Empanada de pollo, para días “me como el mundo yo solit@”.

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Siempre me ha gustado mucho la empanada gallega. Evidentemente, ni por asomo me sale tan bien, pero pensando pensando un día, decidí innovar y hacerla de pollo, que es la carne que más solemos tener en casa.

Se pueden hacer de muchas cosas, ya iré subiendo más recetas de empanada, pero una de mis favoritas es ésta, la empanada de pollo.

Yo suelo usar solomillo de pollo, pero se puede usar cualquier tipo de carne de pollo, como por ejemplo carne sobrante de pollo de un caldo o pechuga.

Hoy inauguro un nuevo momento en el blog, Días “me como el mundo yo solit@”. A esto me inspira esta receta, a que después de comerla me siento con fuerzas para afrontar cualquier cosa. Suelo hacerla para animarme a mi misma, ya que me gusta mucho. Y después de lo que acabo de decir, no penséis que estoy loca (bueno, un poco sí), sólo que casi siempre estoy pensando en comer, qué le voy a hacer…

Empiezo con la receta, que si no, estaría todo el día contando mi vida. 😛

INGREDIENTES (para 1 empanada mediana):

Para días en los que quieres llegar muy muy lejos.

  • 2 trozos de masa quebrada congelada , la que no sube (Yo usé la de Hacendado).
  • 400- 500 gr. de carne de pollo (Yo usé solomillo de pollo).
  • 1 pimiento rojo.
  • 1 cebolla.
  • 1 pimiento verde grande o 2 pequeños.
  • 2 tomates maduros.
  • Tomate frito.
  • 1 vasito de vino blanco.
  • 3 huevos duros.
  • 1 huevo batido.
  • Aceite, sal y pimienta.

Lo primero que hacemos es picar las verduras (pimiento rojo, pimiento verde, cebolla y tomates) en cuadraditos pequeños tirando a medianos. Después sacar la masa quebrada del congelador, para que se vaya descongelando a temperatura ambiente.

Ponemos agua a hervir junto los huevos, para hacer los huevos duros.

Una vez cortada la verdura, en una sartén con un chorro de aceite, rehogamos la verdura con una pizca de sal, y vamos removiendo de vez en cuando, hasta que esté tierna.

Mientras se hace la verdura, cortamos el pollo con la ayuda de unas tijeras, en tiras pequeñas o cuadrados y salpimentamos.

Cuando la verdura esté casi hecha, añadimos el pollo y removemos para que se dore. Rectificamos de sal y pimienta.

A continuación, ponemos el vaso de vino blanco y subimos un poco el fuego, para que se consuma más rápido y removiendo, para que no se pegue. No hay que dejar que se consuma del todo el vino, más o menos cuando se haya consumido la mitad, añadimos el tomate frito, mezclamos, y bajamos el fuego a fuego medio-bajo. Dejamos que haga chup-chup hasta que veamos que la mezcla está espesa, no tan líquida como después de echar el tomate.

Precalentamos el horno a 200ºC.

Retiramos del fuego. Picamos los huevos duros, añadimos al relleno y mezclamos bien.

A estas alturas, la masa ya estará blandita y manejable, así que forramos el horno con papel vegetal o de horno y ponemos una de las piezas de masa. Yo no suelo alisarla con el rodillo, pero lo podéis hacer si queréis para agrandarla un poco.

Colocamos el relleno en el centro de la masa, formando como un rectángulo más pequeño que la masa, es decir, dejando libres unos bordes gruesos.

Tapar la masa con un trozo un poco más grande que el cuadrado de masa. Doblar los bordes, como enrollándolo hacia el centro. Yo además, después de enrollarlo, chafo con un tenedor todos los bordes. Hacer una cruz en medio de la empanada, para que respire.

Batir en un bol pequeño el huevo y pintar la empanada.

Poner en el horno y sacar cuando esté dorada, así:

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Es ideal para el tupper, ya que aunque sea fría, está buenísima.

¡Espero que os haya gustado!

Cupcakes Red Velvet (terciopelo rojo), para días interminables.

