Cous-cous con verduras y ajos tiernos, para días “tengo que comer más sano”

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Nunca había probado a cocinar cous-cous. Pero un día comprando, vi que vendían en el supermercado y pensé, voy a intentarlo, a ver qué tal me sale. Ya sabéis que me gusta innovar y probar.

El cous-cous me recuerda mucho a mi hermana Suk. A ella le encanta, o eso creo. O simplemente el cous-cous me recuerda a ella. Entre las hermanas, cada plato nos recuerda a la otra, por ejemplo, cualquier cosa dulce me hace pensar en Min y las patatas con chorizo me recuerdan a mi Veri. Y en el caso de mi niño, si tuviera que elegir algo de comida que me recuerde a él, elegiría sin duda, cualquier cosa que contenga ajos tiernos. Le chiflan no, lo siguiente. Podría haber clasificado esta receta en “Días amorosos” también, pero finalmente he decidido clasificarlo en “Días tengo que comer más sano”, ya que sólo contiene verduritas, y más sano que eso no podría ser. 😛

Es una receta muy sencilla y rápida de hacer.

INGREDIENTES (para 2-3 raciones):

Para los días en los que tu cuerpo te pide algo que no sea carne.

  • 250 gr. de cous-cous (yo usé cous-cous mediano del Gallo).
  • Un poco de mantequilla.
  • 1 manojo de ajos tiernos.
  • Media berenjena.
  • 1 calabacín pequeño o medio grande.
  • Unos cuantos tomates cherry.
  • Aceite, pimienta y sal.

Llevamos a ebullición 250 ml. de agua con un poco de aceite y sal. Retiramos del fuego y añadimos el cous-cous. Removemos y dejamos reposar durante 3 minutos. Acto seguido, añadimos un poco de mantequilla y lo ponemos a fuego lento, removiendo, durante 2-3 minutos. El cous-cous ya está listo.

Ahora cortamos las verduras. Limpiamos los ajos tiernos y picamos fino. La berenjena y el calabacín lo picamos a cubitos. Lavamos los tomates cherry.

En una sartén honda, echamos un chorro de aceite y añadimos los ajos tiernos primero, removemos un poco y añadimos el resto de verduras, los tomates también. Salpimentamos y dejamos hasta que todo esté bien dorado. A continuación, agregamos el cous-cous y removemos bien. Rectificamos de sal si es necesario. Dejamos unos 3-4 minutos, removiendo frecuentemente, para que se integren bien los ingredientes. ¡Y listo!

Espero que os haya gustado. No hace falta decir que es ideal para llevarse en el tupper. ¡Queda ríquisimo!

Cupcakes de vainilla, para días tristones.

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Hoy toca un post dulce. Ya sabéis que si se trata de dulce, lo que más suelo hacer son cupcakes. Y como se pueden hacer de casi todo, la variedad es muy extensa.

Y para hacerlos, como ya he comentado alguna vez, siempre o casi siempre uso el libro Objetivo: Cupcake perfecto de Alma Obregón, desde que me lo regaló mi hermana. Es perfecto, con las cantidades justas para que te salgan unos cupcakes buenísimos. Usé la receta que aparece en el libro, adaptándola un poco.

En esta ocasión, quería estrenar el nuevo colorante que me había comprado, que como veis en la foto es así como violeta oscuro. ¡Me encanta el color! Aunque sea un color tristón, comerte un cupcakes como éste, te levanta el ánimo rápido. No sé si será por la cantidad de azúcar y calorías que debe contener o por lo buenos que están, pero os garantizo que después de comerte uno, te sientes un poquito más animad@. 😉

¡Vamos allá!

INGREDIENTES (para 12 cupcakes):

Para días en los que piensas que hubiese sido mejor no haberte levantado.

Para el bizcocho:

  • 115 gr. de mantequilla.
  • 220 gr. de azúcar blanco.
  • 3 huevos.
  • 200 gr. de harina.
  • 1 y 1/2 cucharadita de levadura.
  • 120 ml. de leche semidesnatada.
  • 1 cucharadita de extracto de vainilla.

Para el almíbar:

  • 100 gr. de azúcar blanco.
  • 100 ml. de agua.
  • 1 cucharadita de extracto de vainilla.

