Caracolas al pesto con tomates cherry, para días creativos.

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Soy una caprichosa, en todos los aspectos. Y cuando se trata de comida, aún más.

Cada día cuando me levanto, pienso en lo que voy a comer y sobretodo, qué sacar del congelador para cocinar algo que me apetezca, tanto para cenar como para el tupper del día siguiente.

Un día me levanté encaprichada en algo con salsa pesto. Digo “algo” porque lo único que me importaba era que llevara salsa pesto. El resto, no era relevante para mi. La verdad es que no la he hecho muchas veces, creo que una vez aparte de esta, pero probar sí que la he probado, sobretodo fuera, en restaurantes.

Pues bien, me decidí por mezclar mi salsa pesto con pasta, en este caso caracolas de colores, y añadir algo que me encantara, como los tomates cherry, para que no fuera tan aburrido el plato.

Lo clasifico en “Días creativos” porque nunca había hecho esta receta. Me la inventé sobre la marcha, como suelo hacer. 😉

Perdonadme por las cantidades, y más cuando hago pasta. Me salen raciones para un montón de personas y por eso no os puedo especificar para cuántas raciones pongo los ingredientes. También varía en función de cuánto es para cada uno 1 ración. Pero en fin, lo tengo asumido, cuando cocino pasta ya tengo preparado varios tuppers más, porque sé con certeza que me va a sobrar.

INGREDIENTES (para muchas raciones):

Para días en los que se antoja algo y empiezas a apañártelas con lo que tienes.

  • 300 gr. de caracolas de colores. (Yo usé de Gallo, especial ensaladas, pero podéis usar cualquier otro tipo de pasta)
  • Un puñado de tomates cherry (Yo usé tomates cherrys de pera. ¿Los habéis probado? Si no es así, tenéis que probarlos).
  • Albahaca fresca (no vale de bote).
  • Queso paremsano en polvo.
  • Almendras tostadas (Normalmente se usan piñones, pero como no tenía, los sustituí por almendras)
  • 1 diente de ajo (o 2, según gustos).
  • Aceite de oliva y sal.
  • 2 o 3 hojas de laurel.

Primero de todo, poner a hervir abundante agua con sal, aceite y unas hojas de laurel. Cuando rompa a hervir, añadir la pasta y remover. Cocinar al gusto.

Mientras se hace la pasta, “limpiar” la albahaca, separando las hojas y quitandole los “nervios” y la rama en sí. Partir las hojas en trozos más pequeños con los dedos, e ir poniendo los trozos en el vaso de la batidora. Cortar el ajo, partirlo en varios trozos y añadirlo al vaso.

Picar la almendra en un mortero y ponerlo en el vaso de la batidora. Por último, poner un buen chorro de aceite (cubriendo los ingredientes) y batir. Vamos batiendo hasta que se vaya espesando. Si véis que está demasiado espeso, podéis añadir un poco más de aceite.

A continuación, añadir queso parmesano en polvo y mezclar bien.

Una vez cocinada la pasta a nuestro gusto, colarla. En la misma olla (yo uso la misma, podéis usar otra limpia si queréis), poner un chorro de aceite y saltear los tomates cherrys partidos por la mitad. Cuando estén bien doraditos, añadir la pasta y echar por encima la salsa pesto. Mezclar bien con una cuchara de madera para que todo se integre bien y, listo.

En este caso, queda bastante bien tras haberlo congelado. La pasta en general, queda bien tras haberla congelado. Justo hoy me he llevado un tupper con esta receta para comer. Y le he añadido más queso en polvo por encima, ya que me encanta.

Espero que os haya gustado. 😉

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