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Esta vez toca post dulce. Y como cuando hago dulce, siempre hago cupcakes, hoy toca una receta de un cupcake muy típico, conocido como Red Velvet, Terciopelo Rojo en español. El motivo es evidente, el color del bizcocho. 😛

Como siempre, mi guía es el libro de Alma Obregón. Siempre que hago cupcakes, tengo el libro al lado. No voy a enlazarlo de nuevo, que los que me leéis, sabéis de sobra qué libro es.

Esta vez la clasifico para días interminables, ideal para hoy, lunes, los cuales siempre, o casi siempre son días interminables.

¡Empecemos!

INGREDIENTES (para 12 cupcakes):

Para días que van cuesta arriba.

Para el bizcocho:

  • 60 ml. de aceite de oliva.
  • 160 gr. de azúcar blanco.
  • 1 huevo.
  • 1 cucharada de cacao en polvo.
  • 1 y 1/2 cucharaditas de colorante en pasta rojo (yo usé el Red de Wilton).
  • 1 y 1/2 cucharadita de extracto de vainilla.
  • 125 ml. de leche semidesnatada.
  • 1 cucharadita de zumo de limón.
  • 150 gr. de harina.
  • 1/2 cucharadita de bicarbonato de soda.
  • 1 cucharadita de vinagre blanco.

Para la crema de queso:

  • 120 gr. de mantequilla.
  • 250-300 gr. de azúcar glas (se puede variar la cantidad en función a que te guste más o menos dulce).
  • 1 cucharada de leche semidesnatada.
  • 125 gr. de queso cremoso de untar, no light (yo usé Philadelphia).

Precalentar el horno a 180ºC y poner las cápsulas de papel en el molde. En este caso usé las cápsulas de papel de cebra rosa de House of Marie. ¡Son preciosas, me encantan!

En un vaso, ponemos la leche y añadimos el zumo de limón.

En un bol, batimos el aceite con el azúcar, hasta que estén bien mezclados. Añadimos el huevo y el extracto de vainilla, sin dejar de batir. Tamizamos la harina con el cacao  y agregamos la mitad a la mezcla anterior, batiendo a velocidad baja. Después añadimos la leche, mezclamos, añadimos el resto de harina y seguimos mezclando hasta que se integre.

En un vasito, disolvemos el vinagre con el bicarbonato de soda y cuando haga burbujas, lo añadimos a la mezcla. Seguimos mezclando y cuando esté todo bien integrado, añadimos el colorante rojo y removemos hasta que el color sea uniforme.

Con la ayuda de una cuchara para helados, rellenamos las cápsulas con la mezcla y horneamos durante 20 minutos. Yo espero a que el horno esté caliente para poner la mezcla en las cápsulas, ya que si las rellenamos antes de tiempo, y las dejamos reposar hasta que el horno esté caliente, es posible que el papel quede más transparente de lo normal al sacar los cupcakes, aunque también tiene que ver la calidad de la cápsula de papel.

Una vez horneados, los dejamos enfriar primero 5 minutos en el molde, y tras los 5 minutos, los pasamos a una rejilla para que se enfríen completamente. Es importante dejar que se enfríen totalmente, ya que si no, la crema que usemos para decorar se derretirá.

Mientras se enfrían, preparamos la crema de queso.

Batimos la mantequilla con el azúcar glas previamente tamizado y la leche a velocidad máxima, hasta que quede una mezcla homogénea.  Agregamos el queso frío y batimos, al principio a velocidad baja y vamos subiendo progresivamente, hasta conseguir que sea cremosa.

A continuación, rellenar una manga pastelera con la crema y dejar en la nevera. Yo siempre la dejo un rato en la nevera para que tenga más consistencia. Al principio no lo hacía y la crema estaba como más blandengue cuando tocaba decorar los cupcakes, pero ahora la dejo en la nevera y queda perfecta en cuanto a textura. 🙂

Una vez fríos, toca decorar los cupcakes. Esta vez usé, de nuevo, la boquilla 1M de Wilton. Es perfecta para decorar cupcakes. Para que quedé esta forma, hay que poner la crema en el cupcake de fuera hacia dentro. Y por último, decorar al gusto. Yo usé decoraciones tipo confeti que me regalaron por mi cumpleaños.