Para la crema de mantquilla (buttercream):

  • 250 gr. de mantequilla.
  • 250-325 gr. de azúcar glas (se puede variar la cantidad en función a que te guste más o menos dulce).
  • 1 cucharadita de extracto de vainilla.
  • 2-3 cucharadas de leche semidesnatada.
  • Colorante en pasta, del color que queráis. (Yo usé el color violeta de Wilton).

Precalentar el horno a 180ºC. Disponemos los moldes de papel en la bandeja para cupcakes. Yo en esta ocasión usé unas cápsulas de Wilton, blancas, que me encantaron. Tienen como un plástico que recubre el interior, con lo cual el bizcocho, en lugar de quedar rallado por la forma arrugada del molde de papel, queda plano y liso. Estoy enamorada de estas cápsulas.

Tamizamos la harina con la levadura y reservamos en un bol.

Batimos la mantequilla ablandada a temperatura ambiente, con el azúcar, hasta que se integren. Añadimos los huevos, uno a uno. hasta que se mezclen bien. Echamos la mitad de la harina y batimos a velocidad baja hasta que se integre bien. Añadimos la leche con el extracto de vainilla disuelto y removemos. A continuación echamos la otra mitad de harina y batimos a velocidad baja hasta que la mezcla quede homogénea.

Repartimos la mezcla en las cápsulas de papel. Yo uso una cuchara para helados, consejo también sacado del libro de Alma, ya que así, echamos la misma cantidad en todos los moldes y quedan iguales en tamaño. Horneamos 22-25 minutos.

Ahora hacemos el almíbar, calentando en un cazo el agua con el azúcar hasta que hierva. Apartamos del fuego, añadimos el extracto de vainilla y dejamos templar.

Inmediatamente después de sacar los cupcakes del horno, pinchamos su superficie con un palillo varias veces y los pintamos con el almíbar. Dejar enfriar completamente antes de decorar con la buttercream.

Para hacer la crema de mantequilla, tamizamos el azúcar glas y lo colocamos en un bol junto con la mantequilla, el extracto de vainilla y la leche. Batimos a velocidad baja 1 minuto para después subir la velocidad a media-alta y seguir batiendo durante 5 minutos. La crema de mantequilla estará casi blanca y con textura cremosa. Ahora añadimos una pizca de colorante en pasta y mezclamos bien hasta que se tiña bien la crema.

Colocar la crema en la manga y decorar al gusto. Yo usé la boquilla 1M de Wilton. Me encanta también porque da una forma muy bonita a la crema y es grande. Ideal para decorar cupcakes.

Para llevarlo en tupper, yo lo llevo o bien en un tupper redondo y hondo, o bien mi otro truco para que no se estropee es coger un trozo de cartón, doblarlo formando una “u”, colocar el cupcake como pisando el cartón, como hacen en las pastelerías, y envolver con papel de plata, sin tocar el cupcake sino que siguiendo la forma redondeada del cartón. Y llevarlo con cuidado para que no se chafe.

Si tienes un día depre, esta es tu receta 😉

Best Blog Award

Hoy he recibido de la mano de Manetes Bones el Premio Best Blog Award. Quiero agradecerle sinceramente este premio y sobretodo agradecerle que me siga desde casi el primer día. Estoy muy contenta por ello. Y recomendaros el blog, ya que aparte de tener ideas geniales para cocinar, tiene muchas otras para hacer manualidades en casa.

Y agradecer también a las personas que leéis el blog, a las que dan al “me gusta” tanto en el blog como en Facebook y a las que compartís mis posts.

Los Best Blog Award son premios que ayudan a los blogs con menos de 200 seguidores a que se conozcan más, mediante la mención de cada blog de sus 10 blogs premiados.

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Al recibir este premio te comprometes a seguir la cadena:

  • Nombrar en tu blog a quien te concedió el premio y agradecérselo.
  • Conceder el premio a otros 10 blogs con menos de 200 seguidores.
  • Seguir al menos al blog que te ha otorgado el premio
  • Informar a los blogs a los que le das el premio

Mis 10 blogs premiados son:

Giovanna

Teresa pon la mesa

Blog de Nöcturna

Llenando el buche

Cocinar la Mar de bien

El rincón de la cerdita

La cocinita de Isa

El Caldero de Nimuë

Algo se cocina

Yum yum, nom nom

Felicidades por vuestros blogs. Me encanta leeros.

