol y añadimos una cucharada de salsa de soja, unas gotas de salsa Perrins al gusto (yo le puse bastante porque me encanta esta salsa), unas gotas de tabasco, aceite y una pizca de sal.

Removemos todo bien, tapamos con papel film y dejamos en la nevera 20 minutos macerando.

Para montar el plato, normalmente se hace con un molde redondo, pero como yo no tenía, usé un molde que me regalaron para hacer galletas, en forma de flor. Y así de bonito quedó:

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Se puede llevar en el tupper, siempre que tengamos nevera para poder conservarlo ya que si no, no sería recomendable, por si puede ponerse malo el salmón al ser crudo.

Y ya tenemos lista nuestra comida o nuestra cena. Qué platos más ricos salen de un capricho… 🙂

Pincho de berenjena, tomate y queso de cabra, para días interminables.

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Ya estoy aquí con una nueva receta. Siento la tardanza, pero la vuelta a la rutina, dejar de hacer intensiva y tener que acostumbrarme de nuevo al ajetreo de la semana, me tiene un poco descolocada y cansada.  Pero más vale tarde que nunca 🙂

Hoy os traigo una receta que un día chafardeando, encontré por internet. Un día de esos que parece que no se van a acabar nunca… Evidentemente, la he adaptado un poco a mi gusto, aunque básicamente es igual. La receta la vi aquí.

Es ideal para los días que parecen que no terminan nunca. Un bocado y ya te sientes mucho mejor 😛

INGREDIENTES (para unos 8-10 pinchos):

Para esos días largos.

  • 2 berenjenas.
  • 2 tomates.
  • 1 cebolla.
  • Rulo de queso de cabra.
  • Azúcar, sal y aceite.

Primero de todo, cortamos la berenjena y el tomate en láminas y la cebolla en juliana. Cortamos el queso de cabra en láminas también.

En un bol o plato hondo, salamos la berenjena, mezclamos y dejamos reposar durante 30 minutos, para que suelten todo el agua.

Precalentamos el horno a 220ºC.

Mientras, en una sartén con un poco de aceite, rehogamos la cebolla. Vamos mezclando y cuando empiecen a cambiar de color, añadimos una cucharada generosa de azúcar. Mezclamos bien hasta que veamos que el azúcar se ha derretido. Bajamos el fuego y tapamos y dejamos que se cueza del todo durante unos 10 minutos, removiendo de vez en cuando. Reservamos.

Pasados los 30 minutos de reposo de la berenejena, secamos cada lámina con papel de cocina.

A continuación, forramos la bandeja del horno con papel de horno y colocamos las láminas de berenjena y tomate. Las regamos con un chorrito de aceite y añadimos un poco de sal. Dejamos en el horno durante 12 minutos a 220ºC. También podéis poner la verdura sin necesidad de usar papel de horno. En ese caso, añadir aceite y repartir con la ayuda de un pincel o papel de cocina por la bandeja, para evitar que se pegue.

Una vez pasado el tiempo, sacamos la verdura del horno y montamos los pinchos. Ponemos una lámina de berenjena, una de tomate, otra de berenjena, un poco de cebolla caramelizada, un trozo de queso de cabra y pinchamos con un palillo en medio.

Cuando tengamos todos los pinchos, ponemos en el horno a 220ºc durante 5 minutos más, para que se derrita un poco el queso de cabra. Podéis dejarlo unos minutos más, según os guste.

¡Y ya tenemos estos ricos pinchos listos!