Para llevároslo, lo ideal es utilizar un tupper alto. Yo suelo usar los típicos redondos que dan en los restaurantes chinos cuando pides comida para llevar, siempre y cuando el cupcake no sea muy alto. Si no, ya os lo he contado alguna vez, me lo llevo rodeando el cupcake con una tira de cartón (como hacen en las pastelerías), y lo envuelvo en papel de aluminio.

Esta vez os dejo más fotos, para que veáis el resultado.

Si tenéis un día largo, largo, este es vuestro cupcake! 😉

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Arroz “a la brasa”, para días creativos.

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Desde que he pasado de ser familia numerosa en casa de mi padre a ser dos solamente en casa, he notado bastante el cambio, en temas de comida me refiero.

Antes, no solía tirar mucha comida, ya que éramos tantos en casa que si no me lo comía yo, se lo comía alguna de mis hermanas o mi padre, con lo cual no se tiraba mucha cosa. Algo se tiraba, pero no mucho.

Ahora, al ser solo dos, sin querer se nos ponen las cosas malas, o caducan, o si sobra comida empezamos guardándola en un tupper, pero si no lo ponemos en el congelador, se nos olvida que está en la nevera y se acaba tirando igual.

Cuando cocino, siempre intento guardar lo que sobra en tuppers y congelarlo. Así, cuando un día no tengo tiempo o no me apetece hacer tupper, descongelo uno de los tuppers de sobras congelados y listo, ya tengo comida al día siguiente.

Esta receta se me ocurrió gracias a una idea que me dio la tía de mi niño, congelar las sobras de una barbacoa.

Hicimos una súper calçotada- barbacoa, pero cómo no, nos sobró muchísima carne, así que nos la endosaron y me la llevé a casa. Evidentemente, el día de la calçotada ya no pude comer nada más en todo el día. De hecho ese día no cené, me limité a beber agua. No cabía más comida dentro de mi.

Pues bien, congelé la carne con la idea de sacarla algún otro día y calentarla, pero se me ocurrió una idea ¿porqué no hacer un arrocito rico con las sobras de la carne? Y así surgió esta receta.

INGREDIENTES (para 3-4 raciones):

Para días en los piensas “qué ideas tan buenas tengo”.

  • Sobras de carne a la brasa. En mi caso pollo, chorizo y botifarra.
  • 1 ajo.
  • 2 hojas de laurel.
  • 300- 4oo gr. de arroz. Yo usé arroz largo, pero podéis usar cualquier tipo de arroz.
  • Caldo de carne.
  • 2 zanahorias.
  • Aceite, sal y pimienta.

Cortamos la carne en trozos, al gusto. Picamos las zanahorias y el ajo.

En una paellera con un chorrito de aceite, sofreímos la zanahoria y el ajo picados. Cuando la verdura cambie de color, añadimos la carne y dejamos hasta que la carne esté dorada, removiendo de vez en cuando.

A continuación, agregamos el arroz y las hojas de laurel, mezclamos, y tostamos un poco el arroz. Salpimentamos.

Ahora cubrimos el arroz con el caldo de carne. Lo dejamos 10-15 minutos a fuego fuerte, removiendo para que no se pegue. Bajamos el fuego y dejamos hasta que esté a nuestro gusto. Si vemos que el caldo se consume, podemos ir añadiendo más, hasta que el arroz esté en el punto que queramos.

Cuando esté hecho el arroz, cubrimos con un paño de cocina limpio y dejamos reposar 5 minutos.

Para el tupper, os recomiendo no congelarlo, ya que hemos comprobado que el arroz, una vez congelado, no está muy bueno que digamos. Si queréis llevaros esta receta en el tupper, mejor hacerla de un día para otro, y si es más de 1 día, conservarlo en la nevera y no en el congelador. Evidentemente, en la nevera no aguantará muchos días una vez hecho. Yo diría que 2 o 3 días como mucho…Y sobretodo, aplicad el truco del papel mojado encima del arroz al calentarlo en el microondas.

¡Espero que os haya gustado! 🙂

Pastel de atún, para días “que vuelva el verano”.

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En verano solemos comer cosas más ligeras y frescas, y sobretodo, platos fríos.