Y escrito este post, he cumplido con los compromisos de este premio 😉

Caracoles con chorizo y tomate, para días “cuando era niñ@”

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Ya sé que sueno repetitiva, pero ¡me encantan los caracoles! Hay tantas cosas de comer que me encantan, que estoy todo el día diciendo me encanta esto, me encanta lo otro.

Pues bien, mi devoción por ellos viene de familia. Y ya sé que no es una receta muy para niños, pero a mi me recuerda a mi infancia, cuando vivíamos en Sant Boi y mi madre nos llevaba a mis hermanas y a mi a un bar, a comer caracoles. A ella, por supuesto le chiflan. De hecho, el otro día me dijo que podríamos ir todas de nuevo a comer algún día caracoles, todas juntas, como antes 🙂 Y por este motivo la he clasificado en Días “cuando era niñ@”.

También podría clasificar esta receta en “Días amorosos”, ya que a mi niño le chiflan los caracoles. Monta una fiesta él solito cuando le digo que hay caracoles para comer.

Nunca he probado de cocerlos yo misma. Suelo comprarlos en el mercado, ya cocidos, donde los venden en bolsas de medio kilo o de 1 kilo.

¡Manos a la obra!

INGREDIENTES (para 2-4 raciones):

Para días en los que quieres rememorar recuerdos de tu infancia. (en mi caso)

  • 500 gr. de caracoles.
  • 3 tomates.
  • 1 cebolla.
  • Chorizo de pueblo.
  • 2 ajos.
  • Tomate frito (yo uso Solís).
  • 1 pizca de peperoncino (pimiento picante italiano), tabasco o similares.
  • 2 hojas de laurel.
  • 1 poco de azúcar, sal, pimienta y aceite.

Picamos la cebolla y los ajos y reservamos. Rallamos los tomates y cortamos el chorizo en trozos pequeños.

Ponemos aceite en una sartén honda y añadimos la cebolla y los ajos. Vamos removiendo hasta que esté dorada. Añadimos el chorizo y el tomate, removiendo de vez en cuando hasta que veamos que el tomate ha reducido y cambiado de color. Añadimos un poco de tomate frito, junto con el peperoncino, las hojas de laurel y la pizca de azúcar y dejamos reducir un poco.  Salpimentamos.

A continuación, ponemos los caracoles y tapamos. Dejamos que reduzca durante unos 15-20 minutos, removiendo de vez en cuando. Si vemos que se queda demasiado seco, podemos añadir un poco más de tomate frito.

Nunca he probado los caracoles en el tupper para el trabajo, más que nada porque tardaría mil horas en acabar de comer y no es plan ponerse a comer caracoles delante de la gente, usando las manos y rechupeteándome los dedos, así que prefiero comerlos en casa. Pero seguro que si alguno de vosotr@s quiere llevarse un tupper de caracoles, estoy segura que quedarán bien aún después de haberlos calentado en el microondas.

En fin, espero que os guste la receta. 🙂

Patatas rellenas de carne, para días tristones.

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He tardado más de lo normal en subir un nuevo post, pero he tenido una semana ajetreada, con mi cumple de por medio. Pero como se dice, más vale tarde que nunca.

Como ya sabéis, me encantan los rellenos.

Mi primera receta en el blog fue de algo relleno, concretamente champiñones rellenos, como bien sabéis.

Pues bien, un día mirando cositas en Twitter, me topé con esta receta de Tweets and Food, de Patatas rellenas de longanizas y provolone. Después de verla, se me hizo la boca agua al instante, así que pensé, “esta noche las hago para cenar, a ver si me alegro un poco”. Y así fue, eso sí, adapté la receta a lo que tenía en la nevera y la hice un poco más a mi manera.

La voy a clasificar en “Días tristones”, porque después de comerte una patata de éstas, se te quitan todas las penas y tristezas 😛

INGREDIENTES (para 2-3 raciones):

Para esos días en los que te cuesta sonreír.