La receta de hoy huele a verano, ya que es un plato frío súper sencillo de hacer. Lo podría haber clasificado en “Días amorosos” también, porque a mi niño le encanta mucho este plato. Hiperventila cuando sabe que lo voy a hacer, aunque a este paso, tendría que categorizar todas las recetas en “Días amorosos”, ya que es mi mayor fan y le gusta casi todo lo que cocino.

Me surgió la idea de hacer esta receta gracias al blog “El rincón de la cerdita”, donde vi su receta de “Pastel vegetal”. La he adaptado un poco pero básicamente es la misma receta.

¡Al lío!

INGREDIENTES:

Para días que saben a verano.

  • 3 láminas de pan de molde rectangulares, yo usé Bimbo enrollados. Si no, podéis usar pan de molde sin corteza, 6 rebanadas en este caso.
  • 10 palitos de cangrejo (surimi).
  • 4 latas de atún.
  • 3 huevos duros.
  • Pimiento de piquillo.
  • Tomate frito.
  • Olivas rellenas.
  • Mayonesa.

En un bol, mezclamos los palitos de cangrejo picados con mayonesa. En otro bol, mezclamos el atún, con el huevo duro picado y el tomate frito. Removemos bien hasta que esté todo bien integrado.

En una fuente, colocamos una capa de pan de molde (o 2 rebanadas en el caso de pan de molde cuadrado) y ponemos una capa con la mezcla de los palitos de cangrejo. Cubrimos con una capa de pan y añadimos la mezcla de atún, huevo y tomate frito. Añadimos otra capa de pan.

Ahora cubrimos todos los lados del pastel con mayonesa. Os podéis ayudar con una espátula o si no, con un cuchillo de untar. Una vez cubierto, decorar por encima con las olivas partidas por la mitad y el pimiento cortado a tiras.

Se puede comer inmediatamente, aunque a mi me supo mejor después de haberlo dejado una noche en la nevera, ya que estaba más jugoso. Me lo llevé en mi tupper, como no, y estaba delicioso (no tengo abuela).

Así quedó el pastel:

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Pollo al curry, para días amorosos.

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Me encanta el Pollo al Curry. En casa, con mis hermanas, hacíamos muchas veces este plato. Sobretodo me recuerda a una de ellas, a mi Caulli, a quién le encanta, aunque antes lo hacía un poco diferente, le ponía manzana también, pero ahora como a mi niño no le gusta la manzana, la he quitado. Sale igual de bueno.

Y como amor hay de muchos tipos, clasifico esta receta para Días amorosos, en este caso más por “amor de hermana” que no por “amor de mixto”, que es lo que suelo incluir en esta categoría, aunque pensándolo bien, puedo clasificarla tanto por mi Caulli como por mi Mixto, ya que desde que ha probado mi Pollo al Curry, le encanta.

Mi guía para esta receta es, como no, del Cocinero Fiel, con su Pollo al Curry Vietnamita. Me encantan sus vídeos, son súper prácticos y hace unas recetas, para chuparse los dedos.

¡Empecemos!

INGREDIENTES (para 2 raciones):

Para días en los que recuerdas lo contentas que se ponían tus hermanas cuando cocinabas algo rico.

  • 500 gr de pollo troceado.
  • 2 dientes de ajo.
  • 20-30 gr. de jengibre fresco.
  • 1 cebolla grande.
  • 2 zanahorias.
  • 2 cucharadas de curry en polvo.
  • 400 ml. de leche de coco.
  • Aceite, sal y pimienta.
  • Arroz basmati para acompañar.

Salpimentamos el pollo. Picamos el ajo y el jengibre y rallamos las zanahorias y la cebolla.

Sofreímos primero el ajo y luego el jengibre. Cuando veamos que está dorado, añadimos la cebolla y la zanahoria ralladas. Salpimentamos y removemos hasta que esté pochado.

Agregamos el pollo y doramos a fuego fuerte. Ponemos las cucharadas de curry y lo tostamos un poco. Por último, añadimos la leche de coco, removemos para que se mezcle todo bien y dejamos a fuego lento unos 20 minutos. Vamos removiendo de vez en cuando.

Mientras se hace el pollo, ponemos agua con un poco de sal a hervir y cocemos el arroz unos 10-12 minutos, según cómo os guste.

Yo cuando me lo llevo en el tupper, separo el arroz del pollo y a la hora de comerlo, voy poniendo arroz en el tupper del pollo, y así se mezcla bien con la salsa. En casa lo pongo todo en un mismo plato y lo mezclo todo bien. Cómo os he dicho en varias ocasiones, para calentar el arroz en el microondas y que no os quede reseco, poned un papel/servilleta humedecido con agua encima y ya veréis como el arroz no se resecará.

Canelones de carne, para días “cuando era niñ@”

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¿A qué niño del mundo no le gustan los canelones? Que se lo pregunten a mi querida Minyita, mi hermana pequeña, a quien le encantan (aunque ya no es una niña). Cuando salimos a comer o cenar, si en la carta hay canelones, ella se los pide sin dudarlo. Como diría yo, le chiflan.

Pues bien, gracias a ella decidí hacerlos, ya que venía a comer y quería hacerle algo que le gustara mucho que no fuera fideuá, ya que casi siempre viene los domingos, y yo casi todos los domingos hago fideuá.

Chafardeé un poco por internet y tomé como guía esta receta de Directo al paladar, blog que me encanta y al verlo en el listado de resultados de Google, cliqué en su Receta de canelones de carne, sin dudarlo. También me guíe con esta otra receta de canelones de Manetes bones. La hice un poco a mi gusto y con lo que tenía en la nevera en esos momentos.

¡Empecemos!

INGREDIENTES (para 3-4 raciones):

Para días en los que quieres contentar a tu hermanita pequeñita (que ya no es tan pequeña).

  • 12 láminas de pasta para canelones.
  • 300 gr. de carne picada. (Yo usé de pollo y pavo).
  • 1 cebolla.
  • 2 zanahorias.
  • 300-400 ml. de tomate frito.
  • 1 vaso de vino tinto.
  • 1 vaso de caldo de carne.
  • Queso rallado para gratinar.
  • Aceite, orégano, sal y pimienta.
  • Un poco de harina y mantequilla.

Para la bechamel:

  • Mantequilla.
  • Harina.
  • 1/2 litro de leche.

En mi caso compré pasta para canelones que hay que hervir. En mi caso, el primer paso sería hacer la pasta y una vez hecha, retirar y colocar en un paño de cocina y reservar. Si tenéis placas que sólo hay que dejar en remojo, el primer paso sería poner en remojo la pasta y sacarla después del tiempo indicado en el paquete.

Ahora haríamos el relleno de carne. Ponemos dos cucharadas de mantequilla en una sartén y añadimos la cebolla y la zanahoria picadas. Vamos removiendo y cuando veamos que la cebolla cambia de color, añadimos la carne , mezclamos y salpimentamos.

Añadimos el vaso de vino tinto y dejamos que reduzca a la mitad. Ahora ponemos el tomate frito, el vaso de caldo de carne y el orégano. Dejamos cocer durante 30-35 minutos, a fuego lento, removiendo de vez en cuando.

Podemos aprovechar para ir preparando la bechamel. En un cazo ponemos unas dos cucharadas de mantequilla, otras dos de harina y removemos. Cuando la harina esté tostada, bajamos el fuego (fuego lento) y añadimos poco a poco la leche sin dejar de remover, preferiblemente con unas varillas y si puede ser, con la leche tibia o caliente, hasta que espese.

Echamos un vistazo a la carne. Si no ha quedado muy “pastosa”, podemos añadir una cucharada de harina para que espese un poco y sea más fácil enrollar los canelones, ya que si queda muy suelta, es difícil enrollarlos porque la carne se saldría por los lados muy fácilmente.

Ahora toca rellenar y enrollar los canelones. Una vez enrollados, en una fuente apta para horno, poner unas cucharaditas de tomate frito al fondo y repartir un poco para que no se peguen los canelones. Colocar los canelones encima, añadir la bechamel y por último el queso rallado.

Poner en el horno arriba y abajo a 225ºC, 10 minutos y luego unos 4-5 minutos más sólo en la opción de gratinar.

Son ideales para el tupper, eso sí, habrá que separarlos pensando en la forma del tupper, por si no caben. En mi caso mi tupper es estrecho y cabrían solo dos, pero puedo poner otros dos encima 🙂

¡Qué aproveche!

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