  • 3-4 patatas medianas o grandes.
  • 200-250 gr. de carne picada.
  • Tomate frito (yo usé Solís, aunque si tenéis tiempo, siempre es mejor usar tomate casero)
  • Queso parmesano en polvo.
  • Queso para gratinar.
  • 2-3 cucharadas de harina.
  • 2-3 cucharadas de leche.
  • Hierbas provenzales.
  • Aceite, pimienta y sal.

Precalentar el horno a 240ºC y colocar las patatas enteras hasta que se hagan. Estarán hechas cuando al pincharlas con un palillo o tenedor estén blandas. En mi caso fueron 30 minutos.

Una vez hechas, vaciamos en un bol las patatas, dejando una pared de 0,5-1 cm. más o menos, chafamos con una cuchara o tenedor y reservamos.

Por otra parte, ponemos la carne en una sartén con un poco de aceite y doramos. Añadimos un poco de pimienta, sal y las hierbas provenzales. Mezclamos y cuando veamos que está bien doradita la carne, agregamos un poco de tomate frito al gusto, pero no demasiado, como mucho 2 cucharadas. Dejamos que reduzca un poco. A continuación, ponemos el queso parmesano en polvo y removemos bien.

Ahora toca añadir la harina. Removemos y cuando esté bien integrada la harina con la carne, ponemos la leche. Seguimos mezclando y veremos como se espesa la carne, formando como una masa. En lugar de poner harina y leche, podemos usar directamente nata líquida para cocinar también, pero como yo no tenía, lo hice de esta manera para espesar la carne.

Disponemos la carne en un bol y añadimos la mitad o 3/4 del bol de patata que habíamos reservado antes. Mezclamos bien, rellenamos las patatas con la mezcla, ponemos queso rallado para gratinar por encima y colocaremos las patatas en el horno 5-8 minutos en modo gratinar.

Y ya las tenemos listas. Están ricas no, lo siguiente. Las podéis llevar en el tupper sin problemas, ya que no se resecan después de calentarlas en el microondas, aunque os tengo que confesar que en mi caso, no llegaron a llevarse en tupper, ya que nos las acabamos en el mismo momento en el que las hice.

Espero que os haya gustado la receta 🙂

Arroz con conejo y ajos tiernos, para días creativos.

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Esta es una de mis recetas apañadas, como digo yo. Básicamente porque no es algo que haga con frecuencia, como la tortilla de patatas por ejemplo, es una receta tipo “pienso en lo que me apetece comer, abro la nevera y me apaño con lo que tengo”. Vamos, que es la primera vez en mi vida que la hago y después del resultado, no será la última (lo sé, no tengo abuela).

En casa siempre suele haber ajos tiernos, porque al niño le encantan y estamos en temporada. Por casualidad, también tenía una bandejita de conejo troceado y, ese día, me apetecía mucho un buen plato de arroz, así que se me ocurrió esta receta. Por eso la clasifico en días creativos 🙂

Manos a la obra.

INGREDIENTES (para 3-4 raciones):

Para días “me apaño con lo que tengo en la nevera”.

  • 1 bandeja de conejo troceado (no recuerdo el peso, supongo que rondará 300-400 gr.).
  • 2 zanahorias.
  • 1 manojo de ajos tiernos.
  • 300- 4oo gr. de arroz largo.
  • 1 chorrito de vino blanco.
  • Caldo de carne.
  • Aceite, sal y pimienta.

Salpimentamos el conejo troceado. En una paellera, doramos el conejo, no hasta que se haga, solo para que coja color y suelte jugo. Una vez dorado, lo retiramos y reservamos.

Añadimos las zanahorias cortadas en dados pequeños y los ajos tiernos picados. Añadimos una pizca de sal y rehogamos hasta que veamos que la verdura esté hecha. Ahora ponemos el chorrito de vino blanco y el arroz y dejamos reducir un poco, mezclando de vez en cuando.

Cuando haya reducido, añadimos el caldo de carne y lo cubrimos. Rectificamos de sal si es necesario. Dejamos entre 10-15 minutos a fuego fuerte y otros 5-10 a fuego más lento. Si vemos que el caldo se consume y no está hecho el arroz, podemos ir añadiendo más. Pongo tiempos aproximados porque el arroz, se hace muy a ojo y al gusto del consumidor (eso creo yo). El truco es ir probando mientras se está haciendo, removiendo de vez en cuando y cuando notemos que le queda muy poquito para que esté hecho a nuestro gusto, apagar el fuego y tapar con un paño de cocina limpio.

Dejar reposar unos 5-8 minutos y ya tenemos listo nuestro arroz.

En cuanto a congelarlo, últimamente hemos notado que cualquier tupper de arroz que congelamos, no queda bien cuando nos lo comemos en el trabajo, así que os recomiendo que lo hagáis de un día para otro, o bien lo conservéis en la nevera, ya que después de congelado queda como rancio el arroz.

Y os recuerdo el truco para calentar arroz: Una servilleta de papel mojada por encima del arroz cuando lo vayáis a calentar en el microondas. Eso hará que el arroz no quede tan seco después de calentarlo. Truco heredado de mi madre. 😉

¡Qué aproveche!

Huevos estrellados con jamón, para días amorosos.

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Cómo nos gusta este plato. Cuando salimos a cenar o comer fuera, si este plato está presente en la carta, nos lo pedimos casi siempre, por no decir siempre.

Mi devoción por el jamón es conocida por mi entorno. Me súper chifla. Creo que podría estar comiendo jamón a todas horas, eso sí, del bueno, que yo soy muy fina para estas cosas  😛

En mi opinión, no es un plato apto para tupper, ya que la gracia es que el huevo esté poco hecho y la yema se deshaga cuando mezcles las patatas con el huevo y el jamón. Si nos lo llevamos para el tupper, tendríamos que calentarlo, con lo que la yema se haría y ya no estaría tan cruda, pero bueno, una opción sería llevar los ingredientes separados y calentar solo las patatas. Una vez calentadas, poner el jamón por encima y el huevo. Eso sí, no sería lo mismo que recién hecho, of course.

La verdad es que nunca había probado de hacer este plato en casa. No sé porqué, ya que es fácil no, lo siguiente.

Lo clasifico en días amorosos porque sé que a mi niño le encanta y lo hice pensando en él. ¡Qué bonito es el amor!

Vamos al lío. 🙂

INGREDIENTES (para 2 raciones):

Para días en los que quieres mimar a quien quieres.

  • 400-450 gr. de patatas fritas congeladas. (yo uso unas del Mercadona, especial horno. Evidentemente, con patatas naturales quedará mejor).
  • 2 huevos grandes.
  • 100 gr. de jamón o paletilla ibérica.
  • Aceite y sal.

Desde que tengo Actifry, siempre la uso para hacer las patatas fritas, porque con una cucharada de aceite, las tienes listas. Y sin ensuciar casi ni salpicar ni usar media botella de aceite para freír en condiciones las patatas. Eso sí, siempre he probado con patatas fritas precocinadas y congeladas. Aún no he probado hacer patatas naturales en Actifry, para saber cómo quedan, pero cuando las pruebe, os cuento.

Pues bien, ponemos las patatas en Actifry (o en una sartén con aceite abundante) y añadimos una cucharada de aceite (sólo en el caso de usar Actifry). Yo lo dejo dando vueltas y cuando veo que están listas, la paro. Se hace enseguida, más o menos 15-20 minutos, dependiendo de cómo te gusten, si tostaditas o no.

Mientras hacemos las patatas, podemos ir haciendo los huevos. Poner en una sartén pequeñita aceite, bastante cantidad. Cuando el aceite esté caliente (es importante), añadir  los huevos, de uno en uno, es decir, primero hacemos uno y después el otro. Dejar en la sartén hasta que veamos que la clara se ha vuelto blanca. No pasa nada si alrededor de la yema no está blanca totalmente. A la yema, no tenemos que echarle aceite caliente como cuando hacemos un huevo frito, la dejamos tal cual. Cuando veamos que la clara está blanca, sacar, reservar y hacer el otro huevo de la misma manera.

Ahora colocar las patatas en el plato, poner el huevo encima y en medio y colocar el jamón alrededor.  ¡Y a comer!

Es un plato sencillísimo de hacer, no tan pensado para el tupper, pero bueno, excepciones siempre se pueden hacer en el blog, que no siempre comemos de tupper. 😉

Espero que os haya gustado!